Lo que somos; lo que vemos.

Educar la mirada. Reto complicado en estos tiempos en los que vivimos.

Como ya hemos visto y llevamos interiorizando desde el comienzo de la asignatura y cada día un poco más, el avance de la tecnología y de la información no sólo nos ha provocado un cambio de mentalidad, sino un cambio en la forma en la que entra dentro de nuestro imaginario la realidad que nos rodea: nuestros ojos.

Hablamos de la imagen como una realidad, como lo que verdadaderamente vemos, tocamos y olemos. De ahí la paradoja de las redes sociales que tantas y tantas entradas nos han llevado a realizar. Facebook, como red social por excelencia, nos permite hacer un "seguimiento" de la vida de todas aquellas personas que incluimos en la lista de "Amigos". En la expositiva de la semana pasada, hablamos del movimiento actual del "Lifelogging", ese registro que podemos hacer de todos y cada uno de los pasos que damos día a día, registrando cada movimiento y acción que cometemos. ¿Acaso no es algo similar el "muro" del Facebook? No hay que rebuscar como si de una biblioteca se tratara para encontrar acontecimientos, fotos, vídeos o cualquiera otro tipo de publicación, ya que disponemos de un registro anual desde nuestro supuesto nacimiento. Ironía: nacemos en Facebook. Lo que empieza siendo una simple red social, ahora se considera un diario personal abierto a todo el santo mundo (y no tan santo). ¿Dónde hemos dejado términos como propio, privado o mío? 

Como dato personal, yo siempre intenté seguir un diario. Uno en el que contara mis días, con fecha incluida, reflejando hechos relevantes (todo lo relevante que pueda ser la vida de un niño de ocho años)... Ahora, sin darme cuenta de que lo estaba haciendo, me arrepiento un poco de haberle dado la llave de mi diario a 400 personas, entre las que encuentro un 90% de gente de la que no me interesa para nada su vida, un 5% a la que ni siquiera conozco y otro 5% que considero mis amigos de verdad.

Ya hablando del ciberbullying, había visto este vídeo que me ha hecho pensar en lo realmente peligroso que se ha convertido dejar a nuestros hermanos, primos o hijos, en un futuro, navegar libremente por las redes sociales. No había encontrado un hueco para publicarlo, pero ahora me parece oportuno porque muestra cómo nos exhibimos al mundo sin saber lo cerca que estamos de exponer completamente nuestra vida. La facilidad que tiene la mentira para colar quién y cómo NO somos va más allá que un dato como la edad, el nombre o la ciudad donde residimos. Hay que tener especial cuidado con el contenido que publicamos, desde las fotos en pijama hasta las de la playa, por ejemplo. No todos tenemos la mirada igual de limpia y, si en el mundo ya hay de todo, no me quiero imaginar en el mundo virtual. Por lo tanto, debemos comenzar a trabajar con nuestras familias, conocidos, allegados en general, para que sepan lo altamente malicioso que se puede convertir un simple post, foto o lo-que-sea. 

Los comentarios de "Qué guapa estás", "Qué bien sales" o "Wow, cómo has cambiado" ya no se qué clase de relevancia tienen para mí. No soy yo, esas fotos no soy yo. No muestran mi mal humor acto seguido de publicarlas, ni lo mucho que a veces me esfuerzo para intentar salir "bien". Son una mentira. Es cierto que no puedo generalizar esto a todas mis fotos (no soy tan cínica); las instantáneas al fin y al cabo son las mejores fotos que alguien puede sacarse: naturalidad, sentimiento real, incluso. Pero vamos a pensar en cuánto daño nos ha hecho Instagram con sus filtros, el Photoscape con sus niveles de contraste, brillo y saturación, el Picassa con la función de corrector de defectos... Ya no hace falta dar una masterclass para ser el genio del engaño fotográfico. ¿Dónde quedaron las fotos de carrete; esas en las que si estornudabas en medio del flash. te fastidiabas y tu madre la enseñaba como si el mejor chiste se trataba? La esencia de las fotos ya no tiene gracia: posar - sacar foto - "no me gusta" - borrar - volver a posar... Ahora que lo pienso, qué pereza me da sacarme fotos.

Pero por otra parte, el juego que le damos actualmente a la imagen hace que el atractivo, no sólo de las personas, haya crecido de forma gigantesca. Hoy en día, cualquiera se da cuenta de en qué época ha sido grabada una película: por su calidad, por sus planos, incluso por su sonido y sus guiones. Decid la verdad, ¿no os da vagancia ver la versión vieja de "Los Simpson"? Analizándolo un poco por debajo de la alfombra, si los capítulos viejos tuvieran la calidad y la animación que tienen ahora, seguirían siendo mi hora de la comida, pero no puedo con ellos... ¿El por qué? Porque su formato de imagen no me gusta, siendo la misma serie... Mis ojos se han acostumbrado a determinados efectos que, por desgracia, me desvinculan de cultura y arte como libros porque sus portadas "no me llaman la atención" o el cine en blanco y negro, porque aunque me gusten en contenido, la imagen me repele totalmente.

