Identidad docente.

En una de las últimas clases prácticas de esta materia, hemos comentado tres textos en pequeños grupos. En mi grupo hemos trabajado con un texto  de Sandra Martínez Pérez y Luispe Gutiérrez: “la elección de ser docente”.

En este texto se tratan los diversos motivos que llevan a optar por realizar los estudios de magisterio. Para ello se presentan tres perspectivas: una, la de los propios autores del texto, otra, de experiencias propias y la última, compuesta por tres profesionales (un sociólogo, un pedagogo y un filósofo).

Antiguamente, se entendía la vocación como un impulso que lleva a desenvolver dicha profesión pero la evolución de este concepto ha cambiado dado que existen más motivos para la elección de esta profesión.

Una persona que decida realizar estudios para ser docente puede ser impulsada por algún familiar que se dedique a lo mismo, aunque también puede ser un propio familiar el que haga que cambie de idea por no ver que sea una profesión “tan buena como puede ser cualquier otra”.  También se puede optar por este tipo de formación o no por las experiencias con los profesores que se han conocido a lo largo de la vida escolar, o simplemente por no encontrar satisfacción con el puesto de trabajo actual.

Mucha gente defiende que la vocación se tiene desde que se nace o no se tiene, sin embargo yo no estoy de acuerdo ya que la vocación puede tenerse pero no encontrarla hasta un determinado momento. ¿Qué pensáis acerca de esto? Me gustaría exponeros algunas experiencias que se presentan en este texto para que tengáis alguna referencia más:

“Desde pequeña me ha gustado la docencia. Con 4 años hacía de maestra con mis muñecos. Ayudaba a mis primos, a los niños de la calle. Ya tenía predisposición o vocación, era espontáneo, me salía de manera natural”.

“Después de tener a mi hijo mayor tuve dudas sobre si volver al trabajo. Al final, sin embargo, empecé a trabajar, me metí en la rueda, pero cada vez más quemada. Cuando estaba embarazada de mi hija, tuve una ciática en el sexto mes y cogí la baja. Entonces tuve mucho tiempo para pensar y me dije que así no podía seguir, que me quedaban muchos años de trabajo, de tener que cumplir objetivos, y al final, después de hablar con mi marido, me di cuenta de lo que quería y me decidí por estudiar Magisterio”.

En cuanto a la identidad docente, pienso que este texto trata el primer paso en la misma ya que sería descubrir esa identidad y optar por conseguir los objetivos que conducen a desenvolver la misma.

El segundo texto, “identidades en proceso de formación”, pienso que es el segundo paso para la construcción de la identidad docente, pues trata la dimensión que lleva a la práctica profesional; la identidad se va construyendo en función de nuestros valores.

“Aprender a ser maestro: perplejidades y paradojas” es el último texto que trabajamos y ya trata aspectos que aparecen en la práctica de la docencia. La educación cambia muy rápido y los profesores deben adaptarse, pero más rápido avanza la sociedad por lo que se el nivel de exigencia a os maestros es muy alto, ya que deben estar en harmonía con el contexto social.

En conclusión, para construir la identidad docente en primer lugar se debe descubrir esta faceta, posteriormente se irán descubriendo nuevos aspectos a través de las experiencias prácticas y finalmente, el docente debe ir adaptándose a los cambios y por lo tanto seguir formándose con el fin de estar siempre lo más actualizado posible.

Comentarios

  • Noelia Diéguez

    Estou totalmente de acordo coa túa postura, no sentido de que para desempeñar calquer tipo de traballo primeiro debe nacer unha motivación ou interese, incluso vocación polo mesmo. Isto, será un primeiro paso fundamental para elixir o teu futuro. Sen embargo, se isto non ven acompañado dun interese pola túa parte de seguir formándote, os obxectivos ou metas fixadas desde un inicio non chegarán a bo fin, porque non te convertirás nun profesional competente á hora de desempeñar a tua práctica educativa, o cal acabará por repercutir moi negativamente na educación que lle transmites o teu alumnado. En síntese, para construír a identidade docente débese sentir certo interese por esta profesión, para posteriormente continúar configurando esta a través de novas habilidades que se irán conseguindo coa formación ó longo da vida e que serán vitais para adaptarse ás novas xeracións e continuar impartindo clase dun xeito o máis actualizado poisble aos tempos que corren.

    Moi interesante entrada, Un saúdo!! :)

  • Olaia Gude Urdangarín

    Hola María!

    Lo que está claro es que la conformación de la identidad docente es un proceso largo y continuo, que no se construye de un día para otro, sino que se erige poco a poco, a través de nuestras experiencias, siendo conscientes de esas transformaciones, a través del autoconocimiento.

    Aunque esta identidad surja en un principio de nuestra vocación, ésta no es criterio único, sino que se necesitan otras muchas actitudes y aptitudes para llegar a ser maestra, y, en definitiva, construír esta identidad teniendo en cuenta no sólo nuestra experiencia, sino también nuestras relaciones con los demás y con la sociedad.

    Un saludo!