La formación permanente del profesorado (expositiva 19-11-2014)

En este nuevo post, Carla Deira Noya y Estefanía Pereira González, trataremos de dar respuesta a las cuestiones planteadas en la sesión expositiva del día 19/11/2014 sobre la formación permanente del profesorado.  Las preguntas a responder son las siguientes:

¿Qué sabemos sobre la formación permanente del profesorado a nivel español y gallego? Y concretamente:

-¿Cómo se organiza, planifica y desarrolla la Formación Permanente del Profesorado?

-¿Cuáles son las instituciones que se encargan de la Formación Permanente del Profesorado?

-¿Qué sabemos sobre los agentes de la formación?

-¿Cuáles son las modalidades de formación?

-¿Cómo se evalúa esta formación?

 

En lo que respecta a la Formación Permanente del Profesorado en nuestro sistema cabe señalar que en nuestro país se pasa de un modelo centralizado a uno descentralizado, ya que en la actualidad tienen competencias en dicha formación órganos e instituciones tales como el MEC, el INTEF (centrado en nuevas tecnologías), el IRPIIE y las 17 Comunidades Autónomas que componen el estado español.

La situación actual a nivel estatal es la siguiente: existen 17 realidades diferentes con 17 diversas trayectorias (una por cada Comunidad Autónoma), estamos en una situación de complejidad puesto que el poder se encuentra distribuido en cada una de estas C.C.A.A., donde cada una de las realidades mencionadas anteriormente constan de unas singularidades y características comunes (comunes ya que vienen de un modelo previo centralizado y singular por las diversas realidades y contexto de cada Comunidad), así mismo existe una Red de instituciones específicas (CEP o también llamados CEFORES en la Comunidad Gallega), hay diversidad de agencias formativas y otras instituciones que se encargan de la formación del profesorado como los sindicatos, asociaciones de profesores o incluso el mismo centro educativo a partir de la práctica. Otro de los aspectos a tener en cuenta en la situación de la Formación Permanente del Profesorado es el gran número de personas dedicadas a la formación (asesores/formadores). Así mismo, el liderazgo de la formación permanente lo lleva la Administración Educativa, a diferencia de la formación inicial que depende de la universidad. Y por último, hay una escasa evaluación de la formación permanente, lo que impide su mejora.

En cuanto a la formación permanente en el ámbito gallego, es en el Decreto 74/2011, de 14 de abril, por el que se regula la formación permanente del profesorado que imparte las enseñanzas establecidas en la Ley orgánica de educación (LOE), en centros educativos sostenidos con fondos públicos de la Comunidad Autónoma de Galicia.

Siguiendo con las cuestiones planteadas, creemos importante destacar que la planificación, las instituciones específicas, los profesionales, las modalidades de formación y el seguimiento y evaluación definen la formación permanente del profesorado en cada una de las Comunidades Autónomas, abriendo en cada una de ellas una línea de investigación y del saber.

En cuanto a la planificación de dicha formación existe un “Plan Marco” (nivel de planificación más alto que suele ser de cinco años) o un Plan Anual, cuyo contenido dependerá de la amplitud de dicho programa. Éste será llevado a cabo por las instituciones centrales entendiendo por las mismas aquéllas que están en la Consellería, como es el caso de Galicia, y las periféricas (CEFORES).

Con respecto a las instituciones de la formación de los docentes cabe mencionar que se crean los Centros de Profesores (CEP) en 1984. A partir de este año se produce un gran cambio en la formación permanente debido a la llegada del Gobierno socialista de Felipe González. De esta manera, los CEP se crean con las funciones de: desarrollo profesional del profesorado, innovación educativa, renovación pedagógica, trabajo en equipo y difusión e intercambio de experiencias. Siguiendo lo expuesto, las instituciones educativas que desarrollan esta formación son las siguientes: la Administración Educativa es la que tiene un papel fundamental, aunque existen otras como la Universidad o los Centros de Formación y Recursos (CFR), el Centro autonómico de formación e innovación (CAFI), la Dirección General de educación, formación profesional e innovación educativa. Es importante señalar que en la Administración encontramos tres niveles: local, autonómico y central, siendo en el caso de Galicia la encargada de presupuestar, coordinar, dirigir y evaluar la formación en ejercicio en dos niveles quedando planificada a través del Plan Gallego de Formación Continuada del profesorado y los Planes Anuales de Formación del Profesorado.

Con respecto a los Centros de Formación y Recursos cada uno presta atención a los centros educativos de su propio ámbito territorial en tareas de apoyo, asesoramiento, identificación de necesidades…

Finalmente otras organizaciones del profesorado como los Movimientos de Renovación Pedagógica, los sindicatos (que realizan actividades que combinan seminarios, cursos, talleres…), la universidad y las asociaciones de profesores de diferente áreas (de lengua, de geografía, de ciencias naturales…) son otros de los agentes que se encargan de esta formación.

