La TV y la educación

Por Sandra

En unas de las clases expositivas de la asignatura, tratamos el tema de la influencia que tiene la televisión en la educación, principalmente en la primera etapa de los niños y niñas. Debido a las dificultades que presentan a estas edades, para filtrar todo aquello a lo que están expuestos, sus consecuencias pueden repercutir tanto a corto como largo plazo.

Hablando de este tema, hace un par de días, un amigo en Facebook compartió una imagen de Mafalda. En ella se muestra una crítica del poder que tiene la televisión, al igual que la conducta de los padres y madres respecto al tema a tratar.

En numerosas ocasiones, exigimos a los niños y niñas que reduzcan el número de horas en frente de un televisor, ordenador o cualquier tipo de tecnología cuando nosotros no les damos un buen ejemplo. En situaciones diferentes, me percaté de como padres y madres le decían a sus hijos e hijas que jugasen con sus amigos cuando ellos, apenas levantaban la cabeza de sus teléfonos móviles. Resulta complejo que los niños y niñas tomen otro camino pues, en estas edades, los progenitores son sus principales referentes.

Otra situación que suele producirse frecuentemente, está relacionada con los usos que tiene la televisión. En diversos casos la utilizamos como fuente de entretenimiento pero en otros, los padres y madres la utilizan para “entretener” a sus hijos e hijas. Esto último provoca que el niño o niña esté expuesto al múltiple contenido que vierten, por así decirlo, los programas, incluidos los infantiles. En la mayoría de las películas Disney, los pequeños absorben que, las niñas son las encargadas del hogar y necesitan a un hombre para ser plenamente felices mientras que, los niños entienden que son el sexo fuerte, los valientes y los encargados de llevar el dinero a casa. Unas ideas tradicionales y arcaicas que, en pleno siglo XXI, siguen fomentándose.

No podemos evitar que los niños y niñas, en su vida diaria, escuchen o vean algo relacionado con la violencia, la desigualdad de sexo, comentarios racistas o sexistas… Pero si cambiar nuestra actitud. Sólo con el hecho de que nos sentemos a su lado, analizando la película o el programa que emitan, lograremos un gran avance ya que seremos capaces de intervenir y hacerles comprender que, no todo lo que sale en la televisión es correcto. De esta manera, la próxima vez que escuchen un comentario, como por ejemplo: “las mujeres sólo sirven para mantener limpio el hogar”, serán conscientes de que eso no es lo que están aprendiendo.

La educación tiene una gran fuerza formativa, al igual que la actitud y los valores que le trasmitan los progenitores a sus respectivos hijos e hijas. Como adultos, debemos predicar con el ejemplo, pues nosotros si somos capaces de interpretar los mensajes que, tanto en anuncios como en programas, tratan de interiorizarnos.