El conectivismo: una teoría del aprendizaje para la sociedad del conocimiento

Uno de los elementos centrales de todo paradigma educativo hace referencia a cómo entendemos la construcción del conocimiento y la influencia planificada que se puede ejercer en ella a través de procesos de enseñanza-aprendizaje. Tradicionalmente enmarcada en la psicología, la creciente multidisciplinaridad que se está potenciando en todos los ámbitos del saber ha hecho que estas teorías se alimenten del conocimiento obtenido en campos como las matemáticas, la ingeniería o la inteligencia artificial.

En esta entrada reflexionaré, al igual que han hecho muchos de mis compañeros, en torno a una de las teorías del aprendizaje de mayor relevancia contemporánea: el conectivismo.

Contextualización

El conectivismo establece un marco teórico para la comprensión del aprendizaje, entendiendo el mismo como el resultado de interacciones dinámicas entre elementos distribuidos (nodos) que mantienen vínculos bidireccionales. Dicho de otro modo, el conectivismo enfatiza el aprendizaje y el conocimiento no como fenómenos aislados y estáticos sino dinámicos y sociales. En este sentido, esta teoría constituye la metáfora del aprendizaje en red, el aprendizaje como fenómeno eminentemente social.

La relevancia que actualmente posee el conectivismo como forma de entender los procesos de enseñanza-aprendizaje, deriva de la revolución que está suponiendo el florecimiento de la sociedad del conocimiento y como está transformando nuestra cultura así como la forma en la que entendemos las interacciones humanas.

Sin embargo, el conectivismo no ha sido ni mucho menos la primera perspectiva teórica que se ha tenido del aprendizaje. A lo largo de la historia, diferentes teorías han ido emergiendo para, a la luz de las evidencias científicas y el contexto social, explicar los fenómenos de enseñanza-aprendizaje. En todo caso, de acuerdo con los criterios establecidos por Ertmer y Newby (1993) y seguidos posteriormente por otros autores [5][6][7] toda teoría del aprendizaje, para considerarse como tal, debe responder de forma específica a cinco puntos básicos que se resumen en la siguiente tabla para las principales teorías existentes [7][6]:

Pregunta

Conductismo

Cognitivismo

Constructivismo

Conectivismo

¿Cómo se produce el aprendizaje?

Modelo de caja negra centrado en el comportamiento observable

De forma estructurada siguiendo el modelo computacional

De forma social pero en el que cada individuo obtiene su propio significado personal

Distribuido en el contexto de una red, social, potenciado por la tecnología mediante el reconocimiento e interpretación de patrones

¿Qué factores influyen en el aprendizaje?

Estímulos de recompense o castigo

Los esquemas mentales existentes y las experiencias previas del individuo

Compromiso, participación, sociedad y cultura

La diversidad de la red

¿Qué papel juega la memoria?

La memoria responde al asentamiento de experiencias repetidas en donde la mayor influencia es la recompensa y castigo

Codifica el conocimiento y lo almacena para su posterior recuperación

Conocimiento previo entremezclado con el contexto actual

Patrones adaptativos, representación del estado actual en la red existente

¿Cómo se da la transferencia?

Por estímulos y respuestas

Replicando las estructuras de conocimiento del “conocedor”

A través de procesos de socialización

Estableciendo conexiones (añadiendo nodos a la red)

¿Qué tipo de aprendizajes se explican mejor con esta teoría?

Aprendizajes fundamentados en la repetición de tareas

Procesos de razonamiento, objetivos claros y resolución de problemas

Aprendizaje social, vago (lo que se denominan problemas “mal” definidos)

Aprendizaje complejo, cambiante y que integra múltiples fuentes de información

Tabla 1. Comparativa de las cuatro teorías principales del conocimiento tomando como referencia las cinco preguntas que establecen Ertmer y Newby (1993) [7][6].

