Ser docente durante la guerra

Hace casi dos semanas desde que nos visitó al aula Nusa, una periodista Siria. Ese día se me encomendó la tarea de imaginar y reflexionar sobre cómo podría realizar mi trabajo como docente si estuviera mi país en guerra.

Hasta hoy le he dado muchas vueltas al tema y la verdad es que no sabría qué responder pues, durante estos dos años que llevo estudiando magisterio, se me ha hablado de que hay escuelas más ‘complejas’ que otras, ya bien sea porque tienen menos recursos que las demás o porque el número de alumnos por aula es altísimo más, considero que la situación en la que hacen ponerme es realmente compleja.

No solo no hay recursos, sino que hay un gobierno que no quiere que haya escuela. No es fácil trabajar a contracorriente a sabiendas de que pueden hacerte mucho daño.

Además, como nos comentó Nusa, en estos casos es imposible dar clase en las escuelas por lo que, dos o tres días a la semana, se realizaban en las casas de los niños. Ya que las clases se llevan a cabo en los domicilios de los pequeños, seguramente que parte de mi trabajo iría en hacer ver a los padres la importancia de educar, a pesar de la situación que se está viviendo, para poder así, formar a una generación capaz de afrontar cualquier acontecimiento que surja.

 

En cuanto a los niños, supongo que sería más fácil, ya que cualquier recurso, por mínimo que sea, hará que se distraigan y se olviden por un momento de la situación que los invade diariamente.

Confío en que mi manera de formarles giraría en torno al medio que les rodea, sin ocultarles la realidad que están viviendo ya que, considero que es demasiado dura la situación por la que están pasando.

Viven atemorizados, sin poder salir a las calles y, sin saber lo que es la infancia por lo que, pienso que necesitan poder hacer confidente a alguien y, esta persona tiene que ser cercana, que no les mienta y que intente dar respuesta a las miles de preguntas que se formulan diariamente.

 

A pesar de todo, me parece muy difícil pensar en cómo sería yo como docente en una situación como esta. Una cosa es hablar de algo que nos cuentan y otra muy distinta es vivirla sin poder decidir cuando quieres que termine todo.

Por eso creo que la mayoría de cosas que he puesto parecerían – lo son seguramente- una auténtica tontería a los ojos de un docente de Siria que está viviendo una situación de guerra y, aun así, confía en la educación y apuesta por sacar adelante a unos niños que no conocen otra realidad que la que están viviendo.