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BLOQUE TEMÁTICO 1: ¿Qué entendemos por asesorar?

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Por Nerea

En esta primera práctica en grupo se pretende que a través de la identificación de situaciones del mundo real en las que se desempeñe un papel como asesor, seamos capaces de delimitar las funciones y tareas propias de estos profesionales en el ámbito educativo.

En primera lugar identificamos diferentes escenarios en los que se desenvuelven tareas de asesoramiento (especificando dichas tareas) para, posteriormente, plasmar las características comunes a todos ellos y poder establecer un patrón común que caracterice a todos los asesores.

A continuación exponemos los escenarios trabajados, así como un ejemplo de cada uno, siendo conscientes de que la lista se podría aumentar o reducir dependiendo de la concepción que cada uno tenga sobre la tarea asesora (sólo nombrare los escenarios ya que, mi compañera Andrea Fernánndez ha incluido los ejemplos en su última entrada):

  • Asesor laboral:  (servicios de colocación y empleo)
  • Asesor financiero
  • as de oreintacón Asesor inmobiliario
  •  Asesor tributario
  •  Asesor comercial
  • Asesor de imagen/ estético
  • asesorAAsesor publicitario
  • Asesor televisivo
  • Asesor matrimonial
  • Asesoramiento psicológico
  • Asesor político
  • Asesor médico
  • Asesora jurídico (legal):
  • Asesoramiento informal (el ofrecido por padres, amigos,…)
  • Asesor espiritual (curas, médiums)
  • Asesor educativo

Teniendo en cuenta todos los ámbitos señalados creemos que las características que definen a los asesores son:

-    Aportan información

-   Ayudan a resolver problemas ofreciendo soluciones.

-  Analizan la situación (evalúan) a fin de detectar las necesidades del contexto

-  Tienen en cuenta las necesidades del  cliente?¿

- No limitan la capacidad de elección, no “solucionan”; los cambios dependen de las decisiones que tomen los asesorados

- Tienen un conocimiento experto del ámbito en el que desempeñan su tarea.

Llegados a este punto, nos planteamos dos interrogantes:

  1. ¿Es lo mismo asesorar que orientar?
  2. ¿Los asesores actúan como guía o al ofrecer soluciones válidas pueden llegar a coaccionarte hacia una dirección determinada?

A continuación trataré de responder a ambas preguntas teniendo en cuenta las aportaciones de expertos en la temática y, recapitulando algunas cuestiones tratadas en la primera entrada del blog.

1.       ¿Es lo mismo asesorar que orientar (desde el punto de vista educativo)?

Para responder a esta pregunta que con seguridad se nos ha planteado a la mayoría de nosotros, os recomiendo la lectura de “El asesoramiento y la orientación: dos prácticas que convergen” escrito por  María del Mar Rodríguez Romero.

Esta autora plantea que amabas prácticas tiene una relación de parentesco ya que “surgieron con el pretexto de ayudar, mejorar o sustentar las acciones estrictamente dedicadas  con la enseñanza y el aprendizaje”.

Considera que la principal diferencia entre ambas prácticas radica en que el asesoramiento se concibe como un servicio indirecto que trata con los problemas  del profesorado mientras que, la orientación se configura como un servicio directo que trata con los alumnos y en el que el profesorado adquiere un papel más secundario (generalmente es el que deriva al alumno/a al orientador/a)

De esta idea se deriva otra diferencia importante: en el asesoramiento se establece una relación de profesionales de estatus similar (asesor-orientador) sin embargo, en la orientación hay una clara diferencia de poder entre el orientador y el estudiante.

Esta autora define la orientación educativa como una “estrategia de detención, tratamiento y/o prevención de problemas de muy variado tipo que se consideran repercuten negativamente en el aprendizaje y en la enseñanza o que siendo tratados mejorarían  las vidas de los estudiantes y otros tipos de clientela”.  Por otro lado, expone que el asesoramiento “alude a la consideración, deliberación y reflexión en relación con consejos, recomendaciones sugerencias, promovidos a partir de la interacción con otros sujetos que no padecen el problema o situación que desencadena el proceso de petición de ayuda o apoyo”.

En cuanto a las semejanzas entre orientación y asesoramiento Rodríguez Romero destaca las siguientes:

  • Compromiso con las labores de ayuda (en ambos casos esta ayuda no es desinteresada)
  • Ambas son labores relacionadas con el conocimiento experto, es decir, el dominio de un campo especializado del saber.

