Reflexión sobre -SIRIA- (21/04/15)

El pasado martes tuvimos el placer de tener en clase a Nusa, una mujer siria que reside actualmente en España. La periodista nos dio información e hizo que entráramos en un nuevo mundo educativo, hasta ahora desconocido para mí.

Nos contó cómo viven, cómo era y cómo es la educación actual de los niños y niñas de Siria. La verdad es que mi conocimiento sobre este país no es demasiado extenso, simplemente conozco que en la actualidad se encuentran en estado de guerra. Aunque sepamos lo que esto conlleva, en ocasiones no somos del todo conscientes de lo que realmente supone. Hubo momentos en los cuales mi cuerpo se estremecía y sentía sensaciones extrañas. Cuando Nusa nos contaba la realidad de los niños y niñas, de cómo no pueden acudir a la escuela y en ocasiones ni salir de sus casas; teniendo continuamente sentimientos de miedo y temor.

Aunque sepamos que esto todo está ocurriendo, es triste escucharlo y más aún de la boca de alguien que lo vive desde dentro.

De igual modo, debo decir que también me gustó conocer algunas de las cosas que se llevaban a cabo cuando el país se encontraba en paz. Nos enseñó diferentes actividades e instrumentos que se utilizaban y creaban en las aulas de las escuelas de Siria. La verdad es que eran sorprendentes y pude darme cuenta de cómo, con pocas posibilidades y herramientas, se pueden lograr y alcanzar grandes metas.

Al término de la clase, Nusa nos invitó a responder a la siguiente pregunta:

¿Qué harías tú como profesor o profesora en una situación de guerra?

La verdad es que esta pregunta se me hace grande. Cuando la piensas por primera vez, solo se te vienen a la cabeza pensamientos de ayuda, pero en realidad no es una posición sencilla.

En mi opinión, cuando nos hayamos en una situación como esta, los y las docentes tenemos que tener presente que no sólo estamos ante educandos, sino que también ante víctimas susceptibles de tener diferentes experiencias traumáticas.

Inicialmente empezaría por abstraerles, en la medida de lo posible, de todo lo que está sucediendo. Hablaríamos de otras cosas, realizaríamos actividades para fomentar y potenciar la autonomía, la autoconfianza, el autoconcepto y la autoestima, la creatividad, jugaríamos a juegos… y una vez que notase que están tranquilos, comenzaría a explicarles lo que está ocurriendo. Lo haría con las mejores y más suaves palabras, de forma que sintiesen confianza mientras se lo estoy contando. Les explicaría lo que es la guerra, qué posibles razones la provocan y lo tremendamente negativa que es para las personas. Les haría ver que la guerra es algo a lo que nunca hay que llegar, algo malo y puesto que ellos son el futuro, me gustaría que tomasen conocimiento de que con las guerras no se llega a ningún lado, y todo lo que ello provoca es muy negativo para todos.

 

Viéitez López, María