“Web 2.0: un mundo por descubrir y proteger.”

Se recomienda que pensemos en la web 2.0 como una “configuración de tres vértices”: tecnología, comunidad y negocio. Pero también se nos advierte de sus contrapuntos...

El mundo del software libre 2.0 nos aporta una nueva dimensión en la red, muy interesante y adictiva, con un montón de posibilidades para todos, pero una dimensión en la que, desde mi punto de vista, aún queda mucho por hacer en lo que a seguridad se refiere. Una seguridad para proteger, precisamente, a esa comunidad a la que va dirigida y con la que está creciendo día a día.

En este sentido, aunque a simple vista “tecnología, comunidad y negocio” parezca un conjunto muy “apetitoso”, también es cierto que existe una importante vulnerabilidad para el segundo de sus puntos: la comunidad. ¿Quién no se ha encontrado en la red con productos “peligrosos” para la salud o, cuanto menos, sospechosos, o con publicidad no deseada o subida de tono y a cuyo contenido podría acceder un niño con un simple clic? ¿Y qué ocurre con esas compras infructuosas a través de la red? ¿Quién nos devuelve el dinero invertido si se trata de una estafa cuando, quien está detrás de ello, creó una identidad falsa? ¿Y qué pasa con el control sobre el destino que tendrán nuestros datos personales (localización, gustos, aficiones,…)? ¿Y qué podemos hacer para que nuestros escritos, nuestras ideas o sugerencias consten como nuestras y no sean apropiadas por nadie en la red?... Y así podríamos continuar haciéndonos más y más preguntas…

Y todas se resumen en una misma respuesta: la necesidad que existe de proteger debidamente a quien participe en la red y, muy especialmente, a quienes desconocen el riesgo y el vacío legal que todavía se esconde en su trastienda, y que deja a merced de indeseables la vida de muchas personas (la mayoría jóvenes y niños), y de “amantes de lo ajeno”, tantas aportaciones y entregas personales de miles de usuarios que ponen su “granito de arena” en este “escritorio” virtual gigante, y que otros hacen como suyas.

El público más sorprendido y afectado, por éstas y otras circunstancias aún más serias (acoso, pornografía infantil, …), es el de los jóvenes que, entusiasmados por el hecho de poder entrar en la web y participar en ella (blogs, por ejemplo), se encuentran a veces en situaciones realmente comprometidas, injustas, engañosas y que pueden, incluso, llegar a rayar el peligro.

Por ello, dejo abierto el debate que a todos, en mayor o menor medida, nos es familiar. Un debate en el que confronto dos ideas: por un lado, la idea de la web 2.0 como un instrumento supremo con el que podemos hacer auténticas maravillas entre todos (con la escritura colaborativa, por ejemplo, y muchas otras cosas); pero, por otro, la idea de un instrumento, al fin y al cabo, y que, como tal, debe ser utilizado con la prudencia y el conocimiento previo que requiere su uso. No podemos olvidar, y así transmitírselo a los más jóvenes y noveles en la red, que este instrumento puede volverse contra nosotros si no lo usamos con precaución, que puede resultar un “arma de doble filo”, tan majestuoso y fascinante, por un lado, pero tan inhóspito, por otro, para tantos usuarios de la red que pueden ver sus derechos vulnerados y vapuleados.

Invito, pues, a la reflexión sobre qué podríamos hacer para que esto fuese diferente, para que especialmente niños y jóvenes pudiesen sentarse tranquilamente a navegar y participar de este gigante virtual sin temer que alguien al otro lado de la red les hiciese daño...

Estoy convencida de que la colaboración entre profesionales de diferentes ámbitos, incluyendo el papel que podemos realizar como maestros desde el educativo, supondría un pilar muy importante en esta ardua y necesaria tarea que, sin duda, respondería con pulso firme y victorioso ante quienes no reparan en la falta de escrúpulos para hacer daño gratuitamente a quien se les antoje. Es posible que, entonces, pasásemos de un increíble mundo web por proteger a uno fascinante por descubrir y crear, seguros,… entre todos…