Los hijos de la generación desinformada.

En el enlace que aquí os dejo, os presento un ejemplo de que la información pertinente es el primer paso de la formación permanente.

http://blogs.elpais.com/escool/2014/02/el-mundo-al-rev%C3%A9s-ni%C3%B1as-que-se-quedan-embarazadas-para-dejar-de-estudiar.html

Los proyectos de futuro han dejado de contar para este grupo de chicas. No ven más allá del presente que las asfixia, necesitan escapar. Salir del país no es una opción, no tienen recursos; buscar trabajo:  falta de preparación y experiencia requerida; ¿estudiar? No es productivo a ningún nivel social.

Partiendo del dilema ético que supone traer a la vida a un niño de forma intencionada para eludir la enseñanza, no podemos permitirnos obviar los desencadenantes sociales que llevan a este grupo de chicas a llegar a tal constructo "lógico". Entender la adquisición de conocimiento por medio de la educación en de centros formales como algo punitivo es algo que las autoridades pertinentes deben acatar de raíz. Las políticas anticonceptivas, sexo seguro y prevención de las ETS están a la orden del día, sí, pero llegado el punto en el que se tales conceptos desaparecen en favor de un escape viable de los institutos ¿en que punto nos encontramos en las políticas educativas? La educación ya no es la solución. Todo fluye hacia derroteros mucho más preocupantes si cabe.

Así mismo, en la sombra de la llegada a la vida de los neófitos, nos encontramos el dilema de la autoestima. Muchas de estas chicas afirman que la llegada de un bebé supondrá obtener la compañía, el cariño, el calor humano. La soledad que puede llevarte a la idea de traer una vida al mundo con el fin de tener una mano a la que agarrarse, duele solo pensarlo. 

Con la exposición de este artículo, no solo pretendo mostrar un nuevo concepto de maternidad guiado por malas premisas, ni la actitud de determinadas zonas del mundo ante la educación (no es culpa de las madres,no puede serlo, la sociedad de la desinformación las envuelve). Quiero mostrar el punto en el que el conocimiento es tan repudiado que buscamos cualquier vía de escape para evitarlo.

 

Tenemos las mentes sucias con tanta información equívoca que la única fuente verdadera de conocimiento no es más que el agua hirviendo de la que pretendemos escapar.