Análisis y reflexiones en torno a la brecha digital

En la presente entrada analizaré todo lo relativo a la brecha digital entendida como la existencia de diferencias respecto a la accesibilidad y uso de las TIC a diferentes estratos sociales y territoriales. La importancia de este concepto estriba en que resulta de vital importancia a la hora de evaluar la democratización del acceso a las TIC identificando y analizando aquellos factores que puedan suponer una discriminación negativa a este respecto.

El concepto de brecha digital

En la introducción ya he mencionado la definición global de brecha digital que he tomado como referencia. Aunque más adelante entraré a comentar las diferentes dimensiones que esconde el concepto de brecha digital (generacional, económico, territorial, cultural, de género, competencial…) conviene dedicar unas palabras a la reflexión en torno al propio concepto al admitir definiciones ligeramente divergentes.

Según Eurostat (la oficina de estadísticas de la Unión Europea) “The term digital divide has been coined to distinguish between those who have access to the internet and are able to make use of the services offered on the web and those who are excluded from these developments. This article emphasises the geographic aspects of the digital divide by presenting a range of regional statistical data on information and communication technology (ICT) within the European Union (EU).

http://epp.eurostat.ec.europa.eu/statistics_explained/index.php/Information_society_statistics_at_regional_level

Conceptualmente Eurostat entiende que, sin entrar en las dimensiones que se ocultan tras la brecha digital, esta se manifiesta a dos niveles principales: posibilidad de acceder a Internet y la capacidad de hacer uso de sus servicios. Ello hace pensar tanto en un acceso físico suficientemente funcional como en la capacitación del individuo para tomar parte plenamente de lo que dicho acceso pone a su disposición.

                    Gráfico sobre los diferentes escenarios de acceso y uso de las TIC

Figura 1. Representación en cuadrantes de los principales componente de la brecha digital que establece Eurostat: acceso a las TIC y la posibilidad de tomar provecho pleno de ellas desde el punto de vista competencial (Fuente: elaboración propia).


Sin embargo a la hora de analizar sus efectos se hace referencia a indicadores vinculados a las TIC en un sentido amplio lo cual parece acertado. Es por ello que, aunque popularmente las TIC evocan principalmente a Internet, su mayor manifestación, no parece ni necesario ni pertinente restringir la brecha digital a lo que podríamos denominar como Internet sino a las TIC en un sentido amplio. Ello no sólo permite ampliar el espectro evitando asemejar una parte (Internet) al todo (las TIC) siendo este último el que debería ser objeto de análisis.

Mapa: Hogares con conexión de banda ancha en todo el globo

 

 Figura 2. Mapa representando el porcentaje de hogares con una conexión de banda ancha. Colores más intensos representan un porcentaje mayor (fuente: Eurostat 2011). Aunque la disponibilidad de banda ancha no es asemejable a lo que se persigue al analizar la brecha digital, si se puede considerar un indicador correlacionado.


Mapa: Porcentaje de personas que acceden a Internet al menos una vez por semana en todo el globo

 

Figura 3. Mapa representando el porcentaje de personas que acceden a Internet al menos una vez por semana. Colores más intensos representan un porcentaje mayor (fuente: Eurostat 2011). Aunque el hecho de acceder a Internet no es asemejable a lo que se persigue al analizar la brecha digital, si se puede considerar un indicador correlacionado.

 

En cuanto a los niveles a los que se puede analizar la brecha digital. Tal y como ya se ha comentado, este concepto es aplicable tanto a individuos como a unidades familiares, clases sociales, empresas, comunidades, regiones o países. Cuando se aplica a países pasamos a hablar de brecha digital global (figura 3).

Mapa: Número de ordenadores por cada 100 habitantes

Figura 4. Mostrando en forma de mapa de intensidad los ordenadores por cada 100 habitantes que, aunque no sea uno de los mejores indicadores, si guarda relación con la accesibilidad de las TIC (Fuente: Wikipedia 2009).

 

Las dimensiones de la brecha digital

 

Como ya se ha introducido, existen múltiples causas que pueden desembocar en una situación de discriminación respecto del acceso y uso de las TIC (tener acceso y saber utilizarlas).

