Formación permanente del profesorado: MODELOS

“Es imposible llevar a cabo las metas más profundas del aprendizaje de los estudiantes sin que los profesores sean aprendices también continuamente. Para que los alumnos lleguen a ser mejores aprendices, los profesores deben aprender también como llegar a ser mejores aprendices, no como una solución episódica para una crisis particular, sino como una solución profesional continua (...) Los estudiantes llegan a ser buenos aprendices cuando están en clases de profesores que son buenos aprendices”.

  Hargreaves y Fullan en Bolívar (2000: 92)

Como bien afirma la cita de estos dos autores, estamos en un mundo en constante cambio en el cual se necesitan docentes, docentes que se formen día a día para poder transmitir un buen aprendizaje a sus alumnos. Por ello, la formación permanente es un concepto que debemos tener presente a lo largo de nuestro futuro profesional y que, debido a su importancia voy a realizar un entrada sobre los modelos a través de los cuales se puede llevar a cabo dicho concepto.

Para comenzar, es necesario realizar una definición del término, entendiéndolo como un proceso que facilita la mejora, el desarrollo y la adquisición de contenidos tanto teóricos, actitudinales como también metodológicos que deben beneficiar al alumno en el aprendizaje a partir de la práctica que el docente lleve a cabo. Una vez dicho esto, pasaré a realizar un breve recorrido por los modelos de formación permanente que existen, sin antes atender a los cuatro criterios que según Ibermon (1998) permiten una mejor comprensión de los mismos. Esos cuatro criterios son: la orientación (desarrollo de la formación bajo los que se encuentran los fundamentos teóricos ), intervención (modelo a seguir en la práctica escolar), evaluación de los resultados (resultados obtenidos con e modelo llevado a cabo en la práctica) y la organización de la gestión del proceso (plan que orienta y guía el diseño d eun programa de formación concreto).

Una vez dicho esto, voy atender a los modelos de formación permanente existentes:

  1. Modelo de formación orientada individualmente: caracterizado por la elaboración y la planificación llevada a la práctica por parte del docente para facilitar su propio aprendizaje permanente. Este modelo permite que el profesorado establezca su propio ritmo, atendiendo a sus necesidades y a sus puntos fuertes. Así mismo, también permite que sea el mismo el que determine los objetivos que desea cumplir con respecto a su formación.

  2. El modelo de observación-evaluación: este modelo se dirige a atender la necesidad de que el profesorado sepa como están afrontando su práctica en el día a día y puedan aprender de ella. Este modelo en cuestión se apoya en la reflexión y el análisis como herramientas fundamentales para el desarrollo profesional. A través de la observación que se lleva a cabo en este modelo el docente obtendrá datos que le permitirán reflexionar para que su práctica educativa favorezca a los alumnos.

  3. Modelo de desarrollo y mejora: este modelo se da cuando los docentes participan en tareas que tienen que ver con el curriculum, el diseño de programas o, la mejora de la propia institución educativa, resolviendo aquellas cuestiones problemáticas que se den en el contexto. Para atender a este modelo, es necesario que el docente tenga una serie de conocimientos específicos sobre cuestiones como por ejemplo, planificación curricular, aplicación de resultados, resolución de problemas, etc.

  4. Modelo de entrenamiento o institucional: con este modelo los objetivos y los resultados que se pretende conseguir se encuentran muy bien definidos, al igual que se espera que se produzcan cambios de actitudes para que el profesorado, posteriormente,  los aplique práctica docente, es decir, con este modelo se establecen unos comportamientos y técnicas que el profesorado debe emplear en su labor como docente. En este caso, los objetivos, contenidos y demás aspectos son establecidos por la instituciones ejecutoras o los formadores. Una vez realizada la formación producto de entrenamiento se realizará un seguimiento para garantizar que las actitudes que se requerían han sido traspasadas a las prácticas profesionales, para ello, emplearán la oservación como instrumento.

  5. Modelo de investigación-acción: con dicho modelo se pretende que el docente establezca un área o aspecto de interés, realice todo tipo de indagaciones y observaciones para, posteriormente, interpretear esos datos obtenidos y finalmente realizar las variaciones necesarias en la enseñanza. Así mismo, la función básica de este modelo radica en la capacidad que tenga el docente para establecer ese aspecto que le resulte interesante y marque unos objetivos y unas metas que traten de dar respuesta a esos aspectos concretos. Este modelo puede tener grandes variantes en su puesta en práctica: puede ser un proceso formal o informal, realizada individualmente o en grupo...

Para concluir, destacar que considero que este concepto es algo clave y fundamental que no sólo se debe poner en práctica por la imposición de la administración, ya que si nosotros como docentes estamos bien formados y en constante actualización, haremos que nuestros alumnos sean capaces de adaptarse a este mundo de constantes cambios y puedan adaptarse a cualquier situación y contexto, además de atender mejor a la resolución de problemas que puedan surgir, fomentando la autonimía y la responsabilidad.

 

WEBGRAFÍA

 

file:///C:/Users/User/Desktop/formacion%20pro.pdf

Comentarios

  • Lourdes Montero

    Los modelos son esquemas para guiar la acción y, en simultáneo, para el análisis, la gestión, la evaluación  y la teorización sobre la formación. Entiendo que la fuente utilizada es Imbernón (1998), ¿no?.

    Imagina que estás trabajando como asesora de formación, ¿por cuál te decantarías y por qué?

    Ánimo

    Lourdes

  • Noelia Castiñeiras Seco

    Buenos días Lourdes, con respecto a la pregunta que me has propuesto creo que no me podría decantar por uno de estos modelos, ya que considero que cada uno aporta cosas muy positivas a la formación permanente de un docente.

    El primero de ellos me parece que es el más "fiel" al docente ya que es él mismo el que determina sus necesidades y puntos fuertes y nadie mejor que nosotros mismos para saber en que flaqueamos y en que no. El segundo de los modelos también es interesante porque ayuda al docente a ver como afronta su práctica pudiendo reflexionar sobre la misma. El tercer modelo, también es imprescindible ya que hace referencia a la participación del docente en el curriculum, lo que creo que es fundamental, pues el profesorado debe participar y opinar sobre todo aquello que tiene que ver con las "normas" o problemas que se dan en su profesión, pues nadie mejor que ellos mismos para realizar cambios e innovaciones en sus aulas o sus centros educativos y, en consecuencia, en la enseñanza. El siguiente modelo del que hablo creo que es el que menos aportaría para la formación permanente de un profeso ya que considero que establecer unas pautas de comportamiento y unos objetivos que el docente debe tener en su práctica docente me parece que es poco objetivo porque hay que tener en cuenta el contexto, las situaciones personales, el aula en la que nos encontramos, las peculiaridades de cada alumno...Finalmente, el último modelo, también me parece interesante para atender a la cuestión de formación permanente del profesorado, pues el propio docente es el que atiende a aquellas cuestiones que más le interesan o le llaman la atención, permitiéndole profundizar e investigar sobre ellas para poder llevar los cambios que considere oportuno a su aula.

    En definitiva, un buen docente desde mi punto de vista, debe empaparse y coger todo lo positivo de cada uno de estos modelos para que su formación permanente resulte lo más productiva posible en lugar  de ser un mero trámite.

    Un saludo!!