Narrativa Transmedia

Hace unos semanas, os hablaba del documental “El precio de lo gratuito”, dónde se trataban temas como la falta de privacidad o el control que ejercen grandes empresas sobre nuestros actos,  beneficiándose de la información que compartimos. En general de nuestra sobreexposición al mundo. Se nos cataloga y define en base a nuestras búsquedas en internet y nuestra interacción con el medio.

Pues bien, tras reflexionar acerca de las pasadas clases en las que hemos hablado sobre la Narrativa Transmedia, he llegado a la conclusión de que, una vez más, la tecnología se fundamenta en base a una sociedad de consumo. Nuestros gustos e intereses quedan al descubierto una vez nos conectamos a la red, ya sea mediante nuestras búsquedas, nuestros perfiles, nuestros tweets o nuestras fotos. Vamos dejando retazos de nuestra personalidad que son de utilidad para aquellos que buscan proporcionarnos todo tipo de recursos a cambio de un precio. Gracias a nuestra sobreexposición al mundo y a nuestra interacción en el medio virtual son capaces de discernir las necesidades y gustos que presenta la sociedad, ya sean películas, series, aplicaciones, lugares de interés o estilos de vida. Saben exactamente lo que puede funcionar y lo que busca la sociedad del momento.

Según nos indica Scolari, entendemos la Narrativa transmedia (Transmedia storytelling), como “un tipo de relato donde la historia se despliega a través de múltiples medios y plataformas de comunicación, y en el cual una parte de los consumidores asume un rol activo en ese proceso de expansión” (p.46)

Sin duda, todo aquello que tiene éxito entre la sociedad es una clara fuente de ingresos, y la narrativa transmedia, desde mi punto de vista se ha convertido en el medio para adquirirlos. Como apunta Scolari, asumimos un rol importante en la difusión y expansión de lo que ellos nos proyectan, lo hacemos viral, escribimos blogs, tweets, empleamos hashtags indentificativos, adquirimos todo tipo de merchandising en relación a aquello que nos interesa y con lo que nos identificamos, vestimos camisetas, bebemos por tazas de nuestra serie favorita, compramos libros, posters, juegos... todo lo referente a aquello que nos apasiona. ¿No es esto una forma de conseguir publicidad gratuita? Se benefician de nuestros intereses y buscan sacarle el máximo partido a todo aquello que hacen. Series, programas, películas, comics, libros, todo vale para adaptarlo y difundirlo por diferentes medios; se forman universos paralelos sustentados por el consumismo.

Por ejemplo, J.K. Rowling publicó el primer libro de la saga de Harry Potter en 1997 en EEUU, en la actualidad existen siete libros, otros tres complementarios, ocho películas y una nueva en camino, una plataforma de juego virtual que simula el universo mágico, un parque de atracciones, hoteles y tiendas específicas con todo tipo de merchandising, juegos para todos las consolas y ordenadores e infinidad de personas que hoy en día, aun pasados más de quince años, siguen hablando de ello. Es un claro éxito de narrativa transmedia dónde nosotros hemos sido una pieza clave.

            Es todo esto lo que me lleva a reflexionar y os invito a vosotros que lo hagáis conmigo:

                                      “Narrativa Transmedia: ¿Cultura o Consumo?”

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Fuentes consultadas:

Scolari, C.A. (2013) Narrativas transmedia: Cuando todos los medios cuentan, Deusto S.A. Ediciones

Comentarios

  • Yaiza Ferreiros Iglesias

    Coincido contigo en que les estamos ahorrando el trabajo más importante a las grandes empresas o marcas, les estamos haciendo publicidad en todo momento, y eso hace que me incline más por "consumo" que por "cultura". Aunque obviamente una cosa no quita la otra. Creo que la utilidad de la narrativa transmedia en el ámbito educativo es enorme! y que podríamos sacarle partido si supieramos utilizarla de forma eficaz.