Algunas de las más importantes se muestran en el esquema de la figura 4 en donde se ha destacado en un azul más oscuro aquellas que, bien por la especial dificultad de su superación por parte de los ciudadanos por si sólo o por su preponderancia real suponen, a mi juicio, una mayor problemática.

Gráfico: Dimensiones de la brecha digital

Figura 5. Dimensiones de la brecha digital (Fuente: elaboración propia).

A continuación intentaré profundizar en cada uno de las dimensiones de la brecha digital atendiendo a su naturaleza así como posibles vías de abordarla:

  • Diferencias de renta disponible: la renta disponible puede ejercer de elemento discriminativo a la hora de hablar de acceso y aprovechamiento de las TIC sobre todo en aquellas clases sociales, familias y países en donde existen acuciantes necesidades básicas. Adicionalmente, puede representar un impedimento absoluto difícilmente abordable por los ciudadanos por si solos por lo que las administraciones públicas deberían prestar especial atención a esta realidad como una vertiente moderna de la exclusión social. Aunque es evidente que existen países en donde el acceso a las TIC es muy precario no es menos cierto que dicha realidad suele estar estrechamente vinculada a un atraso general del desarrollo económico. En estos casos resultaría cínico priorizar la supresión de la brecha digital por existir necesidades básicas mucho más acuciantes por las que se debería empezar junto con la promoción de un crecimiento económico que con el paso del tiempo permita reducir la brecha digital. Respecto de la brecha de digital debida a la renta disponible en países desarrollados, su reducción no debería responder necesariamente a políticas encaminadas específicamente a las TIC sino a la reducción de las desigualdades sociales de forma global. En todo caso, habilitar de forma pública espacios para el acceso a las TIC también debería ser una política complementaria que, aunque ayudaría a reducir las desigualdades de renta, no  permitiría por si sola atajar el problema de fondo que requeriría de otro tipo de aproximación por diferentes vías (iniciativas de formación y reciclaje profesional, programas de integración social…).

 

  • Saltos generacionales: aunque pertenecer a una u otra generación no excluye a los individuos de participar de las TIC si supone un condicionante especialmente por las correlaciones competenciales y culturales que conlleva. En este caso, más que la edad en si misma se trata de lo que conlleva haber nacido o no en una sociedad digitalizada en la que las TIC están completamente integradas empleándose de forma natural desde edades tempranas. Adicionalmente, el salto cultural entre generaciones también hace que exista cierto rechazo entre algunos individuos reacios a cambiar de costumbres. A este respecto es vital, no sólo el contacto intergeneracional dentro de las familias (algo que depende de la estructura social de cada país) sino también la capacidad de los gobiernos para articular iniciativas de alfabetización digital y familiarización con las TIC ya que el desconocimiento es muchas veces la mayor barrera a su uso. Igualmente, el interés personal o la necesidad profesional hace que muchas personas que no han nacido ni crecido en la sociedad digital participen en ella de pleno derecho por lo que, más que un impedimento absoluto, el salto generacional puede suponer un escollo superable sobre todo teniendo en consideración que la penetración actual de las TIC en la sociedad las hace un elemento cada vez más cotidiano.

 

  • Diferencias de género: especialmente en algunas culturas siguen existiendo grandes diferencias entre el rol social de la mujer y el hombre siendo una de sus manifestaciones posibles la existencia de una brecha de género en el acceso a las TIC que, además de culturales puede tener dimensiones económicas. Adicionalmente, aún en países en donde los roles sociales divergen menos pueden persistir diferencias competenciales o culturales que hagan que los hombres estén más cercanos a las TIC aunque es de esperar que dichas diferencias se supriman gradualmente con el paso del tiempo y la aplicación de las políticas de igualdad de género adecuadas (en donde el plano educativo es de vital importancia).

 

  • Diferencias territoriales: ya sea entre países o entre diversos territorios de un mismo país siempre suelen tener una connotación económica. Aquellos territorios en donde no resulta rentable invertir en infraestructuras de telecomunicaciones suelen quedar relegados respecto del acceso a las TIC puesto que los agentes privados que actúan en el mercado no observan incentivos a prestar sus servicios. En estos escenarios, es necesaria la actuación de los poderes públicos bien de forma directa (prestando ellos los servicios) o bien poniendo incentivos económicos a agentes privados (subvenciones, compartición de gastos o infraestructuras, deducciones fiscales…). En todo caso la aplicación de estas políticas puede verse condicionada no sólo por la situación económica de los gobiernos sino por la existencia de necesidades más básicas que no se ven cubiertas como el alimento, los cuidados sanitarios, la educación básica o la disponibilidad de un hogar en el que cobijarse.

