Reflexión sobre el día 14-02-2012

Lo presentado en primera instancia en esta sesión fueron los criterios de evaluación del portafolio. Me pareció muy interesante el hecho de enseñarnos los criterios de evaluación, puesto que todo proceso de enseñanza-aprendizaje programado tiene que constar, a parte de contenidos y objetivos, de los pertinentes criterios de evaluación. Estas tres vertientes tienen que estar en perfecta triangulación para que la planificación del proceso sea efectiva y válida. Este hecho me pareció interesante debido a que cuando se expone el programa de la materia siempre se presentan contenidos, objetivos y sistema de evaluación (y como mucho sistemas de calificación); pero lo que nunca consta son los propios criterios de evaluación ni los indicadores de logro, lo que me parece una aberración, puesto que un profesor no debe de primar el formato de la evaluación sobre el qué evaluar, lo cual se da con demasiada frecuencia. La aproximación al alumnado de los criterios y de los indicadores de logro promueve una mayor definición sobre cómo y dónde trabajar, lo que repercutirá en su esfuerzo en el trabajo y afán de superación, por no hablar de los problemas que se diluyen al contemplarse así una evaluación puramente objetiva.

A continuación reflexionaré sobre los citados criterios de evaluación (CE), primeramente exponiéndolos y después razonando su elaboración, implicación en el proceso, etc. El primer CE trata sobre el nivel de análisis del proceso de aprendizaje. Este CE me parece fundamental, puesto que su consecución implica una visión crítica del proceso, lo cual hace comprometerse al alumno con la materia, aunque no incorpore elementos externos al aula (esto se complementa con otro CE). El presente CE me parece el más interesante y elaborado, pues lo que pretende la educación es formar a ciudadanos críticos y en este caso expertos en una materia, y sin un proceso reflexivo no se podría culminar dicho objetivo. El segundo CE marca un aspecto formal: la continuidad en el desarrollo del portafolio. Me parece un CE muy oportuno, puesto que este tipo de trabajos se tienen que llevar a cabo de una manera continuada y no segmentada, por lo que me parece un CE esencial que evalúa el proceso y no el resultado final, como se suele realizar habitualmente. Como tercer CE tenemos el análisis de las muestras que se presentan, que nos introduce en una realidad analítica de la presentación de los elementos presentados. Esto nos permitirá crear una macro estructura sobre la que basaremos el portafolio, además de un hilo conductor entre los diferentes elementos, estableciendo interrelaciones entre ellos y una visión crítica y personal de dichos elementos. El cuarto CE aborda la variedad y diversidad de los elementos documentales presentados y su coherencia con la propuesta. Junto al primer CE, me parece el más importante, puesto que nos hace incorporar elementos externos al trabajo diario, lo cual nos dará una visión más amplia, global e inmersa en la realidad. Además, no se pretende una simple exposición de imágenes, textos, fragmentos, frases…sino que se pide una valoración de ellos y una interconexión con la estructura global, lo que permite crear una organización del portafolio y una visión interdisciplinar de la variedad de elementos presentados, lo que nos aportará  un enfoque de la realidad que vive el asesoramiento (sobre todo psicopedagógico) en la actualidad y, por lo tanto, el día a día de los centros educativos. Por último, se nos presenta el CE inherente a la estructura del portafolio, lo cual creo que puede ir implícito en los otros CE, aunque no menosprecio el presente CE, ya que el aspecto formal es muy interesante en diversos ámbitos como el legal, el investigacional, etc.

Posteriormente, en la clase se presentaron dos lemas sobre los que se cimentará la materia, los cuales me parece muy importante reflexionar puesto que es indispensable para llevar una práctica cotidiana basada en ellos. El primero que se expuso es el lema de J. Dewey “Learning by doing”, el cual nos aporta una visión pragmática del proceso educativo. Tal y como comenta Sandra Schmidt, “la metodología del ‘Aprender Haciendo’ según Dewey, debía ser un programa de enseñanza práctico, centrado en la experiencia de los estudiantes y que implicara a la vez un hacer y una prueba. El primer indicador de un buen método de enseñanza y la primera muestra de su validez, consiste en que esté en relación con las preocupaciones de la experiencia personal del estudiante. El segundo indicador es que al actuar, el estudiante logre una visión clara de su experiencia, a la vez que un aumento de eficacia en el desempeño. El trabajo práctico, decía Dewey, subministra magníficas oportunidades para aprender las materias de los programas de estudio, no solo como información, sino como un conocimiento adquirido a través de las situaciones de la vida”. Este lema me parece importantísimo en el proceso educativo, ya que dio lugar al método de trabajo por proyectos, el cual es un método de enseñanza-aprendizaje poco común, pero muy efectivo y con el que estoy completamente de acuerdo si se realiza de manera acertada.

El segundo lema que planteó la profesora en clase fue el lema de L. Shulman que dice lo siguiente: “El error del neófito es la ventana del erudito”.  En este lema se me vienen a la cabeza dos vertientes muy importantes y que están en estrecha relación con esta materia. Por una parte, podemos observar el aprendizaje a través de los errores, mientras que por otro lado podemos visionar la relación del asesoramiento, ya que en el lema intervienen dos personas, el neófito y el erudito, los cuales definen por sí mismos su papel en un proceso de enseñanza-aprendizaje o de asesoramiento.

Por último, trabajamos por grupos el Bloque Temático 1 que versa sobre la identificación de los escenarios del asesoramiento, sus tareas, elaboración de una definición de asesoramiento y la indagación y contrastación de otras fuentes documentales con vistas a fundamentar mejor los conocimientos.