Demasiadas opiniones en la red.

El pasado viernes 16 de mayo, nos encontramos con uno de los eventos del año a nivel deportivo: Real Madrid y Maccabi de Tel Aviv se enfrentaban en la Final Four de baloncesto, el título de mayor prestigio a nivel europeo en el deporte de la canasta.

Ante esta premisa, el partido sólo podía presuponer una fiesta para todos aquellos amantes de este deporte, pero las consecuencias mediáticas que han surgido a raíz de una resolución desfavorable del partido para el conjunto de la capital de España han dado la vuelta al mundo por medio de la red.

Como en cualquier competición, siempre tiene que haber un vencedor, y en este caso el equipo israelita consiguió alzarse con el ansiado título. Cosa que no fue del agrado de muchos aficionados, que por medio de las redes sociales (concretamente Twitter fue el arma arrojadiza), mostraron su descontento de una forma absurda y totalmente desafortunada. Después del partido, se registraron en la plataforma de los micro-blogs aproximadamente 17.500 usuarios que realizaron insultos antisemitas contra el equipo israelí, su país de procedencia y contra la comunidad judía en su conjunto. Un acto deplorable, que desmerece en gran medida su afición por un deporte y su derecho a participar en las redes como autores libres de proverbios semejantes.

En este momento, es cuando surge la duda: ¿deberían estas personas tener acceso de nuevo a las redes sociales?. ¿Quién controla la difusión de este tipo de comentarios?

Pero esto no queda aquí. La noticia, con toda la atracción que representa ocupar minutos en radio y tv, se situó en los principales segmentos de determinados programas de estas dos plataformas comunicativas. Pero nos encontramos con una información emitida con unas connotaciones no deseadas. Si bien es cierto que el derecho a la comunicación engloba la denuncia de actos como este, el modo de denunciarlos en algunos de estos programas audiovisuales y radiofónicos se centro en la lectura de un determinado número de estos comentarios de Twitter para agrandar un énfasis que no era necesario magnificar dada la gravedad de la situación. Estamos pues ante una incongruencia ética: se denuncian comentarios antisemitas a raíz de un evento deportivo, los cuales únicamente iban a ser leídos por los seguidores de sus autores en la red social, y para ello son leídos para que miles de radioyentes y telespectadores. En definitiva, se consiguió que la opinión de este sector de la sociedad arraigado en un hecho histórico que parece no conocer en gran medida trascendiese las redes sociales y a sus seguidores para escalar por la espalda de la comunicación hasta los ojos y los oídos de cientos de miles de personas.

La comunicación como hecho, y los medios como agentes, deben atender a las repercusiones de sus actos, puesto que si informar es necesario, la forma es clave para que lo emitido no lleve un mensaje oculto que tenga mayor importancia que lo expresado en prime time.

Comentarios

  • Laura Troitiño

    La verdad es que ya había leído la noticia, y todo lo que pasó a raiz del partido además de los comentarios que se dieron, y me hice la misma pregunta que tú nos planteas.

    Sin duda, cada día estamos expuestos  a miles de cometarios como el que se dieron por twitter en el partido, pero podemos también ver este tipo de gestos también de dan en otro tipo de vías, como ha sido: tirar el plátano a Dani Alvés, o hacer el gesto de un mono a un jugador del Racing de Santander. Como vemos esto va más allá de las redes, y ¿alguien se ha preocupado por los comentarios que se hacen fuera de la red? ¿alguien va a multarlos?. Claro quedeberíamos penalizar a esas personas, pero igual deberíamos replantearnos que tipo de educación se está implantando para que este tipo de comentarios se den. 

    Y obviamente deberíamos saber que debemos escribir en la red, sabiendo que mucha gente lo puede leer, y que esto puede repercutirnos para mal y para bien, como siempre llegamos al mismo tema: educar en la red. Las tecnologías avanzan, ¿y nosotros?

     

    Un saludo.

  • Andrea

    Como tu pienso que a partir de los últimos sucesos, no solo en lo deportivo, Twitter esta en el punto de mira de todos, en especial de nuestro Gobierno sobre el control de la libertad de expresión. El problema no esta en el medio de comunicación, sino en los usuarios que confunden la libertad con el libertinaje, usando Twitter para exponer sus ideas pensnando en contar con cierto anonimato. Pero esto no deber servir como pretexto para comenzar una censura en la web, como ya ocurre en otros países, para así tener más controladas a las masas. Internet debe seguir como el espacio de libertad, como fue creado, somos los usuarios los que debemos ejercer bien esta libertad y no usar el libertinaje.