 

  • Diferencias competenciales: entre aquellos individuos capacitados para el uso de las TIC y los sectores de la población que no han desarrollado plenamente las habilidades que les permiten tomar provecho de las mismas. Las diferencias competenciales suelen estar vinculadas a otros factores como diferencias generacionales (estadísticamente las nuevas generaciones tienden a tener mejores competencias en las TIC), de renta (los estratos sociales con menor renta disponible suelen tener más dificultades para acceder a las TIC y por ende para desarrollar competencias en su uso), territoriales (en algunas regiones como entornos urbanos el uso de las TIC se ha extendido en mayor medida) o culturales (ya que algunos grupos sociales poseen unas costumbres que suponen un mayor o menor grado de familiarización con las TIC). En cualquier caso, no haber desarrollado plenamente las competencias vinculadas al uso de las TIC puede suponer un impedimento absoluto a su utilización o impedir tomar partido al mismo nivel que otros usuarios. En todo caso, conviene remarcar que el hecho de que algunos segmentos de la población como las nuevas generaciones estén familiarizados con el uso de las TIC no significa que hayan desarrollado las competencias adecuadas. Es en el contexto educativo, al igual que en el familiar, en donde se debe prestar especial atención a la formación de ciudadanos críticos de la sociedad del conocimiento con todo lo que ello conlleva de cara al competo y buen uso de las TIC. En lo que respecta a las generaciones menos familiarizadas culturalmente con las TIC y que ya han pasado por la educación formal tiempo atrás, es necesario que la administración se preocupe por llevar a cabo iniciativas formativas que garanticen que pueden tomar parte de pleno derecho en la sociedad del conocimiento. De cualquier manera, a la hora de adquirir las competencias necesarias para tomar partido de forma completa de las TIC, la disponibilidad formativa es sólo una parte de la ecuación en donde el interés personal que ponga en individuo resulta un elemento de esencial importancia.

 

  • Diferencias culturales: entre los segmentos de la población familiarizados con las TIC (especialmente las generaciones urbanas más jóvenes) y aquellos a los que su uso les resulta menos habitual. Dado que la cultura está vinculada a los valores, creencias y patrones de comportamiento propios de un colectivo; a nivel cultural la brecha digital está vinculada al nivel de integración de las TIC en los elementos que constituyen la cultura de los diferentes segmentos de la población. Obviamente, las costumbres, valores y creencias se ven condicionadas por factores como el territorial, generacional o económico. Dado que la influencia de las TIC ha sido especialmente notable desde la década de los ’80, su progresiva integración ha hecho que las divergencias culturales se fuesen atenuando sobre todo en los países desarrollados. Sin embargo, aún hoy en día persistente divergencias culturales incluso en los países más desarrollados especialmente entre colectivos cuya integración social ha sido tradicionalmente problemática como puede ser el caso de la etnia gitana. En lo que respecta a la manera de enfocar las diferencias de acceso y uso de las TIC derivadas de diferencias culturales; el flujo natural de los acontecimientos ya está llevando a que las TIC sean hoy en día un elemento indispensable de la cultura de muchos países. Por ello, aunque se debe fomentar su conocimiento y la capacitación en su uso ello se debe armonizar con el derecho de los pueblos e individuos a mantener, dentro de los límites lógicos de convivencia; las costumbres, valores y creencias con las que se sientan identificados. En este sentido, ser partícipe de las TIC es una elección, no una imposición. Por esta razón, fijarse como meta el que toda la sociedad esté formada por ciudadanos digitales plenos sea partir del supuesto un tanto presuntuoso de que todos pretenden serlo. El objetivo realista que se debería planteas es el de que, todos aquellos que quieran, no encuentren ningún impedimento competencial ni física al uso de las TIC.

