Carta a la tecnología

Hola, vieja amiga

Hoy te escribo para que recordemos cómo te has ido metiendo poco a poco en mi vida y, aunque yo no quisiera, te hicieras casi imprescindible para mí y las personas de mi entorno.

Desde que llegaste a mi vida sentí curiosidad por ti, ya que como eras la novedad todos queríamos ver qué nos podías ofrecer. Desde un principio nos diste diversión a todos y en un principio, por mi corta edad, solo veía de ti esa utilidad. Una compañera más de juegos. 

Según iba madurando mi conocimiento sobre ti fue creciendo y fui viendo que no solo me podías ofrecer entretenimiento sino que me podrías enseñar un mundo nuevo lleno de nuevos conocimientos con los que empaparme.

A medida que yo crecía tú también lo hacías, aunque bajo mi punto de vista tú lo hiciste mucho más rápido que yo. Hoy en día no solo eres un entretenimiento para mí, sino que me enseñas más de lo que podría haber imaginado ya que eres una gran fuente de conocimiento y sabiduría. Haces que me sienta más cerca de las personas que están lejos, haces que pueda estar en continuo contacto con las personas que más me importan, ayudas a las personas que más lo necesitan y en general, haces a las personas la vida más sencilla.

A pesar de que nuestra relación siempre ha sido muy buena creo que soy demasiado dependiente a ti, aunque a veces lo quiera negar. Creo que es algo negativo, ya que las dependencias nunca son buenas. A veces pienso que mi vida sin ti sería mejor hasta que reflexiono y me doy cuenta de que la vida sin ti no sería mejor para nadie. La vida es mejor gracias a ti. 

Espero que sigas llenándome de conocimientos y que algún día pueda llegar a utilizarte como apoyo para ayudar a los demás y espero saber cómo hacerlo. 

Gracias por todos estos años juntas.

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