¿Juguete espía?

Hace unos días encontré una noticia que me resultó muy interesante y me hizo plantearme una serie de cuestiones que me gustaría compartir aquí.

 

La noticia en cuestión es la siguiente: http://www.elmundo.es/tecnologia/2015/03/18/55087fb0e2704e510b8b4585.html

La verdad es que la noticia me ha impactado bastante no solo por el avance tecnológico que supone, sino por el hecho de que una empresa tenga el derecho de guardar conversaciones grabadas a sus clientes, los cuales son niños pequeños, durante dos años. Por supuesto que dicha empresa negará el utilizar dichas conversaciones para obtener información de sus clientes, pero bien sabemos que no podemos fiarnos de su palabra. Lo que diga la letra pequeña de sus Términos y Condiciones es lo único de lo que podemos fiarnos en estos casos y dicho texto, a parte de no ser leído por nadie, puede ser modificado las veces que la empresa desee, por lo que su significado puede cambiar totalmente aunque nosotros no nos demos cuenta.

De hecho, como podemos leer en la noticia,

ToyTalk no renuncia en su página web al uso comercial de la información que reciba a través de los juguetes. 

Por lo tanto no creo que el motivo por el que quieran conservar esas conversaciones durante dos años en sus bases de datos sea para, como ellos dicen, para perfeccionar el software (ya que Apple lleva años haciéndolo sin que seres humanos intervengan en el proceso y puedan, por lo tanto, recopilar información de las grabaciones) sino para mejorar sus campañas de publicidad, ventas, etc.

 

Por otra parte la noticia me hace pensar en la gran influencia que tiene la tecnología en los juguetes y en la nueva forma de jugar de los niños y niñas. No considero que sea malo que un pequeño o pequeña utilice las tecnologías para entretenerse pero sí que me parece que en los últimos años resulta excesivo el uso y dependencia que las mismas generan. A pesar de que los juguetes electrónicos y consolas resultan muy divertidos y pueden ser utilizados también para aprender, creo que hay un factor social muy importante en los primeros años de vida que se pierde al prácticamente limitarse a ellos. Considero que hay que buscar un balance: no apartar a los pequeños y pequeñas de las tecnologías ya que son necesarias y van a formar parte de su día a día sí o sí, sino enseñarles a divertirse de forma sana con ellas sin dejar de lado otros juegos tradicionales que dan lugar a una mayor socialización con iguales o adultos que compartan el tiempo de juego con ellos.