"A mi amiga, la Tecnología del S.XXI"

Querida Tecnología,

Aquí estoy, 21 días después de haberte escrito mi primera carta. No tengo certeza de cuán grande o cuán pequeño ha sido el cambio que ha dado mi visión hacia ti en este último mes. Demasiada información, demasiadas perspectivas nuevas. No sé aún cuándo voy a estar preparada para darte el uso que intento procesar cada día que aprendo algo nuevo sobre tí, sobre todo en lo que a uno de tus hijos, Internet, me refiero.

Sigo sin saber si es adecuado hablar de "escribirte una carta"... ¿Tú conoces qué signibicaba esa palabra antes de ti? Es decir, las cartas en su momento también fueron tecnología porque supongo que antes de ella existía otra forma de envíar mensajes. Pero, ¿no te suena mejor e-mail? ¿Quién escribe cartas manuales, con una caligrafía propia que no sea la que determinas tú con Times New Roman, 12, interlineado 1.5? Tantas cosas que das, tantas que matas...

También sigo creyendo que tengo que agradecerte muchas cosas. La rapidez, la comodidad, la cantidad... de lo que nos aportas. Pero creo que la mayor aportación que nos has dado, es la instantaneidad. El momento. El sentir que podemos estar en cualquier sitio del mundo con sólo introducir un par de palabras en lo que llamamos buscadores. (Gran paradoja que te de gracias por darme algo que no sé utilizar en absoluto; soy una cateta de la búsqueda cibernética. Algún día te controlaré en ese aspecto.) 

Para mí, lo más importante con creces es la comunicación. La comunicación y la tecnología van de la mano; en mi caso, sin separarse jamás cuando hablamos de la familia que no está a tres calles de nuestra casa. De todas esas personas que, aún sintiéndolas lejos porque muchos kilómetros te separan de ellas, están más cerca de lo que uno cree. Las redes sociales son peligrosas, son un mundo conocido superficialmente por los que te utilizamos de forma frenética y descontrolada... Pero, ¿cómo vería yo crecer a mi sobrino que no conozco y que el WhatApps me deja escuchar y ver? ¿Cómo me comunicaría, por ejemplo, sin Skype, con mi abuela a la cual no veo desde hace más de seis años, si la pobre no sabe escribir y no puede contarme todos los domingos cómo le ha ido la semana? Me he puesto sentimental, lo sé, pero es que creo que eres inherente a mi vida. No sabría vivir como lo hago sin el actual concepto que tenemos de ti, querida tecnología. De hecho, el peine es tecnología, LA PASTA DE DIENTES es tecnología... y tampoco podría vivir sin ella. (Bueno, tardaría muchísimo en acostumbrarme a ese tipo de vida).

Aún así, con todo lo que se ha perdido por tu culpa, hemos ganado mucho. La adaptación creo que es una de las mayores virtudes del ser humano, y ¿qué hay de malo en admitir que gracias a nuevos métodos, dispositivos o sistemas podemos pensar, crear, arreglar, etc. (por desgracia y en contraposición a mi idea de ti como algo positivo, destruir-nos) a unos niveles más rápidos y poco-nada accesibles para la obra y acción de la mano del hombre?

Por eso te digo que: gracias por ayudarnos y lo siento por los grandes males que estamos causando por tu culpa, que en realidad no es tu culpa, somos nosotrxs quienes no sabemos utilizarte. Espero que algún día alguien consiga controlarte al 100% de una forma buena, útil y sana. 

Nos vemos pronto, por no decir cada día

Ludmila S. Rajoy.