¿Cómo entender la Escuela?

¿Cómo entendemos la escuela? ¿Qué significa para nosotros aprender? ¿Sobre quién recae el peso de la educación? ¿Ha evolucionado verdaderamente la educación? ¿Aprendemos por vocación o por profesión?

Preguntas de este tipo circulan en nuestras mentes desde que empezamos esta materia. Sin embargo, este pensamiento ya nos viene dado desde que iniciamos la carrera, porque desde ese momento, hemos estudiado el progreso de la educación, desde la implementación de la primera Ley de instrucción Publica de 1857, la conocida como la Ley Moyano hasta la vigente aprobación de la aplicación de la LOMCE.

En este sentido, particularmente en España, existe una pluralidad de leyes implementadas desde el siglo XIX al XXI, sin que ninguna de ellas haya servido de renovación educativa para las bases de nuestro sistema de enseñanza. Observando el "experimento" de clase, me he dado cuenta que todas las leyes son ampliaciones de sus anteriores o en sí pequeñas modificaciones, en las cuales en un principio priorizan el estudio de los alumnos y a medida que pasa el tiempo se inmersan y se preocupan en el currículo, el contexto, las materias, las necesidades educativas especiales, la diversidad, la evaluación... Pero, la pregunta que como pedagogos deberíamos hacernos es, ¿dónde está el profesorado? ¿en qué ley existe un apartado que mencione la importancia o la necesidad de formar el profesorado? De lo único que hacen referencia, es acerca las competencias que deberá tener un profesional para poder educar, únicamente desde un punto de vista metodológico, puesto que las habilidades sociales y valores no vienen inscritas en esas competencias. Por ello, en los últimos años, se está estudiando los fracasos de nuestro sistema educativo, en relación con la escaseza o ineficiente formación del profesorado, configurándolo como elemento central de las sucesivas reformas que se han ido sucediendo para mejorar la formación inicial de los profesores en todos los países de Europa.

Antonio Nóvoa, catedrático de la Facultad de Psicología y Ciencias de la Educación de la Universidad de Lisboa, creador del trabajo expuesto en clase, determina que "O aprender se concentra em dois pilares: a própria pessoa, como agente, e a escola, como lugar de crescimento profissional permanente", es decir, "el aprendizaje se concentra en dos pilares: la propia persona, como agente, y la escuela, como lugar de crecimiento permanente del profesorado". Es uno de los pioneros que trata el tema de la formación del profesorado como algo transversal, necesario para el cambio y para su consecuente aprendizaje en relación con las nuevas metodologías, es decir, las TIC. 

El "experimento" que se nos mostró en clase me pareció extraordinario. Al principio fue muy confuso, sin embargo, la participación de toda la clase, la puesto en común de cada idea, el fomento del pensamiento colectivo y explicitación de materias dadas en cursos anteriores...fue una clase totalmente distinta a todas las realizadas en estos cuatro años. Con este trabajo, Antonio Nóvoas nos ayuda a ver que la formación tradicional es correcta, sin embargo necesita de una formación permanente y una adecuación a los nuevos tiempos para poder lograr la eficiencia de los profesores, así como de los alumnos. Que no se puede priorizar únicamente los resultados obtenidos sino se estudia los errores en el proceso. 

Como conclusión he de decir que nosotros seremos futuros profesionales de la educación, y que como tal debemos tener una buena formación e indagar en los métodos y medidas necesarias para poder lograr el mayor aprendizaje permanentemente.

Información recogida de http://educarparacrescer.abril.com.br/aprendizagem/materias_296377.shtml

Comentarios

  • Raquel Rodríguez Paz

    Hola Xeila, comparto contigo lo que dices sobre el buen sabor de boca que nos ha dejado la práctica llevada en clase  pero me gustaría añadir algún comentario respecto del papel del profesorado, sobre si la enseñanza tradicional es válida o ha quedado obsoleta ante el emergente mundo de las tecnologías en todos los ámbitos de nuestras relaciones sociales y personales.

     Por un lado he de decir que no creo que debamos partir de deshechar un método o aceptar otro. Desde mi punto de vista se trata de entresacar todo lo que ha tenido éxito o que ha resultado beneficioso para la enseñanza sea cual sea la metodología empleada. La enseñanza tradicional presenta muchos defectos pero las nuevas propuestas educativas tampoco carecen de ellos. Y la clave está en el nivel de implicación docente. Todos aquellos profesionales que verdaderamente se preocupen por una mejora continua en sus métodos de enseñanza, en cómo llegar a sus alumnos, en lograr el grado de motivación necesario para que los estudiantes sientan verdadero interés por lo que aprenden sin duda alcanzarán el éxito. Los medios, los recursos y los métodos sin duda son importantes pero el papel que juega el docente, desde mi punto de vista, es de vital importancia.

    En algunos momentos del proceso de enseñanza aprendizaje puede resultar idóneo el empleo de una metodología tradicional (una clase magistral, una redacción, lectura y exposición sobre lo leído...) y en otras situaciones el empleo de las nuevas tecnologías puede ser lo más adecuado para que nuestros alumnos comprendan lo que intentamos transmitir (cómo funciona el corazón, el conocimiento del relieve peninsular, los planos urbanos...). Con todo ello me gustaría concluir en que no creo que se trate de hablar de métodos buenos o malos; simplemente de seleccionar de cada uno lo más adecuado para cada momento.

    Un saludo