Reflexionando con Hargreaves. Enseñar para la sociedad del conocimiento

La profesión paradógica

Según Hargreaves la docencia es la profesión paradógica ya que solo de ella se espera que cree habilidades y capacidades humanas que deben permitir a individuos y organizaciones sobrevivir y tener éxito en la sociedad del conocimiento actual. Además se espera de los docentes que construyan comunidades de aprendizaje, que creen la sociedad del conocimiento y que desarrollen las capacidades para la innovación, la flexibilidad y el compromiso con el cambio que son esenciales para la prosperidad económica.

Por otro lado señala que la educación y el bienestar social han sido las primeras víctimas del estado mermado que a menudo han exigido las economías del conocimiento. Los salarios y las condiciones de los docentes han estado a la cabeza de la lista de víctimas de funcionariado. Por esto y por los cambios que se han sufrido a lo largo de la historia en la educación, los docentes de las próximas generaciones ya están dañados y la economía del conocimiento se está comiendo a sus jóvenes.

Como ya hemos trabajado al inicio de esta materia, los docentes se encuentran encerrados en el triángulo de intereses e imperativos  que propone este autor. En él, la base es ser víctimas de la sociedad del conocimiento en un mundo en que las crecientes expectativas en la educación se encuentran con soluciones estandarizadas y con coste mínimo. En un lateral se sitúan los contrapuntos de la sociedad del conocimiento y sus amenazas a la inclusión, la seguridad y la vida pública. Y por último en el otro extremo se sitúan los catalizadores de la sociedad del conocimiento y de todas las oportunidades y la prosperidad que promete traer. Se trata de una figura que representa la situación actual de los docentes que en su gran mayoría se encuentran limitados por un triángulo de escasa motivación y formación en competencias que les permitan innovar en esta situación cambiante

¿Qué significa enseñar para la sociedad del conocimiento?

Para enseñar en esta sociedad, Hargreaves sitúa a los docentes como catalizadores de la sociedad del éxito en la que deben ser capaces de construir un tipo especial de profesionalismo que no se centre en cumplir un currículum sino que configure los siguientes componentes:

-          Promover el aprendizaje cognitivo profundo.

-          Aprender a enseñar de modos que no les fueron enseñados.

-          Comprometerse con el aprendizaje profesional continuo.

-          Trabajar y aprender en grupos colegiales.

-          Tratar a los familiares como socios en el aprendizaje.

-          Desarrollar y a partir de la inteligencia colectiva.

-          Construir una capacidad para el cambio y el riesgo.

-          Promover la confianza en los procesos.

Pero ¿realmente los docentes de nuestro sistema educativo están formados y son capaces de desarrollar los aspectos que se recogen anteriormente?

Es imprescindible destacar que nuevos enfoques de aprendizaje necesitan nuevos enfoques de enseñanza que incluyen por un lado, una enseñanza que ponga énfasis en capacidades de alto nivel, en la metacognición  trabajando por ejemplo desde enfoques constructivistas

Por lo tanto los docentes actuales necesitan estar comprometidos e implicarse continuamente en proseguir, actualizar, controlar y revisar su propio aprendizaje profesional.  De este modo, los docentes que siguen aprendiendo mediante ensayo error son una carga para sus estudiantes.

Otro aspecto a señalar, es el siguiente, es imprescindible que los docentes se impliquen en la acción, en la búsqueda y en la resolución de problemas en grupos y en  comunidades de aprendizaje profesional ya que al analizar conjuntamente los datos de los resultados del alumnado se benefician de formas de proceso de su aprendizaje. Aunque como ya hemos visto en multitud de ocasiones, lo que prima en los centros de nuestro país es el celularismo y el individualismo docente.

A pesar de ello, los docentes han avanzado bastante en el desarrollo de relaciones de aprendizaje con los demás, porque a pesar de que no ocurre en la gran mayoría de los centros, en otros han establecido reuniones periódicas para analizar casos de alumnos y otras problemáticas educativas. Pero no sucede lo mismo con la relación con las familias, ya que las relaciones son estrictamente para hablar de las notas de sus hijos dejando a un lado que  sería importante que éstas, participasen en la red de aprendizaje extendida en la escuela abarcando asociaciones de aprendizaje más amplia.

La resolución de conflictos sigue siendo un tema también problemático en las escuelas, Daniel Goleman propone trabajar la inteligencia emocional que está formada por cinco competencias básicas:

-          ­Conocer y ser capaz de expresar las propias emociones.

-          Ser capaz de identificarse con las emociones de los otros.

-          Ser capaz de supervisar y regular las propias emociones para que no escapen a nuestro control.

-          Tener la capacidad para motivarse a uno mismo y a los demás.

-          Poseer las habilidades sociales para poner las cuatro primeras en acción.

También, para trabajar la resolución de conflictos, además de contar con la inteligencia emocional, los docentes tienen que saber valorar los diversos estilos de aprendizaje y bagajes culturales de los demás docentes y alumnos que configuran el clima escolar. Trabajar la confianza profesional en la docencia es un compromiso complicado pero esto implica un trabajo activo y compartido de manera recíproca

Finalmente, en la sociedad del conocimiento, los esfuerzos que hagan las escuelas para mejorar deben estar sustentados tanto por la evidencia como por la experiencia, echo que resulta complicado ya que es muy difícil ser experto en crear algo nuevo y por lo tanto en potenciar el desarrollo de la escuela en la sociedad del conocimiento.

En definitiva, Hargreaves concluye que, enseñar en y para la sociedad del conocimiento tienen que ver con un aprendizaje congnitivo sofisticado, un repertorio cambiante y en expansión de prácticas de enseñanza basadas en la investigación, formación y autoevaluación profesional continua, asociaciones de aprendizaje con los progenitores, el desarrollo y el uso de la inteligencia colectica, y con el cultivo de una profesión que valora la resolución de problemas, la asunción de riesgos, la confianza  profesional, el enfrentarse al cambo y el compromiso con la mejora continua. En resumen, enseñar para la economía del conocimiento fomenta y prospera con: creatividad, flexibilidad, resolución de problemas, inventiva, inteligencia colectiva, confianza profesional, asunción de riesgos y mejora continua.

Pero yo me pregunto seriamente si  como futuros profesionales de la educación y en concreto los profesores, están preparados para educar en la sociedad del conocimiento ya que la formación que hemos recibido a lo largo de nuestra vida, no potenciaba el desarrollo de las habilidades y competencias personales sino que se centraba en la adquisición de conocimientos teóricos. Todas estas ideas que contradicen la teoría con lo que realmente se lleva a la práctica en los centros educativos, están recogidas en la conferencia de Ken Robinson “Las Escuelas Matan la Creatividad”; y si este título es cierto y los diferentes profesionales de la educación nos educamos en estas escuelas, el trabajo que tenemos que hacer para cambiar los modos de enseñar es por un lado muy difícil y laborioso pero por otro imprescindible.

Aunque creo que todo ya o habéis visto, os dejo aquí la conferencia de Ken Robinson

 

Referencias Bibliográficas y Webgrafía:

Hargreaves, Andy (2003). Enseñar en la sociedad del conocimiento. Cap. 1: Enseñar para la sociedad del conocimiento: educar para la creatividad. P.p  19-42 . Octaedro, España