Carta a la tecnología

Querida tecnología,

Tras casi toda una vida de amistad, de idas y venidas, y de buenos y malos momentos, ha llegado la hora de escribirte esta carta. Otra vez nos vemos las caras fortuitamente, porque el destino así lo quiso. La verdad es que estás en mi vida día a día, y aunque no me dé cuenta de ello, o no quiera darme cuenta, eres muy necesaria y de gran utilidad.

Puede que tengas aspectos buenos y malos, ¿quién no los tiene? Nadie es perfecto. Todavía recuerdo aquellos años en los que te odié mucho, nunca acabé de entender el uso del Gimp, el MovieMaker y  todos esos programas de los que tanto presumes pero que nadie  entiende. Odiaba tener que entenderte para poder aprobar una asignatura, que por más que lo intentaba te me resistías mucho, pero al final conseguí ganar la batalla y llegar a entenderte un poquito más.

Sin embargo, sí que me has enseñado cosas que me han sido de gran utilidad, y aunque no lo reconozca, cada día te vas haciendo más necesaria e incluso imprescindible en nuestras vidas, y por tanto, más necesario es que yo siga entendiéndote y aprendiendo de ti y contigo.

Espero que esta experiencia que vamos a vivir juntas sea positiva y que una vez más, me enseñes cosas que solo podré aprender contigo y me muestres tu gran utilidad.  

Atentamente,

Noelia.

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