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Indicadores y consecuencias del malestar docente

Como pudimos ver la pasada semana, el malestar docente, afecta a gran número de docentes, provocando la desgana en su trabajo y el empobrecimiento de sus funciones y satisfacción personal. De esta manera, he querido recoger aquellos indicadores que muestran que un docente puede estar sufriendo este fenómeno y, por otro lado, las consecuencias que para ellos y el contexto tiene.

Los factores o indicadores que muestran malestar docente pueden ser considerados en dos órdenes:

-          Por un lado, los factores de primer orden o lo que es lo mismo, que influyen directamente sobre la acción docente. Entre ellos podemos nombrar los siguientes:

Las condiciones de trabajo y los recursos de trabajo. Cuando un docente tiene escasez de medios materiales para ejercer plenamente su función docente o la metodología deseada, se produce un efecto negativo hacia la profesión; de esta manera, si un médico no tiene un bisturí difícilmente podrá operar y realizar su trabajo en plenas condiciones. Además, en la situación de crisis y de recortes en la que estamos inmersos, esta situación se hace más latente. Una posibilidad de superación de esta problemática concreta sería la creación o adaptación de materiales que si tengan salida para la práctica docente.

Violencia en las instituciones escolares. En la actualidad, la violencia en las aulas se ha incrementado, produciendo en los profesores una intranquilidad con respecto a su actividad docente.

El agotamiento docente y exceso de carga en los profesores/as. Ya en pasadas clases hablábamos de la cantidad de tareas encomendadas al docente (evaluación, trámites administrativos, docencia, guardias…). Además, la presión social, la falta de tiempo para realizar las cosas conforme ellos desean, la carga de responsabilidades, etc, provocan que los profesores tengan un alto índice de bajas, absentismo, ansia de vacaciones, entre otras.

-          Por otro lado, encontramos los factores de segundo orden o también llamados contextuales; es decir, aquellos que se refieren al contexto y a las condiciones ambientales. La acción de estos es indirecta y afectan, sobre todo, a la eficacia docente disminuyendo la motivación y el esfuerzo. Entre estos factores podemos nombrar:

Modificación del rol del profesor/a.  Como ya se ha indicado anteriormente, las nuevas formas de relación, las nuevas metodologías, las tecnologías y muchos otros desencadenantes, han provocado que el profesorado necesite cambiar o innovarse. Estas nuevas exigencias causan en el profesorado un estrés que, en muchos casos, no son capaces de superar.

Contestación y contradicciones. Hoy en día, los docentes son contestados por todas las partes de la sociedad. Todo el mundo se ve capacitado para opinar de educación y todos sabemos cómo es necesario hacer las cosas en este campo; sin embargo, la educación sigue sin avanzar completamente. También, los profesores/as, al realizar tantos roles al mismo tiempo (amigo del alumno/a y a la vez impositor de respeto, entre otros) hace que en ocasiones se sientan confusos.

Cambio en el apoyo del contexto social.  El saber y la vocación ya no son factores determinantes para la valoración de esta profesión. Igualmente, la profesión docente es juzgada por gran cantidad de entes sociales (desde el propio centro hasta los padres y alumnos/as).

La imagen del profesor/a. Este aspecto ya ha sido tratado en esta red social con anterioridad; sin embargo, es preciso remarcar las dos posiciones contradictorias con respecto a esto: profesión docente como actividad conflictiva y como profesión idílica.

 

Entre las consecuencias más evidentes del malestar docente podemos concretar las siguientes:

Absentismo laboral y abandono de la profesión. Cada vez más, se recurre a la huida  o traslado como medio de evasión. Los profesores superados por la situación llegan a dejar su profesión por el estrés que esto le causa.

Repercusiones negativas en la práctica docente. Si el profesor/a no se encuentra contento o satisfecho en su trabajo, lo normal es que no lo desempeñe de la forma deseada. Esto influye de forma importante sobre el centro, el discente y también, la sociedad. Entre estas repercusiones negativas, las más destacables son: inhibición, traslados, agotamiento, ansiedad, estrés, insatisfacción, autoculpabilización, desprecio del yo, depresiones,…

Enfermedades de los profesores/as. Enfermedades como traumatología, las genitourinarias y obstétricos y las neuropsiquiátricas, son las más comunes en este campo.

