El malestar docente, una parte más sombría de la enseñanza.

En una nueva sesión de clase tratábamos el tema del “malestar docente”, tema que me interesó y me gustaría profundizar un poco más en él.

Primeramente busqué información al respecto y, entre otras muchas cosas, me encontré con una noticia del periódico El País, con fecha del 2001 (http://elpais.com/diario/2001/03/03/catalunya/983585257_850215.html) que trata el tema del malestar docente. Me paré a leerla porque es de hace 13 años, lo que indica que no es un problema reciente pero que si se mantiene en el tiempo, quizás empeorando. Además, en esta noticia, aparece un post titulado “La cara oculta de la enseñanza” en el que hablan de José Manuel Esteve y de su definición de los diferentes escalones del malestar docente, que trataremos un poco más adelante.

Así, comenzando por saber qué es el malestar docente, diremos que es aquel que se refiere a un determinado fenómeno que tiene sus comienzos en los factores negativos, que marcan al profesorado en los contextos educativos en los que llevan a cabo su labor.

Al hablar de malestar docente debemos pasar por una serie de factores que lo provocan, como pueden ser altos índices de estrés laboral, el “burnout”, ansiedad, insatisfacción o, en el peor de los casos, depresión.

El “burnout” o síndrome del profesor quemado, es un término que requiere una pequeña aclaración. Así, diremos que es aquel término que hace referencia a una presencia muy prolongada de estrés, fatiga crónica e incluso ineficacia, como respuesta a aquellos factores estresantes (tanto emocionales, como interpersonales) que conviven día a día con el docente en su trabajo.

Al referirnos al malestar docente, hay que tener en cuenta dos tipos de variables:

  • Variables individuales: se suele atender a una serie de variables individuales que merecen un reconocimiento a la hora de poder tomar parte en el posible malestar docente. Estas son: el género, la edad, el mantener pareja estable, la experiencia, el ciclo educativo, la titularidad del centro y la propia personalidad, con aspectos como la autoeficacia o el perfeccionismo.

  • Variables organizacionales: dentro de este grupo debemos hablar del trabajo excesivo, de los conflictos del papel a llevar a cabo, la insuficiencia de recursos, la excesiva burocracia, escasa autonomía en la toma de decisiones, la interacción con los alumnos, etc.

No obstante, se constata que lo que más suele afectar al estrés sufrido por los docentes son aquellos problemas que nacen en las interacciones con los alumnos, los padres, la comunidad y los propios compañeros de profesión. A mayores, encontraríamos la dificultad de llevar al aula las nuevas tecnologías de la información, el deterioro de la imagen social del docente, la presión por los tiempos marcados y la presión que sobre ellos cae desde la administración educativa.

En este punto, es donde cabe situar los escalones de Esteve, en los que sitúa el malestar docente. Estos son:

  • Desconcierto. Muchos profesores se sienten desconcertados al ver que la enseñanza no es lo que se esperaban.

  • Inhibición. Cuando un profesor lleva unos años en la enseñanza se da cuenta de que debe tratar de vivir en lo que está trabajando, asique pasa de querer ser un profesor estupendo a tratar de inhibirse en determinadas cuestiones. Esto tampoco es bueno, porque aunque no sufrirá “burnout”, se culpará de tratar de inhibirse.

  • Huida. Algunos docentes piden el traslado o cambio de colegio para huir de situaciones que lo superan.

  • Abandono. A lo largo de su carrera, los profesores sienten deseos de abandono, pero no lo hacen, a veces, por falta de más alternativas laborales.

  • Absentismos. Para reducir la tensión acumulada, se coge la baja médica, ya sea por razones físicas o mentales.

  • Agotamiento. Al vivir en un agotamiento constante, a final de curso este se acumula y suele ser la primera parte de la depresión.

  • Ansiedad. La ansiedad da de comer al estrés, aumentando este considerablemente. Así, el profesor que vive la enseñanza con ansiedad sufre problemas reales y otros que él mismo puede imaginarse.

