Alfabetización mediática e informacional en la era digital

Con la finalidad de ampliar el conocimiento sobre los contenidos tratados la semana pasada en la clase expositiva y después de informarme sobre el tema de la alfabetización digital, comparto este blog con vosotros/as.

El término de alfabetización digital comenzó a utilizarse en los inicios de los años 90 para hablar de la necesidad de aprender a usar las nuevas tecnologías que estaban emergiendo en nuestra sociedad. Desde entonces, la definición se ha enfocado principalmente desde dos planos distintos: uno centrado en el componente más tecnológico y otro centrado en su aspecto más comunicativo.

A pesar de que los estudios más recientes sobre alfabetización digital se sitúan más en el plano comunicativo, el enfoque tecnológico todavía sigue vigente. De hecho, sigue habiendo gente que considera que estar alfabetizado digitalmente consiste en saber manejar las TIC instrumentalmente. No hace mucho yo opinaba lo mismo, creía que la alfabetización digital debía estar destinada a aquellos que no habían tenido en su vida experiencia con las nuevas tecnologías sin darme cuenta que a mí, como nativa digital, me quedaba aún un largo camino por recorrer.

Por su parte, el enfoque comunicativo considera el aprendizaje instrumental como una parte, no suficiente en sí misma, de la alfabetización digital. Esta perspectiva entiende la alfabetización digital dentro del marco de la alfabetización mediática, como una evolución de la misma que se adapta a las necesidades de la sociedad de la información y entiende también el papel de la alfabetización como instrumento de transformación social.

“Mientras que el enfoque tecnológico se centra en el uso de la tecnología disponible en el mercado sin entrar a cuestionar sus implicaciones económicas y políticas, en el enfoque comunicativo, muy influido por la pedagogía crítica, se fomenta el cuestionamiento y la apropiación creativa de las tecnologías”. (Tíscar, 2008).

Aunque la tendencia de identificar la alfabetización digital con el aprendizaje instrumental-informático sigue predominando en algunos ámbitos, el enfoque mediático está extendiéndose también desde el ámbito académico al ámbito normativo. De hecho, la Unión Europea comienza a abandonar el término “alfabetización digital” (digital literacy) a favor del término “alfabetización mediática” (media literacy) puesto que aporta un mayor significado. También la UNESCO evita el término “digital” y opta por el término “alfabetización informacional y mediática” (information and media literacy) para promover lo que denominan “destrezas y habilidades para la recepción crítica, la evaluación y el uso de la información y los medios en la vida profesional y personal” (UNESCO).

Guitiérrez Martín (2003) entiende por alfabetización mediática lo siguiente:

“No se trata tan sólo de aprender a leer y escribir multimedia, sino de desarrollar las aptitudes necesarias para disfrutar leyendo y escribiendo, para interpretar de manera crítica y productiva el sentido de lo que se lee, y para ejercer plenamente el derecho a recibir, producir y transmitir información multimedia”.

Siguiendo esta definición y en relación a las competencias educativas, podemos señalar a su vez las competencias de la alfabetización mediática:

COMPETENCIAS DE LA ALFABETIZACIÓN MEDIÁTICA

Conocimiento de los lenguajes y sus técnicas

Interpretación crítica y productiva

Participación y ciudadanía activa

SABER

SABER HACER

SABER SER

Conocer los lenguajes, los medios y sus técnicas de producción:

Lenguaje textual

Lenguaje audiovisual

Lenguaje digital

Acceso

Análisis

Evaluación

Pensamiento crítico

Autonomía personal

Resolución de problemas

Trabajo colaborativo

Derecho a la información

Libertad de expresión

Derechos de autor y propiedad intelectual

Participación en la esfera pública democrática

Diálogo intercultural

Dimensión lingüística

Dimensión sociopragmática

Dimensión cívica

 Fuente: Tíscar (2008).

Siguiendo esta tabla, la competencia digital se definiría como la combinación de destrezas instrumentales y cognitivas en la aplicación eficaz de conocimientos, habilidades y actitudes de un Saber, un Saber Hacer y un Saber Ser.

¿Nosotros/as como nativos/as digitales poseemos estas competencias? Según lo expuesto y como hemos visto en clase, pienso que no. La alfabetización y la competencia digital no se basa en lo bien que puedas manejar un ordenador o una determinada herramienta on-line sino que abarca mucho más (análisis, reflexión, pensamiento crítico, lenguajes, diálogo, interacción, etc.). Por lo tanto, entiendo que la alfabetización digital no puede ser comprendida desde un mero enfoque tecnológico e instrumental sino que también debe integrarse en el ámbito educativo y desde un enfoque más pedagógico con el fin de reducir brechas en lugar de crearlas. Creo que, desde la escuela, se debe poner énfasis en crear políticas educativas que consideren las competencias transversales y la alfabetización digital como base para el desarrollo de otras competencias y conocimientos, ya que “el objetivo último de toda educación y, por tanto de toda alfabetización, debe ser formar personas en los contenidos, competencias, actitudes y valores que necesita para sacar lo mejor de sí mismas y participar activamente en la sociedad democrática” (Tíscar, 2008).