La tecnología: Sentimientos contradictorios

Querida Tecnología:

Nuestra relación empezó cuando yo aún era muy pequeña. Poco a poco entraste en mi vida y fuiste ganando importancia. Atrás quedaron los tiempos en los que solamente eras un recurso para por ejemplo comunicarme con alguien en un momento concreto y con un fin determinado. Pasaste de ocupar un espacio pequeño de mi tiempo, a introducirte en mi día a día. Eres tan imprescindible que no me imagino lo que sería vivir sin ti, puesto que me proporcionas información, comunicación al instante, comodidad y muchas otras cosas que en la actualidad me son de gran utilidad.

A veces me pregunto si nuestra relación se está volviendo “enfermiza”, ya que llegamos a un punto en el que dependo de ti para casi todo. A pesar de todas las ventajas que presentas, también tienes tus inconvenientes, por eso creo que desde todos los ámbitos (familiar, social, académico…) deberíamos sacar el máximo provecho de tus potencialidades, teniendo en cuenta siempre que tu progreso no significa mi progreso ni el de la sociedad.

Por último, me gustaría decirte que a pesar de ocupar un espacio importante en mi vida cotidiana y servirme de apoyo tanto dentro como fuera del ámbito académico, creo que en algunos aspectos, especialmente en las relaciones sociales me has hecho retroceder. No siempre lo nuevo es mejor y aunque indudablemente has ayudado a mejorar mi vida, tu rápido avance me asusta.

Un saludo,

María José.

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