Reflexiones de una profesora pre-novata

Antes de nada, avisar que esta entrada es totalmente subjetiva y que os agradecería mucho que comentaseis. Han salido temas a lo largo de las sesiones de clase y a través de Stellae, como el malestar docente, la desmotivación, o la formación inicial desde un punto de vista sobre todo teórico; así que me gustaría acercaros mi propia experiencia como profesora pre-novata ¿Y por qué pre-novata? Porque simplemente creo que no llego a “novel”, así que tomad pre-novata como una estudiante de Magisterio en sus primeros pasos hacia el mundo laboral, reflexionando desde una perspectiva de estudiante de Pedagogía (espero que me haya explicado bien).

Empezaré diciendo que, desde mi punto de vista, creo que una de las principales “deficiencias” de la formación inicial es que no se acompasa la teoría y la práctica. Al hablar de práctica no me refiero simplemente a ejercicios individuales o trabajos grupales. Nos enseñaron unos contenidos teóricos que no aplicamos hasta el final de la carrera durante unos pocos meses. Después, oficialmente (si aprobabas) estabas mínimamente “preparado/a” para la vida laboral. Extrañamente, cuando hablábamos (alumnos y alumnas de Magisterio), muchas veces salía el tema de que no creíamos que estábamos realmente preparados para ser profesores; entonces no era raro que alguno de nosotros, víctima de un brote de optimismo, dijera  “¡Sabemos más de lo que creemos!”. Me acuerdo que en el último año, la tutora del Practicum nos dijo que no hacía falta que pusiéramos que las prácticas eran insuficientes, porque casi todos los años los alumnos ponían lo mismo, ¿era aburrido seguir leyendo lo mismo? Otro punto es, por lo tanto, que sigo creyendo que son insuficientes.

Así mismo sería interesante que hubiera un espacio para experimentar, innovar, una “cancha” en la que practicar y ayudarnos entre futuros profesionales, un punto intermedio entre la teoría académica y la práctica profesional. Creo que el problema, a grandes rasgos, está en el enfoque que se le da a los procesos de enseñanza y aprendizaje, así como que se le da mucha mayor importancia a la teoría antes que al autoconocimiento o la profundización de la cultura profesional real.  No se da una educación integral como docente, aún cuando te enseñan que es una de metas educativas esenciales.

La realidad, en mi caso, fue que al empezar con las prácticas experimenté un choque frontal entre los apuntes y la realidad ideal que había formado en mi cabeza durante los últimos tres años. Recuerdo una frase de una profesora del Centro: “Si al acabar las prácticas sigues queriendo ser profesora, entonces realmente tienes vocación”. Tres años después de haber escuchado esta frase creo que puedo decir que sobreviví a las prácticas de Magisterio.  ¿Por qué esa frase? La razón es que el grupo-clase en el que desarrollé mis prácticas y me aguantaron durante tres meses, estaba sumamente etiquetado dentro del Centro educativo. Hasta tenían una leyenda negra: todos los profesores desde infantil hasta ese curso habían solicitado una baja por depresión.  No sé cómo reaccionaríais vosotros si fuerais profesores y os dicen eso del grupo-clase, pero me gustaría saberlo ;). Yo desde luego doy gracias porque no me enterara de este dato antes de conocerlos. Puedo decir entonces que la ignorancia me ayudó.

Realmente, en el grupo sí que había situaciones difíciles, pero los niños y niñas eran increíblemente maduros para su edad y, tanto profesional como personalmente, me enseñaron más que muchos profesores a lo largo de la carrera; al igual que la tutora. Desde luego los monstruos no son siempre como los pintan. A través de esta experiencia aprendí lo mucho que las etiquetas pueden “herir” o “estigmatizar” a un grupo entero e incluso desmotivar al propio profesorado. Mi tutora estaba en cierta manera “desamparada”, en el sentido de que casi todos los profesores conocían la situación pero creían que no la podían ayudar de otra manera que preguntándole casi con pena: ¿Qué tal el día?, ¿Qué tal estás? Así que “sólo” le quedaba aislarse en el aula e intentar actuar conforme a las experiencias de los tutores/as anteriores, su experiencia y conocimientos. Trabajando el silencio más que la corresponsabilidad.

Para acabar, me gustaría decir que si bien el panorama profesional docente actual no es el más prometedor, esta profesión siempre estuvo, está y estará repleta de retos porque los profesores y profesoras están sometidos a una continua evaluación social, precisamente, por ser agentes sociales. La sociedad está en continuo cambio y por ello es un deber para los docentes seguir formándose. Partiendo de mi experiencia, creo que la formación inicial no es el mayor problema, sino el desarrollo profesional y la preparación del profesorado ante situaciones y realidades cambiantes, de cara a que sean flexibles, capaces de cambiar el “chip” (no los principios ni valores) desde una perspectiva crítica y reflexiva. Y, sobre todo, crear comunidad y hábitos de colaboración, abrir las realidades del grupo aula y llevar a cabo una labor que nazca de un compromiso común basado en la corresponsabilidad de la comunidad educativa. Que conozca las realidades presentes pero que esté preparado para el futuro. Es decir, preparar para poder responder a lo inesperado. 

 

Y vosotros ¿Qué opináis?

