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  • Una revisión a la vocación y profesionalización del profesorado. Una profesión compleja.

Una revisión a la vocación y profesionalización del profesorado. Una profesión compleja.

Durante las sesiones de clase, se nos planteaban varias cuestiones, algunas muy unidas como: ¿un profesor nace o se hace? ¿qué lugar ocupa la vocación en la profesionalización?

Sorprendida por no haberme planteado esta cuestión nunca, decidí trabajar un poco en ello y poder encontrar mi respuesta propia y fundamentada. Tras sumergirme en la red, y tener en cuenta numerosos aspectos tratados en clase, tales como las referencias a António Nóvoa o Hargreaves, dedicaré las siguientes líneas al tema expuesto.

La profesión docente no está todo lo valorada que debería estarlo. De los docentes se buscan grandes esfuerzos. En ellos se deposita, inconscientemente, el futuro de la educación de una sociedad. En las manos de esos formadores está la educación de las nuevas generaciones. Lo deja claro Hargreaves (2003): “Desde el surgimiento de la escolarización obligatoria y expansión en el mundo, en repetidas ocasiones se ha esperado que la educación pública salvara la sociedad. Se ha esperado de las escuelas y del profesorado que rescaten a los niños de la pobreza y la su miseria; que reconstruyan el sentimiento de nación tras la guerra; que desarrollen la alfabetización universal como plataforma para la supervivencia económica…”.

Es esta pues una profesión muy sensible a los cambios que ocurren en la vida, ya sean sociales o políticos, teniendo que tomar diferentes papeles según el momento. A pesar de esto, cada año una cierta cantidad de jóvenes asume iniciar su formación para ser unos futuros transformadores de la sociedad, unas personas que formarán a otras para el mundo tan cambiante que nos rodea.

La cuestión es que entre todos ellos, los habrá con verdadera vocación, pasión y ganas de trasformar la enseñanza, y los habrá con menos “tirón”, pero con ganas de ser “buenos” igualmente. Entrando en este terreno, nos preguntamos ¿Cuál es el profesor “bueno”? Indica Nóvoa (2011) que es imposible definir al buen profesor, aunque apunta ciertas anotaciones que caracterizan el trabajo propio de un docente, tales como:

-          El conocimiento: el profesor conduce al alumno al aprendizaje

-          La cultura profesional: integrarse en la profesión y aprender de otros compañeros con experiencia.

-          El tacto pedagógico: partiendo de la capacidad de comunicación y relación para poder educar.

-          Trabajo en equipo: atendiendo a dimensiones colaborativas y de trabajo en conjunto.

-          El compromiso social: los principios, los valores, la inclusión social y la diversidad.

Entonces, son muchas las competencias que un profesor debe tener asumidas para poder enseñar, pero no todo es “aprender” para “enseñar”. Y aquí la controversia, entre competencias y la parte más personal del docente.

En mi opinión, ambas partes deben complementarse y nutrirse. Tener mucha vocación por la profesión, sin contar con la formación adecuada no servirá de nada, pues nadie nace aprendido, y contar con un gran deseo por formar y enseñar sin saber cómo, no será suficiente. Pero al que busque o tenga profesionalización, su vocación puede ayudarle, incluso, a aprender mejor durante su formación, con más ganas y entusiasmo, a formarse continuamente para superar cualquier obstáculo.

Entonces, del docente se espera una tecnicidad y una vocación. Es una profesión que necesita que la persona que la ejerce cubra muchas competencias. Parece que debo posicionarme con Hargreaves (2003), y decir que las grandes virtudes que puede tener un profesor pueden resultar sencillas de recitar, pero lo realmente complicado es llevarlas a la práctica. Combinar su corazón, su vocación, trabajar en equipo, colaborar con diferentes colectivos, formarse continuamente, enseñar, tener presentes los valores, la diversidad, el mundo complejo y cambiante en el que nos encontramos, tratar de encontrar su propia identidad, etc, son algunos de los aspectos que un profesor debe tratar de dominar. Verlos todos recitados me permite entender la frase que Lourdes Montero nos decía en clase “a alguien puede parecerle que ser profesor es fácil, y que puede hacerlo cualquiera, pero nada más lejos de la realidad”. La complejidad actual de la función docente es un hecho.

Para finalizar esta entrada, he de decir que estas líneas redactadas son fruto de revisar varias puntualizaciones tratadas en clase, tratando de buscar relación entre lo escrito y lo hablado. Creo que llegué a una reflexión que me permitió entender muchas cosas, y la búsqueda en la red me brindó la oportunidad de conocer opiniones de otras personas, algunas de ellas pertenecientes al mundo de la docencia. Por otro lado, la profundización en los autores citados abrió puertas a lo que sigue. Y, en vista de que fue una primera toma de contacto con ellos, queda mucho que aprender y matizar y, consecuentemente, por aportar a este blog.

 

Bibliografía y webgrafía

Boucbiba Gblamallab, Z. El profesor en cuestión: ¿Tecnicidad o vocación? Recuperado de: http://cvc.cervantes.es/ensenanza/biblioteca_ele/asele/pdf/19/19_0291.pdf

Hargreaves, A. (2003). Enseñar en la sociedad del conocimiento. España: Octaedro

Imbernón, F. La profesión docente ante los desafíos del presente y del futuro. Recuperado de http://www.ub.edu/obipd/docs/la_profesion_docente_ante_los_desafios_del_presente_y_del_futuro_imbernon_f.pdf

Nóvoa, A. (2011). O regresso dos professores.

Recuperado de: http://www.monografias.com/trabajos19/falta-vocacion-docente/falta-vocacion-docente.shtml

 

Comentarios

  • Nahyr

    Totalmente de acuerdo contigo en lo que planteas. Considero que la profesión docente en un tanto complicada y se ve influenciada por diferentes competencias y diferentes factores, lo que dificulta mucho la labor de un profesional docente.

    Teniendo en cuenta la referencia al buen profesor que aportas y recoges de Nóvoa, creo que todo aquel que se plantee ser profesor o profesional de la educación debe reflexionar sobre estos aspectos y valorar hasta qué punto puede alcanzarlos.

    Saludos ;)

  • Adriana Mayán

    Interesante entrada Leticia!!!

    Estou totalmente ddacordo contigo creo que a docencia é unha profesión moi complicada aínda que non o pareza. A profesión docente está sometida a moitas presións socias, políticas, económicas... que a salpican o que dificultan devolver satisfactoriamente a labor xa que é continuamente salpicada. En canto a referencia do "bo profesor" do ilustre Novoa penso que se trata de algo que todos os que se dedican e nos acabaremos dedicando a educación debemos reflexionar e valorar xa que nos axudará a levar a nosa labor o máis levadeira e satifactoriamente posible a pesar das problemáticas que se nos poidan cruzar.

    Un saúdo