 

  • Diferencia de interés/necesidad: como ya hemos comentado en algún punto, aunque para algunos segmentos de la población las TIC han sido un elemento más de su entorno a lo largo del desarrollo; debido a diferencias generacionales y culturales ha habido otros segmentos que han tenido que aproximarse a ellas de forma explícita. En este sentido, no es lo mismo crecer en una sociedad digital en la que participar de las TIC prácticamente en una “imposición tácita” que haber crecido en una sociedad diferente y ver como esta cambia a tu alrededor. Cuando sobrevienen cambios de esta naturaleza siempre existe una diversidad de posturas. Algunos abrazan las nuevas tendencias integrándolas en su cultura (actitud abierta integradora) mientras que otros, o bien se limitan a emplearlas en la medida en la que resulte imprescindible (actitud pragmática no entusiasta), o directamente muestran rechazo (actitud cerrada). La importancia de la existencia de diferencias individuales o incluso colectivas hacia cambios sociales como el que supusieron las TIC resulta de vital importancia dado que pueden establecer una barrera difícilmente franqueable. En estos escenarios las administraciones públicas deben acercar las ventajas de las TIC a todos los segmentos de la población de una forma sencilla y amigable. Igualmente, es necesario llevar a cabo iniciativas específicas destinadas a diferentes colectivos que se centren en las cosas específicas que las TIC pueden ofrecer en sus entornos de interés (como puede ser el caso de herramientas TIC de predicción meteorológica o avisos agrícolas para personas que trabajen el campo; herramientas TIC de videoconferencia para personas que tengan familiares viviendo en lugares lejanos; herramientas TIC de teleasistencia para personas que tengan problemas médicos o vivan solos…).

 

  • Diferencias en la forma de uso: aun cuando se tiene acceso físico a las TIC e incluso competencias básicas para su uso pueden existir diferencias en cuanto al grado y tipo de participación. Ya sea por desinterés o por carencias competenciales, existen personas que hacen un uso pasivo de las TIC (consumidores de información) mientras que otros toman un rol activo (consumidores y generadores de conocimientos). El primer factor, el desinterés, se debe abordar a través de iniciativas formativas que no sólo se enfoquen a que los individuos tomen conciencia y sean partícipes de una cultura digital plena como parte indispensable de la ciudadanía contemporánea. En lo tocante a las carencias competenciales, toda la ciudadanía debería tener fácil acceso a recursos formativos que vayan más allá de la transmisión de competencia básica funcionales. A este respecto, si bien puede ser relativamente fácil adquirir de forma autónoma habilidades básicas funcionales para emplear las TIC, su uso completo y adecuado requiere de iniciativas formativas intencionales y planificadas. De hecho resulta paradójico que, incluso las generaciones que han tenido contacto continuado con las TIC presenten, en muchos casos, importantes carencias en su uso. Ello es debido a que, en la ausencia de una adecuada integración de la cultura digital en los planes de estudio formal, el aprendizaje autónomo no supervisado puede derivar en el refuerzo de conductas inadecuadas o en grandes lagunas conceptuales.

Como hemos visto al repasar los siete factores que he vinculado a la brecha digital, la existencia de desigualdades en el acceso y aprovechamiento completo de las TIC es una realidad polimórfica de gran complejidad. Por esta razón, fomentar la completa pertenencia a la sociedad del conocimiento implica, no sólo poner físicamente a disponibilidad de todos las TIC, sino también formar en y para las TIC, despertar interés en el uso de las TIC y abordar una serie de problemáticas sociales para las que las TIC es un elemento más (desigualdades de renta, desigualdades territoriales…).

Atendiendo a diversas fuentes, quizás de los factores anteriores el que establece por si sólo una mayor discriminación respecto del acceso a las TIC sea el territorial junto con el económico dado que, tal y como afirmaba la UNESCO en 2005 en su informe "Hacia las sociedades del conocimiento", sólo el 11% de la población del mundo tiene acceso a Internet y de ese 11% el 90% viven en países industrializados. Esta realidad tiene como principal consecuencia que, hoy en día, la brecha digital esté provocando una brecha de conocimiento. Esta "brecha de conocimiento" (vinculada a las discriminaciones que existen respecto de la participación en la sociedad del conocimiento) provoca, en palabras de la UNESCO, que exista una separación entre aquellos países con un gran potencial investigador y de desarrollo, sistemas educativos efectivos e instalaciones culturales y educativas; y los que no disponen de dichos medios y ven como su capital humano emigra (fuga de cerebros).

