Perspectiva de otro país

En nuestra última clase expositiva, antes del período de prácticas, hemos tenido el placer de escuchar a una profesora y periodista siria acerca de la realidad existente en su país, un país que de la noche a la mañana se vio involucrado en una guerra que está generando innumerables muertes y mucha pobreza. A través de una fotografía pudimos observar como los niños y niñas pasaron de tener clases en un aula de colegio a tener que ser impartidas en medio de la nada a causa de las devastaciones que provocan las guerras a su paso, dejando a muchísimos niños y niñas sin hogar, sin familia, sin ilusiones… Nosotros como futuros pedagogos, ¿seríamos capaces de dar ánimo a estos niños y motivarlos a estudiar para intentar fomentar un mundo mejor? Tenemos que pensar que ellos serán el futuro del país y de la sociedad mundial.

Siria es un país que cuenta con numerosas escuelas de carácter público frente a una o dos privadas que acoge a niños y niñas de diferentes edades dado que a los niños de este país les gusta aprender nuevos conocimientos día a día y se involucran en gran medida en su proceso de enseñanza-aprendizaje llevando a cabo una participación activa en el aula. Las niñas acuden a la escuela en la misma medida que los niños aunque en muchas ocasiones sus estudios se ven interrumpidos a causa de que sus familias requieren de su ayuda en las labores domésticas o laborales.

Tienen las mismas etapas educativas que nosotros en nuestro país, sin embargo, la diferenciación con nosotros es visible en cuanto a las materias que se imparten en el colegio ya que ellos se centran en los ámbitos de interés general como son las matemáticas, el inglés y la lengua propia, es decir, el árabe. De esto podemos sacar como conclusión que imparten materias que les serán de gran utilidad para el día a día en su país.

Por lo que pude observar a través de las diferentes fotografías mostradas en clase, el sistema educativo sirio tiene como principal finalidad potenciar la parte práctica de las diferentes materias mediante el trabajo grupal. Gracias a esto, niños de Educación Primaria consiguieron dar “vida” a un robot y alumnos de la Universidad llevaron a cabo un programa que permite aprovechar la luz del sistema solar para calentar la casa, calentar el agua para ducharse, cocinar…

Al contrario de la información que nos ha llegado a nosotros a través de los medios de comunicación e información, ellos en Siria cuentan en las instituciones educativas con una serie de materiales digitales que les permiten ahorrar peso en sus mochilas como es el caso de los libros digitales, que tienen baterías que duran aproximadamente una hora y que les sirven para llevar a cabo algunas de sus clases. Alguno de los problemas que tienen es la lentitud a la que funciona Internet (esto es causado por un tema que he tratado en blogs anteriores como es la brecha digital) ralentizando la búsqueda de información, el visionado de films… y que mientras que nosotros utilizamos aplicaciones como Facebook, Tuenti, Skipe… para comunicarnos, ellos utilizan el Skpiar ya que las otras redes sociales les están bloqueadas dentro de su propio país impidiendo de esta forma su acceso a ellas.

Se trata de un país que pretende aprovechar al máximo los escasos medios tecnológicos con los que cuentan para mejorar así su calidad de vida y avanzar hacia una sociedad mejor. Por su persistencia y tenacidad ya consiguieron poner en práctica una serie de aplicaciones que permiten a la gente discapacitada aprender por ellos mismos y a través de órdenes por medio de la voz pueden abrir diferentes aplicaciones del ordenador “navegar en red”, “abrir”…

Todo lo dicho con anterioridad lo vengo a relacionar con el cortometraje que visionamos al comienzo de clase dado que la vida es como los libros, es decir, todo principio tiene un final. Un final inesperado ya que como pasó en ese país, de un día para otro ya nada fue lo mismo.