Comunidades virtuales y comunidades de aprendizaje

Antes de comenzar a hablar de este tipo de comunidades, debemos mencionar antes el concepto de Ciberespacio que Levy (1999) en Revuelta y Pérez (2009) lo define como “un espacio metafórico, espacio de comunicación, abierto para la interconexión mundial de los ordenadores”.

Tubela y Vilaseca (2005) en Revuelta y Pérez (2009) establecen dos modelos de ciberespacio, según el uso que hagamos del mismo:

-          Ciberespacio de consumo, en donde existen unas escasas relaciones interpersonales y en el que se acceden a servicios que ya están preestablecidos.

-          Ciberespacio de comunidad, en donde existe una comunicación entre los usuarios y en la que se utiliza la red con un fin más creativo. Este modelo se inscribe en el constructivismo social.

Además de esto, Levy también habla del término Cibercultura que lo define como “el conjunto de técnicas, de maneras de hacer, de maneras de ser, de valores, de representaciones que están relacionadas con la extensión del Ciberespacio”.

Para tratar de sintetizar un poco y de relacionar unos conceptos con otros, debemos de tener claro que Internet es el soporte tecnológico del Ciberespacio y que en este se alberga la Cibercultura que es generada por las Comunidades Virtuales.

Castells (2001: 51-80) en Revuelta y Pérez (2009) establece cuatro rasgos definitorios de Cibercultura:

-          Cultura tecnomeritocrática, la tecnología como elemento clave para la evolución social y del conocimiento.

-          Cultura Hacker, movimiento contracultural y de programación creativa que aboga por la libertad de expresión y de acción.

-          Cultura emprendedora.

-          Cultura de las comunidades virtuales.

Por lo tanto, hoy en día estamos viviendo unos profundos cambios en la tradición cultural, entendida esta como la dimensión simbólica de la configuración social actual por tratar con nuevos objetos simbólicos (ciberespacio, hipertexto, mundos virtuales…).

Por otro lado y como consecuencia de lo anteriormente citado, debemos de hablar de las comunidades de aprendizaje, que las debemos de entender como un poderoso recurso educativo tanto para alumnado como para profesorado.

Revuelta y Pérez (2009) piensan que existe una mayor probabilidad de lograr comunidades virtuales de aprendizaje en el ámbito académico y dentro de las actividades que se llevan a cabo en los entornos virtuales de formación cuando se dan una serio de componentes críticos como por ejemplo: curiosidad, indagación, compromiso, deseo de trabajar en colaboración, etc.

En definitiva, se puede decir que las actividades académicas que se llevan a cabo dentro de un entorno virtual de formación se configuran como una comunidad virtual de aprendizaje, y por lo tanto, debemos de asumir un nuevo rol como alumnos, se debe de asumir un nuevo rol también por parte de los profesores, aparecen nuevos servicios, etc. El claro ejemplo en nuestra red social Grupo de Investigación Stellae, en el que a diario ponemos en práctica todo lo abordado anteriormente.

 

BIBLIOGRAFÍA

Revuelta Domínguez, F. I. y Pérez Sánchez, L. (2009). Interactividad en los entornos de formación on-line. Barcelona: UOC.