Érase una vez… La Pedagogía de la Fantasía

     Gianni Rodari nació en el Piamonte italiano el 23 de octubre de 1920, como se define en el Libro de la Fantasía fue niño, periodista, maestro, pedagogo de la fantasía, militante comunista y revolucionario de la literatura infantil.

     Rodari creía que la creatividad puede aprenderse e incluso enseñarse y que la imaginación debe ocupar un lugar en la educación. La imaginación que crea y transforma.  Nos dio el testigo para darle un espacio en la educación a un tipo de literatura en la que la creatividad y la fantasía se fusionaran con lo cotidiano. Dándoles la posibilidad a los más pequeños de transformar el mundo que los adultos les han impuesto, inventar su propio universo como medio de conocer el mundo que nos rodea.

     Una literatura en la que no existen los errores y una gramática que se enseña a través de la fantasía y de la actividad. Gianni Rodari le proclamó la guerra a las clases teóricas, pasivas y memorísticas, buscando que desde los primeros años la creatividad innata sea el eje de su aprendizaje. Su labor quedó recogida en su obra Iniciación al arte inventar: Gramática de la Fantasía.

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     Él defendía que los niños se divirtieran, que investigaran, desarrollando su creatividad. El defendió la escritura de historias y relatos fantásticos a los que definía como “juegos” en los que no se le pongan límites a la creatividad y en los que el niño es el centro de la actividad. El juego como herramienta de enseñanza y aprendizaje.

     A continuación incluyo uno de mis cuentos favorito, que se incluye en el Libro de la fantasía de Rodari:

 

Brif, bruf, braf

Dos niños estaban jugando, en un tranquilo patio, a inventarse un idioma especial para poder hablar entre ellos sin que nadie más les entendiera.

-          Brif, braf – dijo el primero.

-          Braf, brof – respondió el segundo.

Y soltaron una carcajada.

En un balcón del primer piso había un buen viejecito leyendo el periódico, y asomada a la ventana de enfrente había una viejecita ni buena ni mala.

-          ¡Qué tontos son esos niños! – dijo la señora.

Pero el buen hombre no estaba de acuerdo:

-          A mí no me lo parecen.

-          No va a decirme que ha entendido lo que han dicho…

-          Pues sí, lo he entendido todo. El primero ha dicho: “Que bonito día”. El segundo ha contestado: “Mañana será más bonito todavía”.

La señora hizo una mueca, pero no dijo nada, porque los niños se habían puesto a hablar de nuevo en su idioma.

-          Marasqui, barabasqui, pipirimosqui. – dijo el primero.

-          Bruf – respondió el segundo.

Y de nuevo los dos se pusieron a reír.

-          ¡No irá a decirme que ahora también los ha entendido!...- exclamó indignada la viejecita.

-        Pues ahora también lo he entendido todo – respondió sonriendo el viejecito - .El primero ha dicho: “Qué felices somos por estar en el mundo”. Y el segundo ha contestado: “El mundo es bellísimo”.

-          Pero ¿A caso es bonito de verdad? – Insistió la viejecita.

-          Brif, bruf, braf – respondió el viejecito.

 

Otros ejemplos de cuentos de Rodari narrados por cuentacuentos que pude encontrar en youtube son:

Caperucita Roja:

Un señor maduro con una oreja verde: