"Identidades en proceso de formación."

En este texto de María Adelina Castañeda Salgado tratado y expuesto la semana pasada en la clase interactiva, se señala en un primer momento la experiencia, las prácticas y los modo de aprendizaje en los docentes, como elementos que constituyen sus identidades, pues su implicación y la reflexión que ellos mismos hacen sobre sus situaciones, les permite experimentar la manera de cómo su identidad se modifica y se convierte en otra. Es decir, en cómo la percepción que tienen de ellos mismos se va modificando con el paso del tiempo, que una identidad no es estable en el tiempo ni permanente, se construye y se reconstruye a lo largo de la vida profesional y personal de los sujetos, donde los valores, la relación con otros, las creencias, las tradiones o los modos de comportamiento se modifican y empiezan a formar parte de historias individuales. 

Además la autora del texto indica también que en lo que se refiere a la formación docente, ésta, toma el sentido de un proceso continuo y permanente que se tiene que dar a lo largo de la vida, llevando a cabo la heteroformación y la autoformación en la persona.

Por otro lado, en el texto se hace una diferenciación entre las distintas relaciones que estructuran las formas de identificación de uno mismo. En un primer lugar se específica la relación "biográfica para los otros", siendo de tipo comunitario y en la que las personas se consideran pertenencientes a un grupo local y con una cultura heredada, específicando dentro de este tipo, la existencia de una "relación para los otros" de tipo societario donde las personas se identifican a partir de sus funciones, obligaciones y papeles que asumen dentro de un sistema organizado y jerarquizado; mencionándose también una "relación para si" en la que hay un proceso de identificación con los demás. En segundo lugar se identifica la relación "biográfica para si", en donde aquí se cuestionan las identidades que se han ido atribuyendo para finalmente, ser reconocido por otras identidades personales o sociales.

De lo que se trata con todo esto es de que se creen historia y experiencias que se recuerden y perduren en la memoria, con el fin de que la autoformación permita la reflexión y un proceso que consita en aprender de uno mismo, a través de nuestras propias historias. 

Siguiendo esta línea María Adelina identifica también a lo largo del texto aquellos rasgos tanto positivos como negativos en el quehacer docente. Los pertenecientes a los primeros, se relacionan con encontrar un puente en el que se encuentren el "deseo" de ser docente con expectativas previas, permitiendo a su vez, la construcción para sí y para los otros que anteriormente se explicaba; de lo que se trata, es de tener capacidad de aprender, de mantener el deseo del saber y encontrarse con la profesión y con uno mismo, lo que lleva a cabo un proceso de búsqueda de autonomía mental y profesional, en el que haya también capacidad innovadora y de creencia en el valor de los educandos, así como también que exista disposición hacia el trabajo concienciándose de las consecuencias de sus acciones y de todo lo que le exige la práctica.

Aquellos que tienen que ver con aspectos negativos hacen referencia a los elementos que deconstruyen las identidades que predominan en los docentes, donde estos son valorados como sujetos normalizados en aprendizajes y en tareas, dejando de lado una formación continua que no le permite elaborar experiencias. 

Por último se establece que para hacer visibles creencias y saberes, los relatos docentes se convierten en recursos de formación que permiten fortalecer una identidad positiva con la profesión, ya que gracias a ellos se analizan situaciones que están directamente vinculadas con las prácticas docentes. Por lo que sin duda, fomentar el uso de este tipo de relatos, permitirá crear una conciencia reflexiva de otros que comparten el querer aprender con sus educandos.