Claves para la eficacia del desarrollo profesional docente

En el libro Desarrollo profesional docente ¿Cómo se aprende a enseñar? sus autores Marcelo, C. y Vaillant, D. nos acercan a la realidad docente. En el capítulo “Hacia la Excelencia en el Desarrollo Profesional Docente” hacen referencia a dos puntos clave para el desarrollo profesional del profesorado. El primero sería aprender de la práctica, y el segundo sería aquellos principios que deberían guiar a la formación permanente del profesorado de cara a que se consiga la eficacia de la misma.

 

Primera clave: cómo aprender de la práctica

Feiman-Nemser (2001) defiende que lo que los profesores deben aprender, han de aprenderlo en la práctica. Por ello, el profesorado necesita aprender la manera, el cómo aprender de la práctica. Pero aprender en la práctica no es un proceso que se dé naturalmente.

Este proceso necesita una serie de condiciones básicas que, siguiendo las palabras de Ball y Cohen (1999) se centrarían en tres condiciones básicas que permitirían esperar algún aprendizaje a partir de la experiencia práctica:

  • Los profesores tienen que aprender a adecuar sus conocimientos a cada situación, y esto significa indagar acerca de lo que los estudiantes hacen y piensan, y cómo comprenden lo que se les ha enseñado.
  • Los profesores deben aprender a utilizar su conocimiento para mejorar su práctica.
  • Los profesores necesitan aprender cómo enmarcar, guiar y revisar las tareas de los estudiantes.

Es importante recalcar que el hecho de “estar centrado” no implica obligatoriamente involucrarse en las realidades del aula a tiempo real. Es decir, para aprender, los profesores necesitan utilizar ejemplos prácticos, materiales que permiten que los profesores indaguen acerca de la práctica y analicen la enseñanza tales como:

  • Casos escritos.
  • Casos multimedia.
  • Observaciones de enseñanza.
  • Diarios de profesores.
  • Ejemplos de tareas de los estudiantes.
  • Etc.

 

Segunda clave: nueve principios que guían la efectividad

Para tratar este punto se basan en las conclusiones de Hawley y Valli (1998) quienes sistematizaron nueve principios que deberían orientar el diseño y la puesta en práctica del desarrollo profesional. Éstos son:

  1. El contenido del desarrollo profesional determina su eficacia: El contenido debería estar directamente relacionado con lo que se espera que los estudiantes aprendan y con las estrategias didácticas. Los autores defienden que la investigación  y la experiencia ya han demostrado que es un principio del que ya existe una gran evidencia empírica que demuestra que los programas eficaces de formación docentes son los centrados en la “sustancia” (lo que los profesores aprenden) y no en la “forma”.
  2. El eje articulador es el análisis del aprendizaje de los estudiantes: importancia de diseñar el desarrollo profesional docente partiendo del conocimiento y necesidades de aprendizaje de los estudiantes. 
  3. Los profesores deben identificar lo que necesitan aprender: Que los profesores participen en el diseño de su propio aprendizaje aumenta su compromiso. Si el desarrollo profesional se centra en la solución de problemas relacionados a sus propios contextos particulares se aumenta la posibilidad de que  los profesores utilicen lo que aprenden en la práctica profesional.
  4. La escuela es el telón de fondo: El desarrollo profesional debería basarse en la escuela y construirse en base al trabajo diario y a los procesos de enseñanza y aprendizaje.
  5. La resolución colaborativa de problemas es un pilar: permite a los docentes trabajar juntos para identificar problemas y solucionarlos basándose en el compromiso, la corresponsabilidad, la implicación... de los diferentes profesionales de la educación.
  6. El desarrollo profesional debería ser continuo y evolutivo: Adoptar prácticas eficaces requiere un aprendizaje continuo, el cual implica seguimiento y apoyo de fuentes externas e internas a la escuela de cara a aprendizajes posteriores.
  7. Hay que garantizar la incorporación de múltiples fuentes de información: Es decir, el desarrollo profesional debería incluir  su propia evaluación, usando diferentes recursos: portafolios, observaciones de profesores, evaluación de compañeros…
  8. Es necesario tener en cuenta las creencias: estas actúan como un filtro del conocimiento y orientan tanto la conducta como el desarrollo profesional. Hay que tratar el análisis de las creencias, hábitos y experiencias de los docentes.
  9. El desarrollo profesional integra un proceso de cambio: Las actividades deberían conectarse con un proceso de cambio más amplio y comprensivo centrado en mejorar los aprendizajes de los estudiantes, las capacidades de los profesores, la metodología...

 

Personalmente, estoy de acuerdo con casi todos los puntos a excepción del primero (contenidos versus forma). La eficacia creo que ha de venir de conjugar el contenido y la forma. Si bien se le da mayor importancia al contenido, también creo que son importantes tanto los procesos como las estructuras de las actividades.

Escogí estos dos puntos porque creo que dan una perspectiva de hacia dónde dirigirnos, de los pasos a seguir para conseguir la deseada eficacia del desarrollo profesional del profesorado y, por lo tanto, aumentar la calidad de la educación. Así como ayudan a reflexionar en qué punto estamos realmente dentro de la formación permanente al poderlo comparar con el PAFP que trabajamos en las sesiones de la materia.

¿Vosotros estáis de acuerdo con todas las claves que nos dan?


Referencias bibliográficas y documentales:

  • Marcelo, C. y Vaillant, D. (2009). Desarrollo profesional docente. ¿Cómo se aprende a enseñar? Madrid: Narcea.