Un paso atrás

Por Jesus Orois Lage

Quisiera empezar a colorear este "pequeño" rincón social con unas cuantas reflexiones que han aflorado conectadas durante el transcurso de las primeras sesiones de la materia y directamente relacionadas con el relato autobiográfico que estamos elaborando.

La primera imagen que sacude mi cabeza es la entrada de los niños y niñas al colegio. Ya hemos hecho prácticas en los colegios, e incluso habrá más experiencias educativas en el acervo de muchos de vosotros. ¿Os habéis fijado en las caras de aburrimiento, desidia y resignación con las que avanzan hacia sus clases? ¿Nos atreveríamos a decir que a la gran mayoría, sino a todos, no les apetece ni les interesa lo que en el aula sucede? Competitivos ejércitos de niños y niñas limitados y reducidos a estudiar lo que el programa determina, alienados en una falsa ilusión de desarrollo personal. A mí me recuerda a las disciplinadas filas en que formábamos cuando yo era un chiquillo, a las mecanizadas y estandarizadas cadenas de montaje de una industria, a la ingente fabricación en serie de artículos de consumo... sí, es posible que esté dramatizando; sin embargo, en un contexto variado, cambiante, global... como es el que estamos viviendo, me pregunto ¿cómo es posible que se mantengan las mismas dinámicas de la revolución industrial?

Parece suficiente una simple mirada a las caras del alumnado cuando se adentra en esta "cárcel educativa", a la tasa de abandono escolar, al porcentaje de población joven que ni estudia ni trabaja, a los resultados obtenidos por el alumnado en las evaluaciones internacionales (otro debate seria desgranar en base a qué evalúan), o en los resultados académicos de cada curso; para darse cuenta de que el enfoque o el modelo no es el adecuado. ¿Estamos satisfechos con los resultados? ¿Estamos satisfechos con el modelo? ¿Estamos dispuestos a cambiarlo? ¿Tenemos los recursos suficientes para hacerlo?

La verdad, es que detrás de cualquier propuesta metodológica se esconde una concepción del valor que se le da a la enseñanza, y por tanto a las personas. Sirva esta frase para reflexionar como alumno y como docente (hace unos días leía un artículo muy sugerente sobre la condición de docente. Se titulaba: "¿Maestros o cuidadores de cabras?")

 

Una de las consignas que abandera la educación actual es la "atención a la diversidad" (suena genial!!; de hecho, si uno revisa los principios fundamentales que rigen toda normativa educativa en este país, suenan genial!!!: calidad educativa, equidad, desarrollo y bienestar personal y social, búsqueda de la felicidad, creatividad o afectividad....; una lástima que se queden sólo en buenas intenciones). ¿Atención a la diversidad? Parece que únicamente pivota sobre las discapacidades, disfunciones o la mal trabajada (a mi humilde entender) escuela inclusiva. La diversidad es un atributo propio de la especie humana, inmensamente enriquecedora y singular, y nadie podrá negar que cualquier aprendizaje depende, no sólo de las capacidades del alumno/a, sino también de los distintos puntos de partida, las experiencias que cada uno pudo haber vivido desde su nacimiento, el ritmo variable de aprendizaje, la forma y las estrategias que usa en la construcción de su conocimiento, de los intereses y la motivación. Y si esto es así, ¿cómo es posible que funcione un modelo uniforme y uniformizador, homogeneizante y repleto de criterios y ejercicios "iguales para todos"?

Hace años las personas aprendíamos de modo intergeneracional, de nuestros mayores y también de nuestros iguales ¿cuántos conocimientos no hemos adquirido de este modo? El conocimiento es compartido, vivenciado, en constante reconstrucción... y más aún en un mundo en el que todos (o más bien, sólo los que tenemos la fortuna de vivir en países "avanzados" -dejemos espacio para reflexionar sobre la igualdad de acceso a los recursos y a la información) estamos conectados a continuos flujos de información sin saber cómo atraviesan las fronteras "imaginarias" de los Estados. La Red y sus enormes posibilidades nos están ofreciendo la posibilidad de multiplicar exponencialmente aquellas experiencias que antaño estaban localizadas en nuestro entorno cercano... sin duda, "un gran paso para la Humanidad". Y yo me pregunto, ¿un paso hacia adelante? ¿o un paso hacia atrás?

Todos nos hemos relacionado a lo largo de estos años de estudio de Grado, en mayor o menor medida, con corrientes pedagógicas que defendían postulados muy parecidos a los que ofrece el contexto actual. Me refiero a la Escuela Nueva, a John Dewey, a Óvide Décroly, a María Montessori, Pestalozzi, Freinet, Piaget, Vygotski, Milani, Freire... y muchos otros (por cierto, ¿habéis oído hablar de las escuelas Vitta, de la pedagogía rizomática o el "edupunk"?) Muchas de estas corrientes, ya desde siglos pasados, hablaban del respeto a la individualidad, de dar curso libre a los intereses del niño, de la cooperación sobre la competición, de la escuela vivencial y experimental... ¿lo multiplicamos por los medios y recursos de los que hoy disponemos para obtener una gran experiencia global de aprendizaje?

Seguro que muchos de nosotros habituamos a emplear muchos de estos recursos en nuestra educación "no reglada", en nuestra educación informal, y apuesto a que nos sentimos satisfechos con los avances y los resultados obtenidos. Me refiero a autonomía, a interés, a motivación, a rendimiento... ¿acaso no es posible una metodología basada en las redes sociales de aprendizaje?

Imagino que el primer obstáculo es la posibilidad de disponer del equipo necesario para implantarlo en un aula. Más aún en una Comunidad como la gallega, donde el relieve social es tan desigual (promovido por la propia Administración, sea dicho de paso)... pero ¿y si nos ahorramos los libros de texto?, ya no los necesitaríamos... la verdad es que no creo que nadie los necesite desde hace muchos años. 

Más obstáculos, ... la formación del profesorado; uff... cuestión punible en la Facultad de Ciencias de la Educación. Siempre me imaginé la Facultad como un laboratorio vanguardista donde se experimentasen y se propusiesen nuevas fórmulas de enseñanza... juzguen ustedes mismos; la mención TIC sigue sin implantarse, sí; pero al margen de este hecho, ¿cuántas materias han sentido que iluminen el arduo trabajo de formar a las generaciones futuras? ¿conservas aún los cientos de apuntes que has tenido que tomar en muchas de las clases tradicionalmente expositivas que has sufrido?

En fin,... como he dicho son pequeñas reflexiones que han golpeado los márgenes preestablecidos intentando encontrar un resquicio, una grieta en la que horadar para dar salida a la posibilidad del cambio, de la transformación de un modelo desgastado y obsoleto; y por tanto de la transformación del mundo y la realidad en que vivimos.

To be continued!

P.D: Me preguntaba yo si en esta "estructura horizontal", el contenido que el autor (en este caso yo mismo) señale como  "privado" puede ser rastreado/ consultado por el administrador principal o creador Wink