A la hora de abordar la supresión de la brecha de conocimiento actual, la defensa que se puede hacer a la hora de focalizar esfuerzos es que, incluso desde una perspectiva egoísta lo más ventajoso para quién conoce el funcionamiento de la sociedad el conocimiento es que cada vez más agentes sean partícipes de ella. La principal razón es que las sociedades del conocimiento se nutren y crecen como resultado de esfuerzos colectivos que redundan en beneficio de todos. Esta filosofía abre una puerta prometedora a la humanidad a un futuro en donde todos podamos trabajar juntos en beneficio de todos y para mejor provecho de todos. Puede que plantear una sociedad así suene a utopía pero, como ya han dicho antes de otras, esta es una utopía que merece ser soñada y perseguida.

Suprimiendo la brecha digital

Entre las responsabilidades que se le asignan a las administraciones públicas y la sociedad en su conjunto se encuentra la protección de los derechos básicos así como la corrección de efectos que puedan suponer elementos de discriminación o desigualdad social. En este sentido conviene repasar algunas de las iniciativas que, dentro de este campo, están llevando a cabo los diferentes niveles administrativos (organismos europeos, gobierno central, comunidades autónomas, ayuntamientos, diputaciones provinciales…) en pos de la supresión de la brecha digital.

A nivel europeo, se ha diseñado la estrategia Europa 2020 puesta en marcha en marzo de 2010 por la Comisión Europea. El objetivo global de esta estrategia es el de conseguir un desarrollo inteligente, sostenible e inclusivo. Entre otras iniciativas, la estrategia Europa 2020 supuso la definición de la Agenda Digital para Europa así como la plataforma europea contra la pobreza. Aunque la Agenda Digital es la que está más directamente vinculada con el acceso y uso de las TIC, la lucha contra la pobreza también se debe considerar un elemento constitutivo de la lucha contra la brecha digital.

A nivel más local, la Xunta de Galicia ha definido una estrategia específica alienada con la Agenda Digital para Europa que pretende abarcar los siguientes aspectos: fomento de la administración electrónica, alfabetización digital de los colectivos menos familiarizados con las TIC, mejora de la competitividad del sector TIC, promoción del mercado único digital y supresión de la brecha digital. Respecto de este último punto la Xunta de Galicia lleva varios años impulsando, de forma complementaria a la alfabetización, diferentes despliegues de redes de telecomunicación (Plan de Banda Ancha) poniendo incentivos a la extensión de sus beneficios en todo el territorio gallego, poniendo especial énfasis en las zonas rurales (en donde Telefónica, con la colaboración del operador público Retegal, está extendiendo ampliamente las redes 3G).

En el plano de la alfabetización digital, la Xunta de Galicia lleva varios años manteniendo, en colaboración con las corporaciones locales y la Federación Galega de Municipios e Provincias (FEGAMP), una Red de Centros para la Modernización e Inclusión Tecnológica de la Xunta de Galicia (red CeMIT) en los que se celebran diversas actividades formativas (incluyendo cursos de alfabetización digital) favoreciendo el acceso de toda la ciudadanía a las TIC. Adicionalmente, de forma continua los ayuntamientos de toda España promueven iniciativas encaminadas a formar y familiarizar a determinados segmentos de la población con el uso de las TIC. Generalmente estas iniciativas las suele promover el área de Participación Ciudadana u otros organismos equivalentes.

Fuentes bibliográficas

http://epp.eurostat.ec.europa.eu/statistics_explained/index.php/Information_society_statistics_at_regional_level

https://www.princeton.edu/~artspol/workpap/WP15%20-%20DiMaggio%2BHargittai.pdf

http://www.cse.dmu.ac.uk/~ieb/digital%20divide.pdf

http://imit.xunta.es/portal/dinamizaciondasociedadedainformacion/rede_cemit/Entidades_colaboradoras.html

http://imit.xunta.es/portal/estrategia2/

http://imit.xunta.es/portal/telecomunicacion/planbandalarga/presentacion_pbl.html

http://imit.xunta.es/portal/actualidade/novas/2011_04_29_cemit_burela.html?__locale=es

http://unesdoc.unesco.org/images/0014/001419/141908s.PDF