Comentarios

  • Nahyr

    Personalmente me ha encantado tu entrada. Me parece una forma de reflejar, por medio del relato de vivencias personales, los contenidos que hemos abordado en esta materia y de forma indirecta todas aquellas cuestiones y temáticas que están relacionadas con la formación y el desarrollo profesional del profesorado. ¡Enhorabuena!

    A pesar de que lo que comentas son vivencias personales, partiendo también desde una perspectiva reflexiva de mis propias vivencias estoy totalmente de acuerdo con todo lo que presentas. Con esto me refiero principalmente a todas las ideas que destacas en negrita, dado que considero que son el eje fundamental de tu relato y las conclusiones a las que has llegado a través de tu experiencia como estudiante de magisterioo, profesora en práctica y en la actualidad estudiante de pedagogía.

    Al igual que tú, considero que en nuestra formación no se acompaña a la teoría de la práctica y rara vez tenemos la oportunidad de ver reflejados nuestros aprendizajes en la realidad diaria. Creo que, tal y como tú dices, seríe interesante que encontrásemos en nuestros estudios un punto intermedio entre la teoría académica y la práctica personal. Desde mi punto de vista, el problema radica en la planificación de los planes de estudios y en los intereses personales que detrás de esta cuestión se encuentran.

    La experiencia que presentas en relación al grupo-clase con el que trabajaste en tus prácticas de magisterio, me parece muy interesante en el sentido de que refleja la cultura docente existente en nuestros días y el papel que esta cuestión juega en el día a día de los alumnos.

    En relacióna tu conclusión, decir que estoy totalmente de acuerdo. Creo que sí que la formación inicial no está planteada de forma correcta, pero igualmente considero que la formación permanente debería plantearse de forma totalmente diferente y valorarse más. Retomando tus palabras, creo que es importante: "crear comunidad y hábitos de colaboración, abrir las realidades del grupo aula y llevar a cabo una labor que nazca de un compromiso común basado en la corresponsabilidad de la comunidad educativa. Que conozca las realidades presentes pero que esté preparado para el futuro".

    Muchas gracias por la aportación, saludos ;)

  • Rosa Rodríguez

    Me parece una entrada muy interesante puesto que a pesar de que como tu dices es subjetiva muchas veces las experiencias que tenemos o nuestras vivencias nos hacen aprender más. Las teorías o las leyes más generales que no se basan en lo que pasa dentro de las aulas a veces no son fieles a la realidad y donde más podemos aprender, mejorar, cambiar... Es en lo que sabemos que ocurre REALMENTE. 

    Comparto totalemtne lo que piensas! Y aunque en mi caso es la primera carrera y no tengo experiencias sobre la "salida al mundo laboral" al acabar mis estudios, creo que tu última frase "Preparar para poder responder a lo inesperado" resumen totalmente la base de lo que cada uno de nosotros debería ser capaz de hacer, ya no solo en su vida profesional si no tambien en la personal.

    Un saludo ana!

  • Noelia Castiñeiras Seco

    Hola Ana!! Qué entrada tan subjetiva pero a la vez real nos presentas! Me parece un trabajo muy interesante con el cual me siento super identificada cuando hablas de las "deficiencias" que encuentras cuando cursas la carrera de Magisterio, ya que creo que tocas todos los puntos clave por los cuales al igual que tu me siento una pre-novata, con miedos y temores a enfrentarme al mundo laboral.

    Desde mi punto de vista, el verdadero problema es que nos forman para trabajar en una realidades muy estandarizdas y rígidas que muy pocas veces se ajustan a las verdaderas situaciónes, alumnos, contextos, compañeros, formas de trabajar... con los que nos podemos encontrar en nuestro ámbito laboral y, por ello, como muy bien dices, nos deben "preparar para responder a lo inesperado" y no sólo para atender a las situaciones "normales", que realmente es lo fácil. Este creo que es principal problema, la poca coherencia de la teoría con la práctica.

    Buen trabajo Ana!! 

    un saludo!

  • Lourdes Montero

    Gracias Ana. Una entrada preciosa que entrelaza teoría, práctica, emociones y nos incita a reflexionar. Gracias también por la valentia de atreverte a bucear en tus experiencias, en el significado que les has dado, en aquello que te hizo pensar, ver y ser. Y sí, a veces la ignorancia nos salva porque nos permite entrar en las situaciones difíciles con los ojos limpios y la disposición al desafío.  Serás una magnífica profesional, auguro.

    Saúdos

    Lourdes

  • Leticia Gallardo

    Hola Ana! Una entrada, simplemente, brillante. Me ha encantado, aporta mucho y a la vez es entretenida. Relacionas la teoría con tu experiencia propia y ¿qué mejor que una experiencia para conocer de cerca la realidad?. Cuando hablas de las bajas por depresión de esos docentes, nos hablas del malestar docente tratado en clase; cuando hablas de esa profesora desamparada, nos hablas de la necesidad de que los profesores trabajen unidos... Estos son sólo algunos ejemplos de todo lo que aportas, asique gracias por permitirnos una realidad para relacionar con la teoría que estamos tratando.

    Más que subjetiva yo diría que es una entrada ideal. Mi enhorabuena!!! Saludos ;)