Final de la política de un ordenador por alumno

Haciendo un pequeño recorrido por mis favoritos y revisando las últimas publicaciones me encontré en http://ordenadoresenelaula.blogspot.com.es/ realizada por Manuel Area (Catedrático de Tecnología Educativa de la Universidad de La Laguna) un artículo interesante sobre la Escuela 2.0 y el final de un ordenador por alumno. En este post expondré lo que me pareció relevante sobre él.

Primeramente comienza explicando que en época de crisis es normal que se prioricen otras necesidades y que el aportar un ordenador por alumno quizá, en estos momentos, no está al alcance de la sociedad. Una cosa es ofrecer una computadora a cada niño y otra muy distinta es suprimir por completo la aportación de tecnologías en el aula. Cualquier política educativa debe favorecer la tecnología en los contextos escolares, ya que sino se oferta, el alumno no estará educado en las capacidades de la sociedad digital, por tanto no sería una educación plena.

Cuando se suprimió el programa, explica, que en la rueda de prensa se justificó la cancelación de la Escuela 2.0 porque había estudios evaluativos que avalaban la ineficacia o negatividad del impacto de dicho programa. El como profesional en este ámbito pregunta cuales son esas investigaciones ya que cree que está al corriente de lo que sucede en la educación (y más concretamente en la tecnología educativa) y no ha encontrado ninguna investigación al respecto, es más, solamente investigaciones que favorecen su punto de vista.

Otro punto importante que trata es que las tecnologías en el aula (junto con el apoyo institucional y condiciones organizativas adecuadas) se ha demostrado que cambian la metodología docente, aumento de motivación de los escolares, mejora de las competencias digitales...Pero lo contrapone con que estas consecuencias no se pueden ver si no es a largo plazo, y por lo tanto no sale factible con un Gobierno que cambia cada pocos años. Estudios al respecto: Oscar Valiente (2011), de Håkan Fleischer (2011) o de Damian Bebell & Laura M. O’Dwyer (2010).

Asimismo también habla de que este proyecto se suprimió muy pronto sin llegar a ver las consecuencias de mismo. Explica que las políticas educativas no deberían estar guiadas por el cambio de gorbierno, ni por los vaivenes políticos y que lo importante sería no construír de nuevo sino mejorar los pilares ya formados (lo que me recuerda a la Pedagogía Sistémica, tratada en otras materias, en la que se explica que lo importante es tener en cuenta lo anterior y lo que hace el otro, para en lugar de tirarlo abajo, mejorarlo).

Este profesor explica también que este programa de ofertar un ordenador por niño no es un aspecto único y singular en España sino que ya se lleva tratando en varias partes del mundo. En países anglosajones (EE.UU, Gran Bretaña, Australia, ...), en el contexto iberoamericano (Uruguay, Argentina, Chile, Perú, Venezuela...) y en demás puntos del planeta se llevan a cabo programas similares al que se intentó llevar a cabo en España.

Como un último punto que trata es hacer un pequeño llamamiento explicando que lo decisivo para la calidad educativa son los docentes, no la tecnología. A pesar de los recortes y la situación los profesionales en el ámbito educativo deben seguir ofertando aprendizajes valiosos para sus alumnos. Como conclusión me quedo con una cita a destacar por este catedrático: "lo más importante no es la cantidad de tecnología disponible en las escuelas (aunque es una condición necesaria e imprescindible), sino la cantidad de talento de los docentes para sacarle partido pedagógico a la misma"

Después de leer todo esto y a pesar de que ya tenía una idea sobre ello creo que en la situación actual en la que vivimos es muy complicado llevar a cabo un programa como este. Aún así, considero que no por ello se debe de suprimir, como en mi opinión se hace, la tecnología en el aula. Es cierto que un precio tiene y que quizá no estamos para invertir tanto como nos gustaría, pero es necesario invertir en ella. Asimismo, suscribo las palabras del profesor y opino que este programa debería haberse tenido en cuenta y no suprimirlo simplemente. Si no se pudiera llevar a cabo todo al completo pues modificarlo y adecuarlo a la situación y contexto actual de nuestro país. Aun así, a pesar de todo lo dicho me quedo con la conclusión final de su artículo en la que explica que lo relevante e importante al fin y al cabo es el docente, y que aún no teniendo la tecnología que nos gustaría en el aula, se puede sacar mucho partido si el profesional educativo, sabe por donde guiar el proceso de enseñanza-aprendizaje.

Le doy valor educativo para mi proceso de aprendizaje porque creo relevante conocer las causas, motivos y consecuencias del por qué no se llevó a cabo el programa de un ordenador por alumno en España. En este blog además, creo que se tratan los aspectos más relevantes sobre el tema y se intenta buscar todas las posibles respuestas.