Siguiendo las líneas de Ibáñez et al. (1998), un formador de formadores debe poseer unas determinadas características y cualidades, de manera que debe despertar la autoconfianza y la autonomía en la actualización de los potenciales formados así como debe abordar los temas planteados combinando aspectos prácticos y teóricos. Su razón de ser es la de crear espacios de diálogo, reflexión e innovación personal, profesional e institucional con el fin de que los docentes se realicen como seres humanos y profesionales comprometidos, al mismo tiempo que su trabajo como docentes y su tarea educativa sea compartida, mejorada y contribuya al progreso de la sociedad. Siguiendo a Ibáñez et al. (1998), “pueden ser formadores/as los docentes con experiencia consolidada y creativa, conocimiento de la dinámica de aulas, experto de la psicología de los adolescentes, hábil comunicador, y con dominio de las técnicas y recursos didácticos generales y los específico de su materia. También se debería contar con especialistas como sociólogo, empresarios, investigadores, etc., que tienen éxito en contacto con los mismos destinatarios que los docentes”.

En lo que se refiere a las modalidades de Formación del Profesorado y siguiendo las líneas de Imbernón (1994) podemos señalar seis modelos diferentes, los cuales son:

- Modelo de formación orientada individualmente: éste se caracteriza por la elaboración y la planificación llevada a la práctica por el docente con la finalidad de facilitar su propio aprendizaje permanente. Este modelo planteado por Imbernón permite que el profesorado establezca su propio ritmo, atendiendo a sus necesidades y a sus puntos fuertes, al mismo tiempo que permite que el propio docente establezca y determine sus objetivos con respecto a su formación.

- Modelo de observación-evaluación: dirigido a que el profesorado sepa como están afrontando su práctica día a día y así aprender de ella, apoyándose para ello de la reflexión y el análisis como herramientas fundamentales para el desarrollo profesional. Es mediante la observación donde el profesor obtendrá datos que le permitirán reflexionar para que su práctica educativa, y con esta reflexión, favorecer a sus alumnos.

- Modelo de desarrollo y mejora: se da cuando los docentes participan en tareas relacionadas con el currículo, el diseño de programas o la mejora de la propia institución educativa. En este modelo, es imprescindible que el docente posea unos determinados conocimientos sobre diversas cuestiones como son por ejemplo, la planificación curricular, la resolución de problemas…

- Modelo de entrenamiento o institucional: en este modelo se espera que se produzcan cambios de actitudes para que el profesorado los lleve al desempeño de su práctica docente. De esta manera,  se establecen unos comportamientos y técnicas que el profesorado debe emplear en su labor como profesional de la docencia. En este modelo, los objetivos y contenidos son establecidos por las instituciones ejecutoras o los formadores.

- Modelo de investigación-acción: a través de este modelo se pretende que el docente establezca un área o aspecto de interés, al mismo tiempo que realice todo tipo de indagaciones y observaciones con el fin de interpretar dichos datos y hacer uso de los mismos en la modificación de su enseñanza.

- Modelo de formación y cultura profesional: en la formación permanente del profesorado se debe propiciar el modelo de formación autónomo en el que haya un equilibrio entre el desarrollo y la mejora que se establece en procesos de indagación individual y colectiva teniendo en cuenta el aprendizaje experiencial, el estudio de situaciones reales y problemáticos, la práctica reflexiva y la adquisición de conocimientos de forma interactiva. Este proceso de formación y cultura profesional debe fundamentarse en el aprendizaje mediante la investigación colaborativa, la conexión de conocimientos previos, la reflexión como medio para aprender así como el ambiente colaborativo y a elaboración de proyectos de trabajo e indagación conjuntos.

Por último, y como ya hemos mencionado previamente, existe una escasa evaluación de la formación permanente, lo que impide la mejora de la misma, aunque destacamos que se trata de una evaluación de resultado y de procesos, en la cual el papel de la Administración es fundamental, pues es quien controla y supervisa.

 

 

 

Bibliografía y webgrafía empleada:

Ibáñez-Martín, J. A. et al. (1998)La Profesión docente: diagnóstico del sistema educativo. Madrid: Ministerio de educación y cultura

 Imbernón, F. (1994). La formación y el desarrollo profesional del profesorado. Hacia una nueva cultura profesional. Barcelona: Graó.

 http://www.xunta.es/dog/Publicados/2013/20130522/AnuncioG0164-160513-0001_es.html

http://www.ub.edu/obipd/docs/claves_para_una_nueva_formacion_del_profesorado._imbernon_f.pdf

 

 

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