Y las cosas no han cambiado...

Es realmente alarmante que mi padre sea dos veces (y algo más) mayor que yo y ambos hayamos recibido una educación “similar”.

A raíz de la actividad propuesta en clase (Construcción Autobiográfica) he tenido tiempo de reflexionar, en unas pocas líenas, sobre algo que me llama poderosamente la atención, ¡llevo diecinueve años en un sistema educativo que apenas ha cambiado! Cuando hablo de cambios, hablo de cambios en la práctica, de nada sirven las reformas en educación que simplemente modifican lo que está escrito en un papel sin que esto llegue a la realidad educativa. Desgraciadamente lo que yo recuerdo de mi etapa educativa hasta el momento son profesores explicando “cosas”, alumnos cogiendo apuntes, libros de texto llenos de letras y más letras y un examen final que decide si eres, o no, competente en una materia determinada. No quiero generalizar, he tenido  buenos profesores, pero la gran mayoría no lo han sido; y cuando hablamos de procesos de enseñanza y aprendizaje, la mayoría es demasiado elevada.

He escuchado a muchos profesores a lo largo de estos cuatro años universitarios hablar del concepto “educación para la vida”. A grandes rasgos la educación para la vida es aquella que prepara al individuo para enfrentarse a la realidad social que le ha tocado vivir. Cuando mi madre o mi padre me hablan de la vida que ellos tuvieron a mi edad, es difícil no percatarse del gran cambio que ha tenido la sociedad hasta el día de hoy. ¿Entonces, que ha pasado para que tanto ellos como yo hayamos tenido una educación tan parecida? Sin meterme en un análisis demasiado profundo de la cuestión (obviamente por mi falta de preparación para hacerlo), la repuesta es que el sistema educativo español no ha ido de la mano con el avance de la sociedad. Esto no lo digo yo, lo dicen todos esos expertos del ámbito educativo que se dedican al estudio y a la investigación de los procesos de enseñanza-aprendizaje.

Por suerte, en una época de gran preocupación social por la educación de nuestras generaciones futuras, hay cada vez más profesionales del ámbito de la educación dispuestos a aportar su granito de arena a revertir esta situación tan preocupante. Está claro que algo no funciona, que muchas cosas han de cambiarse y que necesitamos, más que nunca, gente preparada que lidere una reforma importante en el sistema educativo actual.

Simplemente quería compartir esta reflexión con todas aquellas personas que quieran leerla para que puedan aportar su punto de vista al respecto. Tampoco quiero ser drástico, no todo en educación está “patas arriba”; pero hay que cosas que obviamente han de mejorarse, concepciones sobre la educación que debemos cambiar, hábitos que hemos de erradicar, porque la educación actual (aquí y ahora) no puede ser la misma que hace cuarenta años cuando mis padres empezaron en la escuela.

Las cosas no han cambiado… ¡pero pueden cambiarse!

Comentarios

  • Miguel Angel Avilés Pousada

    Hola Eloy, totalmente de acuerdo. Pocas cosas han cambiado en el estilo de enseñanza, y eso, que tanto recursos como acceso a formación e información a evolucionado mucho. Tampoco ayudan nada los continuos cambios de leyes educativas a los que fuimos o estamos siendo sometidos, que en definitiva, lo que provocan en los maestros es rechazo y que solo se cambie lo estrictamente necesario para adaptarse a la ley y pocas veces se intente innovar.

    Como decía antes, hoy en día las posibilidades de formarse e informarse son numerosas pero esta en nuestro poder querer. Como futuros maestros no debemos perder de vista una formación permanente que nos debería acompañar en nuestro recorrido profesional en el ámbiro de la educación y que a su vez nos permita innovar. Creo que debemos buscar la motivación en nosotros mismos y convertirla en adaptación del sistema educativo en favor de la evolución de la enseñanza.

    Cambiemos nosotros para luego cambiar lo que nos rodea.