Como conclusión a esta primera cuestión creo que es perfecto el siguiente comentario extraído del blog ACACYP (http://acacyp.blogspot.com/2006/03/asesoramiento-y-orientacin-escolar-son.html) en cuanto a la diferencia entre asesorar y orientar:

“(…) asesorar es algo más amplio, dar una visión de conjunto.
Puede asesorarse a profesores, a alumnos, a centros,...
En cambio, la orientación ha de tener en cuenta las características específicas de cada persona y las variables socioculturales y espacio-temporales de un entorno concreto.

Podría ejemplificarse del siguiente modo: Si alguien nos pregunta en la plaza Roja cómo llegar a la catedral, lo asesoramos simplemente indicándole alternativas posibles. En cambio, si esa persona tuviese unos determinados objetivos, habría que ser más concreto, averiguando que sitios desea conocer, si irá en coche o a pie, si desea pasar por algún lugar antes,...
En este caso, lo estaríamos orientando, pues la labor nuestra sería más concreta. Ya no damos una spautas geenerales, sino que tenemos en cuenta a la persona.

Por tanto, toda función orientadora implica asesoramiento, pero no a la inversa.”

 

2.     ¿Los asesores actúan como guía o al ofrecer soluciones válidas pueden llegar a coaccionarte hacia una dirección determinada?

A la hora de realizar esta práctica y teniendo en cuenta algunos ámbitos en los que se produce el asesoramiento como por ejemplo en la estética o en el marco jurídico, nos hemos planteado en que medida el “cliente” es coaccionado a la hora de tomar decisiones.

Ilustremos esta idea con un ejemplo: cuando un asesor/a de imagen (personal shopper) acompaña a una clienta a una tienda de moda no solo le aconseja que ropa le sienta mejor sino que, generalmente, la clienta comprará aquellas piezas seleccionadas por el asesor/a.

Pongamos otro ejemplo, cuando una persona acude a un abogado para que le asesore sobre que pasos debe seguir para resolver algún problema legal, tendrá a realizar exactamente los pasos marcados por el abogado.

Ante estos ejemplos nos preguntamos: ¿no se supone que el asesor NO debe solucionar problemas sino presentar alternativas? y ¿La relación de asesoramiento no debe ser indirecta?

Desde mi punto de vista considero que en estos casos se está orientando, no asesorando ya que, se establece una relación directa entre el profesional y el cliente y, además, existe una situación de desventaja o de estatus diferentes entre ambos (podéis consultar en la entrada anterior las características que según Romero Rodríguez definen el asesoramiento y os daréis cuenta que en esto ejemplos no se cumplen)

 

Al responder a estas dos cuestiones, me he dado cuenta de que hemos incurrido en algunos errores a la hora de especificar las características de los asesores partiendo de escenarios reales, omitiendo, por ejemplo, la relación de un estatus de igualdad entre asesor y asesorado y, la relación indirecta entre asesor y cliente.

En cuanto  a la realización de una definición propia de asesorar, sigo manteniendo la realizada en la primera entrada aunque con ciertas modificaciones:

“El asesoramiento es un proceso de acompañamiento entre profesionales de un mismo status mediante el cual se pretende informar/ayudar/dar soluciones para responder de forma satisfactoria a un problema relacionado con la práctica educativa. Es decir, el asesor es un guía pero no un “solucionador” de problemas, es la persona encargada de proporcionar las herramientas necesarias para solventar las posibles dificultades que se presenten, pero es responsabilidad del asesorado llevarlas a cabo o no.  En dicho proceso se establece una relación triádica (indirecta) entre asesor, asesorado y alumno".

Espero que hagáis los comentarios que creáis pertinentes corrigiéndome si me he equivocado o añadiendo vuestra visón personal. Me gustaría plantearos además las siguentes cuestiones que me han surgido a la hora de realizar esta práctica:

  •  ¿Consideráis  que significa lo mismo asesor en el ámbito educativo que en otros ámbitos o se utiliza el término asesorar de forma aleatoria para referirse a otras funciones?
  • Pensáis que en el ámbito educativo ¿sólo está legitimado para asesorar el asesor/orientador o hay otros agentes que también pueden desempeñar esta función? y si es así ¿Cuándo está justificado que lo hagan?

 

Referencias bibliográficas:

Rodríguez Romero , M. (2010): El asesoramiento y la orientación: dos prácticas que convergen en Salvador, X. Simposium sobre a orientación: ¿Por onde camiña a orientación?. Coruña: Servicio de Publicacións da Universidade de Coruña