Un simple cambio de soporte.

Aviso a navegantes que, probablemente, no todos los centros Abalar hagan el mismo uso del proyecto, o sí. En cualquier caso y siendo injusto con aquellos que le dan una vuelta más de tuerca a esta iniciativa he de decir que me a mí me parece un proyecto que ha vendido más humo que innovación.

Se ha comentado en varias clases y no puedo estar más de acuerdo en que, hoy en día, se vende mucha tecnología para las aulas como vehículo para la mejora de la enseñanza, cuando en realidad lo que nos están vendiendo son aparatos tecnológicos que a día de hoy muchos profesores no saben utilizar (de manera pedagógica claro) en sus clases. Parece que si le das a un profesor un ordenador por niño o una tableta le estás “salvando la vida” ya que así podrá dar una educación infinitamente mejor a sus alumnos. FALSO.

El incremento de material tecnológico en las aulas no es directamente proporcional a una educación de mayor calidad, es el uso que le demos a esos materiales lo que hace que se mejoren los procesos de enseñanza-aprendizaje. En mi humilde opinión ABALAR se ha quedado en lo primero.

Creo que lo poco que ha supuesto este proyecto en el ámbito educativo gallego es un cambio de soporte, los niños han pasado de escribir en un folio a hacerlo en un ordenador. ¿Realmente contribuye esto a mejorar la calidad de la enseñanza? Juzguen ustedes mismos. Yo creo que no. Es más, pienso que para algunas cosas, como por ejemplo hacer una multiplicación sencilla, deberíamos exigir a los niños/as que fuesen capaces de hacerlas sin ningún tipo de ayuda tecnológica; al final son habilidades básicas en las que no debemos depender de una máquina.

La tecnología debería aportar a la educación mucho más que un nuevo soporte, en este caso digital. Las posibilidades educativas de un ordenador, las pantallas táctiles, las tablets, están muy por encima de los simples procesadores de texto o la hoja de cálculo de Excel.

¿Cuál es el problema entonces? El de siempre. Para un buen uso de la tecnología es necesario una buena formación. Lo que no puede hacerse es darle al profesorados material electrónico sino le enseñamos sus posibilidades reales porque al final, lo que hará esta gente con toda su buena voluntad, es que poco a poco irá reproduciendo lo que ya existe en un formato digital; mala inversión entonces.

 

Quiero matizar ahora lo expuesto anteriormente:

Primero; no pretendo ofender a todos aquellos profesores que, desde sus posibilidades, intentan hacer el mejor uso de los ordenadores proporcionados por el Proyecto Abalar o de cualquier tipo de tecnología.

Segundo; seguramente he hecho una afirmación muy generalizada y a lo mejor sí hay centros para los que este proyecto ha supuesto un cambio importante en sus prestaciones al alumnado.

Y tercero; lo único que pretendo es haceros reflexionar, de que pensemos si realmente las cosas (en lo referente a la tecnología en las escuelas) se están haciendo bien o por el contrario es necesario una reformulación de los métodos, que la formación del profesorado en este campo es fundamental para que las cosas mejoren y realmente resulten beneficiosas para los niños y que, además, no debemos contagiarnos de un ímpetu de revolución tecnológica en los centros sino que debemos ir paso a paso, cambiar las cosas de la noche para la mañana es muy complicado.

 

Espero vuestras aportaciones. Un saludo a todas/os Smile

Comentarios

  • Andrea Fernández López

    Hola Eloy!

    Tu entrada me ha parecido una aportación muy interesante, y además me gustaría afirmar que entiendo lo que quieres decir y lo comparto totalmente.

    Si bien es cierto que como tú dices puede ser que existan centros en los que el proyecto ABALAR se esté “aprovechando”, quiero decir con esto que se esté haciendo un uso real del mismo, propiciando experiencias de aprendizaje significativas para el alumnado. Centros en los que innovar se trate de algo más que de un cambio de soporte del que tanto hablamos y que implique también un cambio de metodología y de la concepción del proceso de enseñanza-aprendizaje. Sin embargo, estos, también según mi humilde punto de vista son los menos.

    Por tanto deberíamos pararnos a reflexionar acerca de si mereció la pena toda la inversión económica o por otra parte cayó en saco roto, y es una mera etiqueta para poder presumir de lo innovadores y modernos que somos.

    Por otra parte, me gustaría enfatizar en eso que dices acerca de las habilidades básicas que los niños deberían adquirir, como ya mencioné el martes pasado en clase, yo, si fuera profesora y aunque el currículum me advierte que tengo que desarrollar la competencia digital con mi alumnado,  si estos estuvieran por ejemplo en un primer ciclo, primaría el tratamiento del proceso de lecto-escritura, antes que el uso de cualquier tecnología educativa. Si bien es cierto, que podemos tratar de abarcarlo todo y que sería lo ideal. En el equilibrio está la clave.

    Sin embargo, y relacionado con esto del curriculum, pensemos en un hipotético caso de que en un aula no se tratara jamás la competencia digital ¿Se estaría “desobedeciendo”?  ¿Cuantos colegios no son partícipes del proyecto ABALAR? ¿Cuantos colegios tan solo tienen un aula de informática que se rifa entre los profesores? No creo que tenga mucha coherencia que el curriculum enfatice de este modo en el tratamiento de dicha competencia cuando son muchos colegios como pudimos ver después de las prácticas que no tienen las infraestructuras para poder desarrollarla.  

    Reiterando lo dicho, a rasgos generales, bien por falta de recursos o por su mal uso no podemos hablar de que se esté llevando una innovación real en lo referido a los usos de la tecnología educativa.

    Para concluir me gustaría añadir que, a pesar de todo esta atmósfera pesimista creo también como tú, que nosotros en cierto modo podemos y sin duda debemos ser partícipes del cambio que aunque difuso ahora mismo, con el tiempo puede llegar a ser auténtico. Sin embargo, para esto, nos hace falta principalmente formación, pero también, ganas, muchas ganas. 

    Un saludo! Smile