A través de la tabla anterior se puede tener una buena perspectiva general de las cuatro teorías principales del aprendizaje: conductismo, cognitivismo, constructivismo y conectivismo. Las dos primeras (conductismo y cognitivismo) se pueden considerar, en cierto sentido, como antagónicas dado que, mientras la primera se desentiende de lo que ocurre en el interior de los individuos modelándolos como cajas negras la segunda intenta modelar los esquemas mentales como base del aprendizaje. Respecto de ambas, el constructivismo y el conectivismo aportan un elemento de vital importancia: las interacciones sociales y su rol en la construcción de significados y la asimilación de conocimiento. Estas cuatro teorías del aprendizaje, aun cuando algunas de ellas pueden parecer extremadamente simplistas, no deben verse como excluyentes sino, hasta cierto punto, como complementarias. Ello es debido a que, en su contexto histórico, cada una de ellas ha permitido explicar ciertos contextos de aprendizaje desde la perspectiva social y científica de cada época. En este sentido, tomadas de forma conjunta, nos proporcionan una perspectiva más integral del aprendizaje que en el futuro seguirá siendo completada por nuevas perspectivas a medida que la sociedad y la ciencia evolucionen.

                      El perro de Paulov

Figura 1. Viñeta cómica que hace referencia satírica a Paulov, uno de los padres de conductismo (traducción: “Mira lo que puedo hacer que haga Paulov. Tan pronto como babee, él sonreirá y escribirá en su pequeño libro”).

https://onlineinstructing.files.wordpress.com/2010/06/pavlov_conditioning_dogs2.gif

¿Qué es el conectivismo?

Una vez introducidas las teorías del aprendizaje, nos adentraremos en mayor medida en la que constituye el objeto de la presente entrada: el conectivismo. Downes, S. [1] define el conectivismo como “la tesis de que el conocimiento se encuentra distribuido a través de redes de conexiones y, por tanto, el aprendizaje consiste en la habilidad para construir y atravesar dichas redes”. En este sentido, no es raro que se interprete al conectivismo como el esquema de aprendizaje propio de las sociedades del conocimiento.

Este mismo autor (Downes, S. [1]) destaca, al igual que otros, el paralelismo que mantiene con otras teorías como el constructivismo al entender el conocimiento no como un objeto estático que se obtiene, sino como un fenómeno dinámico que se construye de forma social. Sin embargo, de acuerdo con Downes, S. [1], el conectivismo aporta un elemento diferencial respecto de las demás teorías (incluido el constructivismo) al entender que “el conectivismo niega que el conocimiento sea proposicional” cuando las restantes teorías “describen el conocimiento como algo restringido al lenguaje y la lógica”. En el contexto del conectivismo el conocimiento es, literalmente, el conjunto de conexiones formadas por acciones y experiencias no estando restringido a estructuras lingüísticas o lógicas.

De hecho, conceptos como el de “construcción del conocimiento” adquieren otro significado dado que, a ojos de Downes S. [1], no tiene sentido hablar de construir conocimiento como un acto intencional dado que las conexiones entre los nodos se forman de modo natural, no se construyen, y el significado es una propiedad del lenguaje que no describe la realidad completa de este tipo de redes. De este modo, más que transferir, hacer o construir conocimiento, lo que en realidad hacemos para aprender es crecer y desarrollarnos en un contexto social y conectado.

Por todo ello, para Downes, S. [1] del conectivismo se deriva una pedagogía que busca describir las redes exitosas (diversas, autónomas, abiertas y densamente conectadas) así como las prácticas que nos acercan a ellas como individuos y como sociedad (modelado y demostración por parte del docente así como práctica y reflexión por parte del alumno).

En línea con Downes, S., Siemens, G.[3] argumenta que el surgimiento y auge del conectivismo como teoría del aprendizaje responde a una serie de cambios sociales que están transformado nuestro concepción del conocimiento como son [3]:

  • El aprendizaje informal.
  • El aprendizaje a lo largo de toda la vida en diferentes contextos de una forma continua y progresiva.
  • El surgimiento de las TIC que están alterando nuestra sociedad y nuestro propio cerebro.
  • La necesidad de vincular y contextualizar el aprendizaje particular de cada individuo y el colectivo.
  • La necesidad de complementar el saber qué y el saber cómo con el saber dónde, especialmente importante en la sociedad del conocimiento (buscar, filtrar, reflexionar, elaborar y compartir).

Por ello, Siemens enfatiza que es importante articular teorías que expliquen el aspecto “social” del conocimiento en contextos como los actuales y que a la vez integren la relevancia de evaluar la importancia de los contenidos, su fiabilidad, sintetizarlos y reconocer patrones en ellos.