  • Depreciación del yo. El profesor acaba creyendo que el problema es él, que es incapaz de enseñar bien.

  • Reacción depresiva. La ansiedad continua puede llevar a depresiones.

Tras haber situado el tema, analizado cuales son los factores y los escalones de Esteve referentes al malestar docente, en mi opinión muy claros, creo que es preciso hablar de la forma en que pueda solucionarse este problema.

Es un hecho que, cada vez más, los profesores sufren, tienen miedo a entrar en clase, se agobian, y se sienten frustrados. Ya no se trata de un problema psicológico, es un problema social. Quizás los propios cambios sociales, todos tan rápidos, impiden que se pueda dar con las soluciones a los problemas que pueden acarrear esos cambios.

Las exigencias a los docentes aumentan y ¿el aprecio social?, inexistente. Su trabajo no es reconocido y se cree que “viven muy bien”, cuando la realidad es bien distinta. La presión en la que muchos de ellos se encuentran sumergidos no es señal de calidad de vida.

En vista de la notable presencia de esta problemática, se vuelve imprescindible poner en juego unas pautas que la puedan rebatir. Lo primero, hacer conscientes a los docentes de que esto les puede ocurrir, ya que probablemente muchos que lo sufren no están al tanto de qué se trata. En segundo lugar, creo que es imprescindible que se permita que el profesor “haga suya” su profesión de enseñar, que se sienta capaz y seguro con su trabajo, evitando las presiones que se generan. Además, desde la Administración se debería investigar el asunto y tomar medidas tratando de, por lo menos, mitigar el asunto. Los estudiantes son las generaciones que en el futuro sacaran adelante la sociedad, pero no se forman sin ayuda, ayuda que brindan los docentes con su profesión.

Esto lo explica mejor en esa noticia del 2001, José Manuel Esteve,  que comentaba que “el profesor ha de ganar la libertad de estar en clase, comprender con realismo los problemas del aula, ha de estar arropado por una razonable seguridad en sí mismo y disponer de destrezas sociales suficientes para deshacer los conflictos, seguro de lo que enseña y del papel social que representa”. Y quizás así, siguiendo estas líneas, la cosa cambie.

En esta entrada he podido reflexionar acerca de este problema que llena nuestras aulas, así como conocerlo más de cerca. Además pude leer ciertas cosas de José Manuel Esteve, recomendado por la profesora en clase, y sobre el cual me queda una opinión positiva ya que es muy claro en sus conclusiones y ayudan a entender de lo que se habla. Era consciente de que existían las depresiones entre los docentes, aunque creía que la problemática no estaba tan acentuada. Ni que decir tiene, que este tema tiene gran cabida a la hora de formar a futuros docentes. Deben formarse para poder formar, pero también para saber afrontar estas situaciones.

Webgrafía:

De la Torre Ramírez, C. El malestar docente: un fenómeno internacional. Recuperado de http://www.google.es/url?sa=t&rct=j&q=&esrc=s&source=web&cd=6&ved=0CDAQFjAF&url=http%3A%2F%2Fwww.uclm.es%2Fvarios%2Frevistas%2Fdocenciaeinvestigacion%2Fpdf%2Fnumero7%2FCarmelo_Torre.doc&ei=8FFAVLLuCMfY7AaN8YCQDw&usg=AFQjCNGbqHk_XX5zNXOVKCl2Zm-1UvDTZQ

 

http://elpais.com/diario/2001/03/03/catalunya/983585257_850215.html

Comentarios

  • xeila raposo rodríguez

    Creo que nunca nos hemos parado a pensar en las causas por las cuales algunos profesores son como bien expresa Hargreaves víctimas de la enseñanza. Quizás la sociedad opine incorrectamente que ser docente es una tarea sencilla, que no corresponde con ningún tipo de estrés o cualquier malestar, sin embargo, la verdad es otra, y los porcentajes como bien expuse en mi entrada sobre esta problemática rondan casi el 70% de profesores que estén sumidos en situaciones de estrés o síntomas similares. Como bien dices, es necesario poder actuar desde las aulas, y enfrentarnos a este problema que siempre ha estado pero que nunca ha tenido una importancia relevante para el mundo educativo y social. 