Finalmente, reflexionar sobre la importancia social de los profesores/as para todos pero que a la hora de la verdad, es esta misma sociedad la que pone los obstáculos y las adversidades para que el ansiado bienestar impere los contextos educativos. De esta manera, es necesaria la redefinición del rol del docente en la sociedad a pesar de las dificultades que tenemos por los todavía masificados objetivos. Entre las medidas posibles para reducir el malestar docente, existe la posibilidad de crear estructuras que sirvan de base y apoyo para el ejercicio de esta función.

Y ahora os pregunto, ¿Qué podemos hacer para reducir el malestar docente?

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Aquí os adjunto un vídeo que creo que resume muy bien el malestar docente; además, ofrece portadas de medios de comunicación que así lo recogen con ejemplos gráficos. 

También os adjunto esta noticia del archivo de El País: http://elpais.com/diario/2001/03/03/catalunya/983585257_850215.html

WEBGRAFÍA

Recuperado de: http://www.estres.edusanluis.com.ar/2011/01/indicadores-del-malestar-docente.html

Recuperado de: http://html.rincondelvago.com/el-malestar-docente_jose-m_esteve.html

Recuperado de: http://elpais.com/diario/2001/03/03/catalunya/983585257_850215.html

Recuperado de: http://www.monografias.com/trabajos91/sindrome-burnout-o-del-agotamiento-profesional/image016.png

Comentarios

  • Nahyr

    Me parece muy buena la distinción que haces de los factores que afectan al malestar docente, clasificándolos en aquellos que influyen directamente en la acción docente y aquellos contextuales. Para mí queda mucho más clara esta cuestión.
    Desde mi punto de vista, lo primero que podemos hacer para reducir el malestar docente es tratar y profundizar en estas cuestiones en la formación del profesorado, tanto en la inicial como en la permanente para lograr que los propios profesores sean conscientes de esta problemática, de cuales son aquellas cuestiones que la favorecen (causas) y cómo poder evitarla.
    Por otra parte, como pedagogos debemos estar alerta y observar a los profesores de los centros en los que desarrollamos nuestra labor y poder ver si se da este malestar, y de darse, intervenir para reducirlo.

    Saludos ;)

  • Leticia Gallardo

    Expones una entrada muy buena y clara, al recoger estos indicadores. Para reducir el malestar docente, yo creo que se debe partir de algo como concienciar a los docentes de su existencia, ya que seguramente que muchos que lo sufren no saben que es algo que ocurre entre muchos de sus colegas. Por otro lado, se debería apreciar más su profesión, brindándole más autonomía, y valor social. Y, por supuesto, la Administración también debe abrir los ojos y tratar de buscar soluciones. Saludos!!!

  • Mirian Cortiñas Pérez

    Se trata de un tema que nos preocupa a todos, y es que es evidente que con los factores que has mostrado que influyen en el malestar docente, haya un problema en general con el sistema educativo.

    Es muy díficil pensar en como solucionar esta problemática, pero sería interesante, crear en las escuelas entornos de exposición y discusión de las diferentes problemáticas que surgen entre los iguales, en este cado de los docentes. Por otro lado, debería reconocerseles de otra formas más valiosa en la sociedad, teniendo en cuenta que son los responsables de desarrollar nuevas habilidades y capacidades en los más pequeños, pero como dijo Leticia anteriormente, la Admisitración tiene que hacer algo en este sentido con urgencia.

    Un saludo, Isa!

  • Gabriela Díaz Rodríguez

    Hola Isa! me encanta que nos hagas reflexionar sobre el tema, ya que como pedagogos/as debemos tener conocimientos acerca de esta temática. La verdad es que no es fácil, pero creo que aquí entra en juego la educación emocional, y sería interesante que el docente que se encuentra en esta situación, se forme en este aspecto para no sólo transmitir a sus alumnos/as aspectos relacionados con esta área, si no para que también  se puedan encontrar a si mismos y sepan qué dejar atrás y qué es lo que se debe seguir potenciando en su persona. Además, lo que dice Mirian de crear grupos de discusión ya que a través del discurso se trabajan una gran variedad de habilidades y habilidades, además de que la comunicación aquí, sería clave para poder llevar a cabo la solución de los problemas.

  • Isabel Fernandez

    Me gusta mucho la idea que habeis propuesto de los grupos de discusión porque como ya nos han hablado en muchas ocasiones, estos grupos tienen una gran importancia formativa. Muchas gracias por vuestras aportaciones chicas!Wink