En línea con Downes, S., Siemens (considerado el padre del conectivismo) también resalta que, a diferencia del constructivismo, el conectivismo no considera que el conocimiento se construye sino que se encuentra e interpreta reconociendo patrones que parecen ocultos (como el científico observador que repara en algún fenómeno natural mediante la observación y el estudio). Muy gráficamente, Siemens llega a afirmar que “el conducto (conexión) es más importante que el contenido” y que la sociedad del conocimiento está haciendo que “saber cómo acceder a lo que se necesita en cada momento se vuelva más importante que lo que actualmente posee el estudiante”.

De forma complementaria a los fundamentos del conectivismo que hemos analizado a través de Siemens y Downes, otros autores se han focalizado en analizar diferentes contextos reales de aprendizaje intentando identificar las teorías de aprendizaje que mejor se adaptan a cada uno de ellos [2].  En este estudio concreto (Bell, F. 2011) se analizaron cinco escenarios: un docente que imparte clase en un MOOC, el uso de recursos educativos abiertos, la implementación de una estrategia de alfabetización digital en las universidades alemanas, el estudio del aprendizaje informal de los jóvenes en Internet y las redes sociales así como la investigación del uso de las TIC en barrios residenciales. La conclusión fue que el conectivismo, por si sólo, resultaba insuficiente como teoría para estudiar de forma completa el aprendizaje y los nuevos entornos TIC que están apareciendo en el mundo actual. En este sentido el conectivismo (en su estado actual) representa, más que una teoría unificadora completa y cerrada, una influencia fenomenológica que inspire a docentes y alumnos a realizar cambios sobre los procesos de enseñanza-aprendizaje que respondan a las nuevas realidades sociales. En todo caso, el estado actual de su desarrollo muestra que es necesario investigar con mucha mayor intensidad los escenarios de aprendizaje que están surgiendo para desarrollar nuevos modelos que permitan aproximarse a ellos del modo adecuado.

Opinión personal

Tal y como hemos visto, a lo largo de la historia, las teorías del aprendizaje han ido evolucionando a medida que cambiaba la sociedad y el saber científico. En la actualidad, el conectivismo se sitúa como un paradigma que, aunque aún incompleto (hay mucho por investigar en la materia), representa un fiel reflejo de la sociedad del conocimiento actual, la cual ha alterado nuestra forma de relacionarnos, aprender e incluso pensar.

En este contexto, ya no se trata de moldear conductas o entender el conocimiento únicamente como una construcción mental individual, sino de aproximarnos a una conceptualización distribuida y social del mismo. No es que el rol de las conexiones en el aprendizaje haya emergido en la sociedad moderna, siempre ha estado ahí ya sea en las relaciones sociales en los centros educativos, la sociedad o con la lectura de un libro; pero en la sociedad actual es cuando más patente se está haciendo su relevancia. Ello es debido a que las TIC han supuesto una revolución semejante a la industrial, pero con un impacto aún mayor en nuestra forma de compartir experiencias y conocimiento.

Por todo ello considero que, aunque no se pueden obviar las aportaciones que en su día hicieron anteriores teorías del aprendizaje, el conectivismo nos ha abierto un nuevo camino que actualmente estamos recorriendo hacia la comprensión de los procesos de enseñanza-aprendizaje en la sociedad del conocimiento.

Referencias bibliográficas

[1] Downes, S. (2007). What connectivism is.

http://halfanhour.blogspot.com.es/2007/02/what-connectivism-is.html

[2] Bell, F. (2011). Connectivism: Its Place in Theory-Informed Research and Innovation in Technology-Enabled Learning. International Review of Research in Open & Distance Learning12(3).

http://www.irrodl.org/index.php/irrodl/article/view/902/1664

[3] Siemens, G. (2005). Connectivism: A learning theory for the digital age.International journal of instructional technology and distance learning2(1), 3-10.

http://www.ingedewaard.net/papers/connectivism/2005_siemens_ALearningTheoryForTheDigitalAge.pdf

[4] Calvani, A. (2009). Connectivism: new paradigm or fascinating pot-pourri?.Journal of E-learning and Knowledge Society4(1).

http://www.editlib.org/p/43293/article_43293.pdf

[5] Behaviorism, Cognitivism, Constructivism & Connectivism

http://ci484-learning-technologies.wikispaces.com/Behaviorism,+Cognitivism,+Constructivism+%26+Connectivism

[6] Ireland, T. (2007). Situating connectivism. Retrieved January2, 2009.

[7] Siemens, G. (2006). Connectivism: Learning theory or pastime of the self-amused. Manitoba, Canada: Learning Technologies Centre.

http://www.elearnspace.org/Articles/connectivism_self-amused.htm