Satisfacción y motivación en el trabajo docente

Las condiciones de trabajo son un factor muy importante a la hora de hablar de la satisfacción personal de los docentes. Un dato a destacar es el que hace referencia al período de tiempo en los cuales se dan los peores momentos del desempeño de esta profesión en la relación entre lo laboral y lo profesional, los cuales se suelen dar con mayor incidencia en los primeros y en los últimos años del desempeño de la labor profesional, debido a factores tales como: los contratos precarios que se ofertan, pérdida de complementos que retrotraen los emolumentos y la pensión al salario básico…

A pesar de esto, siguiendo las líneas de Zabalza Beraza y Zabalza Cerdeiriña (2012), “la enseñanza, aunque con situaciones muy dispares según se trate de privada o pública y de unos niveles u otros del sistema educativo, no es un mal lugar donde trabajar. Las condiciones de trabajo pecan de fuertes presiones internas y externas, muy superiores a las que se ejercen sobre otros colectivos de trabajadores especializados, pero, por otro lado, ofrecen un nivel de discrecionalidad y libertad muy superior a la mayor parte de las profesiones”.

Entre los factores que más preocupan a trabajadores y a directivos de centros de trabajo se destaca el nivel de satisfacción e implicación con que el personal desarrolla su trabajo. Muchas personas ven su trabajo como un castigo, como un mal necesario o una condición para subsistir y esto es lo que hay que tratar de erradicar. En la otra cara de la moneda podemos encontrar el trabajo vinculado a situaciones muy positivas de desarrollo personal y social, de auto-realización, de autonomía personal, etc. Una de estas situaciones positivas sería la satisfacción que emerge de la actividad docente, en donde se muestra el disfrute y la experiencia agradable a la hora de desempeñar una profesión. En el caso del profesorado, tal  y como afirman Zabalza Beraza y Zabalza Cerdeiriña (2012) “podríamos decir que el trabajo que desarrollan, en principio, reúne muchas de las características que podrían hacer de él una experiencia gratificante. De hecho, eso es lo que sucede en muchos casos”, aunque también hay que tener en cuenta que la labor docente es una de las profesiones que produce mayor nivel de estrés y agobio en aquellos profesionales que la desempeñan. Es aquí cuando se dan los casos de burnot, de depresiones, de ansiedad, de conflicto con los compañeros de profesión, de intentos de abandonar su labor en la enseñanza … Cuando se dan todas estas situaciones mencionadas se hay que preguntar ¿qué es lo que no está funcionando bien?, puesto que el trabajo profesional de los docentes debería ser entendido como un espacio de disfrute y una fuente de satisfacción personal.

Thorsen (1996) se plantea por qué existen cada vez más profesores estresados e insatisfechos mediante cuestionarios en los cuales trató de investigar cuáles eran los estresores más frecuentes entre el profesorado de cuatro universidades canadienses. La respuesta a esta cuestión residía en la cantidad de trabajo a realizar, la falta de tiempo para poder completar los trabajos y la estructura jerárquica del personal como los factores que más estrés producían en los profesores.

Siguiendo estas líneas, es importante señalar la fuerte presión que se ejerce sobre el colectivo a través de las políticas de evaluación y rendición de cuentas como uno de los elementos que fuerzan y constriñen los niveles de satisfacción por parte del profesorado en la actualidad, puesto que la función docente constituye el espacio profesional más evaluado de cuantos existen (evaluaciones directas e indirectas, evaluaciones que afectan a sus conocimientos, docencia, a sus actitudes e ideas pedagógicas…). Todos estos factores de presión con los que se busca la mejora de la calidad, en realidad tienen efectos perturbadores con respecto a la tranquilidad y el trabajo a medio plazo.

Debido a lo señalado anteriormente, los estudio de las condiciones de trabajo de los profesores y su impacto en los niveles de satisfacción y motivación ha sido constante. Según Zabalza Beraza y Zabalza Cerdeiriña (2012), “se iniciaron esos estudios buscando las causas de insatisfacción en los aspectos materiales de la profesión docente: el salario y las condiciones de trabajo (horario, número de alumnos por clase, exigencias administrativas, etc.).”, teniendo como hipótesis de partida el hecho que si se disminuían las causas de insatisfacción, los índices de satisfacción se incrementarían.  

La satisfacción profesional está vinculada a factores como:

-          El reconocimiento del trabajo realizado.

-          El éxito obtenido.

-          La constatación de que los estudiantes aprenden y mejoran.

-          La visibilidad de este trabajo.

-          Al feedback positivo que se puede recibir por parte de estudiantes, familias y personal.

-          Al clima de colaboración y amistad entre compañeros de profesión.

Cuando no se da algunos de estos factores (se sienten solos, no se sienten reconocidos ni valorados…) se rompen las seguridades sobre las que se asienta el buen trabajo docente: sobre sí mismo, sobre lo que enseña, sobre los colegas, sobre la forma de tratar a los estudiantes o a las familias, etc.

Por último, considero necesario destacar que la desafección e insatisfacción por parte del profesorado por su labor docente se va apoderando de la situación, haciendo que éste desarrolle graves problemas físicos o psicológicos, ejerzan su docencia de forma rutinaria y descomprometida… de manera que se cree una situación de desastre ya que la docencia es una profesión que requiere pasión (Day, 2007) y sentimientos de auto-eficacia (Ashton y Webb, 1986, Pajares (1996).

 

 

Bibliografía:

Zabalza Beraza M.A., Zabalza Cerdeiriña M.A. (2012). Profesores/as y profesión docente. Entre el “ser” y el “estar”. Madrid: Narcea ediciones. 

Comentarios

  • María Mayán

    Una entrada muy interesante! La verdad es que queda poco que decir y estoy totalmente de acuerdo con lo expuesto. He tenido algunos profesores que en épocas de reducción de sueldos venían a clase con otra actitud o docentes que se sienten desmotivados por la desesperación que les provoca las malas condiciones de las aulas. Pienso que en todos los trabajos es muy importante sentirse a gusto en el lugar donde uno desempeñe sus funciones y en los docentes hai una gran cantidad de influencias como bien dices.

    Un saludo!

  • xeila raposo rodríguez

    Sinceramente, desde mi perspectiva la satisfacción y bienestar personal es una cuestión global, es decir, la mayoría de la sociedad tiene síntomas comunes claves para poder sentirse cómodo, agradable y feliz. Por ello pregunto, ¿por qué es tan difícil apreciar la profesión docente? ¿es tan complicado motivar y dar reconocimiento a los docentes? Es una cuestión muy controvertida, pero ya se saben las causas, ahora hay que comenzar a aplicarlas.

  • Lourdes Montero

    Una buena entrada Fany que pone el énfasis en los aspectos gratificactes de la actividad profesional de la enseñanza. Insisto en la indagación de las condiciones para el bienestar, tanto personales como porfesionales y contextuales. Ojala todos los docentes desarrollaran su labor en "comunidades agradables". Claro que todos y todas tenemos responsabilodad en construirlas.

    Observo que hai citas de autores que no has recogido en las fuentes. Imagino que son citas indirectas extraidas de la fuente que has utilizado, de modo que no las has consultado directamente. Si es así, debes decirlo. Por ejemplo: Thorsten (1996, cit. por Zabalaza beraza y Zabalza Cerdeiriña, 2012: ).

    Saúdos

    Lourdes