    Un saludo :)

  • Lucía

    Unha entrada moi interesante Leticia!

    Certamente como ti ben dis, o malestar docente é unha problemática que xa vén de bastante tempo atrás e sen embargo esta situación non mellorou co paso dos anos. Isto deixanos entrever ao meu entender varios aspectos, estando entre eles: o aumento da presión social sobre a figura do profesorado a través das múltiples esixencias que a sociedade actual lle require e para as cales non soen estar o sufientemente formados, o escaso coñecemento da profesión docente implicando que se formen os estereotipos que ti representabas mediante a frase "que viven muy bien" e polo tanto provocando unha valoración social negativa, etc. É dicir, o malestar docente é unha realidade moi coñecida e traballada por bastantes autores e, sen embargo a situación sobre a mesma non mellora senón todo o contrario, polo que semella que non se lle confire a suficiente importancia a un tema tan grave como éste, pois afecta tanto aos docentes como ao propio alumnado, xa que un profesor que se sinta en calquera dos escalóns que ti mencionabas de Esteve non será quen de desenvolver axeitadamente a súa función docente.

    Un saúdo! Laughing

  • Adriana Mayán

    Interesante entrada Leticia!!!

    Comparto totalmente a túa opinión como a de Xeila e Lucía. Eu penso que se trata dunha problemática dentro da vida profesional do docente que ven dende moi atrás e que hoxe en día vese moi presente O problema esta en que non interesa afrontar o malestar dos docentes porque pensase que os problemas psicolóxicos non son importantes. Cantas veces teño oido o de que "teñen pouca gana de traballar". Eu non opino así para nada. Penso que é unha situación complicada para os docentes porque non lles permite desenvover a súa profesión con ganas e interese ó estar sumidos na desesperación e ó ver que non contan con apoio social non son quen de superalo. O que se precisa e dunha comprensión por parte da sociedade, que se sintan apoiados e tamén que se destine parte da súa formación a como poder afrontar  e superar este malestar ó que por desgrazalle tocará vivir.

    Un saúdo

  • Gabriela Díaz Rodríguez

    Moi boa entrada Leticia!

    Creo que hai que separar o persoal do profesional no ámbito educativo, pero como tal están as cousas na educación non é doado para os docentes. Ademais, chamoume a atención que fixeras unha comparación daquelas variables que están presentes cando se fala do malestar docente, pois son aspectos que se deben de ter en conta. Tamén, fas mención do síndrome "Burnout", cousa que me parece moi interesante, xa que ademais eu tiña un coñecemento previo do mesmo pola entrada da nosa compañeira Andrea. Por outro lado, os escalones de Esteve, nunca oira falar deles, e o que mais me chama a atención é o da "Depreciación del yo", xa que o profesorado comeza a sentirse inútil, o que levará tamén a que aprezcan os demais escalones, dos que fas mención. Un saludo Leticia, e grazas ;)

  • Isabel Fernandez

    Enhorabuena Leticia! el malestar docentes es, efectivamente, un lastre de nuestra educación. Bien sea por la falta de prestigio, por el clima, por las muchas tareas que les son encomendadas etc, el profesorado no es capaz de encontrar su sitio. Gracias por la información referente al síndrome de "Burnout".

    Un saludo:)

  • Nahyr

    Me parece una entrada muy interesante.

    Tratando de ampliar mi información acerca de esta temática, también me tropecé con el artíulo de El País al que haces referencia. Desde mi punto de vista, es interesante conocer cuales son los factores que afectan directamente al surgimiento del malestar docente, pero también es muy improtante tener presentes en todo momento los escalones que distingue Esteve, dado que éstos nos permiten detectar hasta que punto existe un malestar docente y tratar de evitar que éste continúe en aumento.

    Saludos ;)