La sociedad del conocimiento

La sociedad del conocimiento es, tal y como nos dice literalmente Espinoza  en su obra Contrapuntos críticos a la sociedad del conocimiento:

" Aquella donde se incorpora ciencia y tecnología a diversos ámbitos de interacción social. Existe en ella una capacidad, al menos potencial, de acceder, apropiarse y beneficiarse socialmente del conocimiento, lo que quiere decir que hay más posibilidades para individuos, grupos y sociedades completas de transformar su experiencia vital y sus capacidades de desarrollo."

En cierta medida tengo la impresión de que esta forma de entender el hecho de generar conocimiento, a partir de los distintos avances tecnológicos, puede llevarnos a asumirla como única via de desarrollo social y económico, ligado unicamente con el desarrollo, e innovación, en tecnología. Los nuevos modelos de interacción que se dan para generar distinto tipo de información, y crear posteriormente determinados conocimientos para nuestro desarrollos social e individual, pueden  derivar en dos posturas en cuanto a la funcionalidad de las tecnologías para nuestras sociedades:

  1. Tecnofilia: Aquellos que creen que la innovación tecnológica es el remedio para todos nuestros males y problemas sociales. Confianza desmedida en la tecnología para el desarrollo de nuestra sociedad
  2. Tecnofobia: Desconfianza fatalista de las posibilidades que nos ofrece la tecnología, vistas como peligrosas debido a la perdida de la interacción "cara a cara", pérdidas de empleo, el peligro de realizar actos de control o vigilancia sobre los individuos a traves de la tecnología...
No quiero inclinarme por ningnuna de estas dos perspectivas tecnológicas, pero no me cabe duda de que, nuestras interacciones (laborales, educativas, socioeconómicas e incluso familiares) están, cada vez más, inmersas en unas infraestructuras digitales que aportan experiencias, información o conocimientos al alcance de casi todos (teniendo en cuenta las diveras "brechas digitales" existentes). Estas infraestructuras están cada vez mas enrraizadas en nuestros patrones de comportamiento relacionales en cualquier contexto de nuestras vidas. Las nuevas generaciones son "nativos digitales" que podrán ser totalmente dependientes de las tecnologías si no existe una educación que muestre que estos avances sirven como  medio para un fin, como herramienta, y no un fin en si mismas o necesidad de obligatoria satisfacción para llegar al conocimiento o la integración social.
 
¿Cómo responderá la educación ante la irrupción de las tecnologías en casi todos los aspéctos de nuestras vidas?
 
Creo que la Pedagogía y, mas concretamente, la Tecnología educativa debe prestar especial atención a las posibilidades, o inconvenientes, que esta Sociedad del Conocimiento, con sus avances tecnológicos , ofrece para nuestro desarrollo personal y social. Debemos conocer el valor real de estos avances para no confundirlos como simple objeto de consumo, sino como un bien que genera conocimiento y aprendizaje de especial riqueza por su diversidad de información, lo que no debe confundirse con la "sobreinformación", este último, uno de los inconvenientes que aparecen con la globalización y los avances tecnológicos.

 

Comentarios

  • Silvia

    Me parecen muy interesantes las dos posturas que planteas en relación a la manera de percibir la tecnología para los usuarios, lo que me llamó la atención fué que no se mencione una postura neutra, es decir o estas radicalmente a favor de la tecnología o en contra, ya que en desde mi punto de vista no todo es blanco o negro si no que tenemos una gran variedad de grises.

    En mi opinión la educación debería enseñar, en todas las etapas del desarrollo de la persona, la mejor manera de utilizar esa tecnología sin que repercuta en la pérdida de otros hábitos y valores importantes en nuestra sociedad como por ejemplo las relaciones cara a cara. Es decir, enseñar a nuestros alumnos a manejar la tecnología como una herramienta que nos ayuda en muchos aspectos de nuestro día a día y no como un obstáculo a nuestro desarrollo personal.