Estado de saturación cognitiva

En cuanto he escuchado a la pedagoga decir este término, pronto se ha venido una conversación que hace poco he tenido con un amigo a la cabeza. 

Estábamos hablando de discografías de grupos, de descargas de internet, de cantidad de películas que teníamos en nuestros ordenadores o HD externos. Yo empecé a hablar del agobio que me producía tener más música de la que podré escuchar en toda mi vida, más cine del que podré ver en toda mi vida y más libros de los que podré leer en toda mi vida. No sé si se ha estudiado la adicción al conocimiento, pero esta podría ser una buena ocasión. He descargado más minutos de música de la que podría escuchar incluso en 100 años de vida, teniendo en cuenta las horas para dormir y dedicando toda la vida a escuchar música. Lo mismo con el cine, tengo una cantidad enorme de películas descargadas que, me gustaría ver, pero que en toda la vida no me dará tiempo a visualizar. 

Este es un problema no muy grave, ya que hay que establecer preferencias como en todos los aspectos de la vida, pero al fin y al cabo abre un planteamiento que podría estudiarse sobre de qué forma tratamos de acumular documentos, cultura y arte la cual no nos da el tiempo de toda una vida para consumir, disfrutar o experimentar.

Habrá un sentido oculto en este afán, en vista a futuras generaciones y dejarles la selección hecha, o es simple coleccionismo?

Me posiciono más bien por lo segundo, pero lo primero no carecería de credibilidad ya que, al menos en mi caso, sí pienso en facilitar trabajo a generaciones venideras, horas de indagación que he pasado para descubrir la historia de la música y sus entresijos, o del cine... horas las cuales me gustaría ahorrar a otras personas que vengan detrás para que, en vez de gastar su vida en estudiar lo que ya se ha hecho, puedan centrar toda su atención en crear nuevos conocimientos, nuevas formas de arte y de cultura, nuevos saberes y nuevas técnicas.