No nos engañemos: los ojos son más poderosos que nuestro cerebro. Y si no lo fueran, la publicidad no sería más que contenido inútilmente lanzado a la sociedad. Llevan tanto tiempo vendiendo "felicidad" que incluso la técnica es aburrida. "Vida feliz, belleza máxima, alto status, ... mejor que..." Basta, por Dios.  Así que, mi conclusión se basa en lo acostumbrada que estoy a categorizar el contenido por su imagen, perdiendo infinidad de oportunidades para ampliar mi conocimiento y mis gustos. Como decía, reto complicado ese de educar la mirada.

 

Foto de "Los Simpson" extraída de: http://www.barstoolsports.com/philadelphia/the-simpsons-and-family-guy-released-a-preview-of-their-crossover-episode-because-nothing-really-matters-anymore/

 

Comentarios

  • Yaiza Ferreiros Iglesias

    No soporto la versión vieja de los Simpson! jajaja no es la primera vez que cambio de canal porque están los están echando. Estoy de acuerdo con lo que dices, ya que mis ojos también se han acostumbrado a ciertos efectos y sin ellos, las imágenes ya no llaman mi atención. 

  • Carla Vázquez Formoso

    Despois de ler isto creo que, aínda que quixésemos voltar atrás a unha era un pouco máis analóxica por así dicilo, como coa roupa e sermos vintage, no tema da imaxe e as redes non poderiamos, polo menos na maioría dos casos. Estamos demasiado acostumados a vivir en Facebook, as imaxes chamativas e os bos efectos especiais no cine como para que volvamos ao VHS. 

    E, si que che dou a razón, niso de sacar foto tras foto ata atopar unha que nos guste, e darlle así unha imaxe o mundo que non ten porque ser a real (na maioría dos casos non o é)

  • Belén Quintana Río

    Cuanto temas para tocar! A ver, yo también hace algunas semanas publiqué una antrada en la que hablaba del ciberacoso y me inspiré mucho en ese vídeo y en la película de Ciberbullying. La verdad es que llegados a este punto veo casi imposible cambiar ciertos hábitos que tenemos como publicar estados estados en Facebook contando qué peli estamos viendo, a dónde estamos viajando, qué estamos comiendo; felicitar los cumpleaños vía Instagram o twittear lo aburrida que es la siguiente clase. Nos guste o no vivimos en el mundo de las tecnologías y, seamos sinceras, nos encanta posturear de vez en cuando. El problema es que ese postureo a veces puede ser peligroso, sobretodo si ofrecemos gran cantidad de información (como ocurre en el video).

    Por otro lado, respecto a lo de las imagenes no puedo estar más de acurdo. Estamos tan acostumbradas a la alta definición que cuando aparecen series o películas antiguas (como los capitulos viejos de los Simpsons) nos deprimen. 

    Buena entrada Lu, has dicho lo que todos pensamos, pero bueno, es casi inevitable no seguir a las masas.

  • Raquel Cancelas Aguila

    Madre mía, cuántos contenidos y cuan de acuerdo estoy con todos ellos!

    Actualmente, es difícil encontrarse con personas que no se muevan en las redes sociales, ocn mayor o menor participación. "Lo que se lleva" es mostrarle al mundo lo "bien" que te va en tu vida, "lo feliz que eres" y "los logros que has alcanzado", escrito entre comillas ya que muchas de las veces lo que en realidad se muestra es una realidad sesgada por las imágenes, ya que detrás de éstas hay una historia mucho mas compleja de lo que se muestra, como nos explicaba Adriana en una de las últimas clases expositivas, enseñamos al mundo solo aquella perspectiva de la imagen que nos interesa.

    Por otro lado, el ejemplo de los dibujos de los Simpson me parece perfecto para el tema que tratas ya que, como también puedo observar en los demas comentarios de mis compañeras, es una actitud generalizada la que mostramos hacia las viejas imágenes de éstos. Es increíble como aún gustándonos la serie este hecho provoque nuestro disgusto hacia ellos.

    Por último destacar que estoy muy de acuerdo contigo en la primera frase de tu entrada, "Educar la mirada. Reto complicado en los tiempos que vivimos."

  • Paula Rivas Táboas

    Al igual que Yaiza siempre que aparece en la televisión Los Simpsons en su versión más antigua cambio de canal, ya que por decirlo de alguna manera me "molesta" a la vista. Estoy totalmente de acuerdo con los temas que tratas en tu entrada, pero sobre todo con el tema de las redes sociales, estamos continuamente fotografiando nuestra vida y compartiendola con los demás sin a veces ser conscientes de los peligros que puede conllevar. Por otro lado solo mostramos lo "bien" que nos va, lo guapos que estamos, y lo bonito que es el sitio en el que nos encontramos, dejando de lado las fotos en las que salimos mal, y no fotografiando momentos que no le interesarían a nadie.

    Muy buena entrada:)

  • Andrea Iglesias Morenza

    No puedo estar más de acuerdo con todo lo que has comentado. 

    Creo que hay cosas que, una vez que te acostumbras, ya no hay vuelta atrás. Mejor ejemplo que el de la versión antigua de los Simpsons no puede haber, yo también cambio de canal jaja. En el tema de las redes sociales, en mi opinión creo que estamos demasiado enganchados a exponer nuestras vidas, a que la gente sepa donde estamos, cuando y con quién. Pero ahi es donde entra la educación, el saber qué y cómo subir  la información, tener en cuenta que una vez que entra en el mundo de la red, esa información queda permanente en él.

    Sin duda, has tocado varios temas muy interesantes. Me ha gustado mucho la entrada Ludmi!