La identidad profesional del docente

 En esta nueva entrada voy abordar una cuestión que se sugirió en la sesión expositiva del pasado miércoles y que me pareció muy interesante y que puede enriquecernos y ayudarnos en nuestro futuro profesional: la identidad docente.

La identidad docente se refiere a la manera en que los docentes viven subjetivamente su trabajo y cuales son aquellos aspectos que los satisfacen y aquellos que no. Esta forma parte de su identidad social y se concibe como la “definición de sí mismo” que hace el docente sobre el desempeño de su actividad profesional, lo que le permite reconocerse y ser reconocido en una relación de identificación y de diferenciación con respecto a los demás docentes .

Esto implica que los docentes tienen a lo largo de su trayectoria profesional un conjunto de rasgos propios que los definen, es lo que se conoce como “identidad”. Esta, no surge de manera automática, sino que se va construyendo a través de un proceso complejo, dinámico y sostenido en el tiempo, es decir, se construye desde el inicio se prolonga durante toda su trayectoria profesional. Así mismo, los docentes conviven unos con otros lo que implica que ésta se va a presentar con una parte común a todos los docentes, ya que el concepto de identidad docente corresponde a un tipo de identidad colectiva que nace por un lado de “una construcción individual referida a la historia del docente y a sus características sociales, pero también de una construcción colectiva vinculada al contexto en el cual el docente trabaja” (Valliant, 2007). Por otro lado, está la parte individual, como acabo de mencionar, donde no sólo entra la historia del docente en cuestión sino también sus características sociales y la construcción colectiva ligada al contexto donde el docente lleva a cabo su trayectoria profesional.

Así mismo y, siguiendo las líneas de Latorre (2000), se puede afirmar la existencia de una doble dimensión sobre la identidad de un docente: por un lado, estaría el reconocimiento de la propia identidad del docente tanto personal como profesional y, por otro lado, la que estaría relacionada con los saberes específicos que se derivan de la profesión y las prácticas que se dan durante el ejercicio de la profesión, es decir, la identidad para sí (percepciones y creencias del propio docente) y la identidad para otros (familiares, otros docentes...).

Actualmente, nos escontramos ante constantes cambios sociales, lo que afecta significativamente a la construcción de la identidad docente, ya que estos cambios han transformado la visión que se tenía del trabajo de los profesores, su imagen, así como la manera que la sociedad tiene de valorar la tarea que estos profesionales desempeñan en la sociedad, en los últimos años. Todos estos cambios implican una cierta contrariedad a la hora de considerar cuales son las cualidades de un docente, dificultándole la construcción de su identidad docente. Ante estos hechos se me ocurren dos preguntas: ¿Qué significa hoy en día ser docente?, ¿Qué ha cambiado con respecto a años atrás?

Para concluir, decir que la identidad docente, hoy más que nunca, es un elemento clave para luchar contra todos aquellos cambios sociales que se están produciendo con respecto al profesorado. También os dejo un enlace donde se realiza una entrevista en la cual se aborda el tema de la identidad docente y los dilemas que derivan de esta profesión a nivel universal:

WEBGRAFÍA

- http://www.ub.edu/obipd/docs/la_identidad_docente_vaillant_d.pdf

- http://www.perspectivaeducacional.cl/index.php/peducacional/article/viewFile/77/35

 

Comentarios

  • Doa

    Boas!! Primeiramente gústame apuntar que a definición que aportas de “identidade docente”, é imprescindible, porque a conceptualización dun termo, concreta dun xeito explícito a cuestión que se pretende abordar. Así mesmo, estou completamente de acordo en que dentro deste concepto de “identidade docente” se esconden unha serie de dobres identidades (individual e colectiva, docente e persoal ou/e para si mesmo e para os demais).

    As preguntas que plantexas son dignas de reflexión.

    Creo que ser docente na actualidade significa ser a base do cambio, de transformación social, pois todo cambio pode conseguirse a través da educación (xa sabemos todos que canto máis ignorantes, máis fáciles de adoutrinar e de manexar). Os propios profesores teñen que reivindicar a súa labor, e formarse para desenvolver unha das tarefas máis complicadas que existen: ensinar.

    Por outra banda, cando te refires ós cambios que se produciron na profesión docente, e dado que unha das súas características é a feminización, parece imposible non pensar na implicación que estes cambios tiveron para as mulleres. Déixovos un enlace a través do que podedes ver o contrato dunha mestra de escola en 1923 para que valoredes vós mesmos esta cuestión. 

    http://164.73.28.51/drupal-6.16/sites/default/files/equigen_contrato.pdf

  • Ana María Rey Calvo
    Hola Noelia, con respecto a reflexión que plantexas, penso que a figura docente sufriu importantes cambios nos últimos anos. Agora xa non se ve ó profesor como aquel profesional que transmitía coñecemento; que intruía, senón como un axente de cambio, capaz de transmitir unha serie de valores. Outro cambio sería que os alumnos pasaron de ser un suxeito pasivo a un suxeito activo no proceso de ensino-aprendizaxe. En relación a todo isto, podemos definir ó profesor/a como aquel profesional que contribúe a formación integral dos seus alumnos, orientandoos profesionalmente e os motivandoos para que adquiran coñecemento da mellor forma posible aplicando os métodos necesarios.
     
    Interesante documento Doa, chámame especialmente atención as cláusulas que aparecen no contrato, todas elas impensables na sociedade actual.
     
    Un saúdo as dúas!