Siria: la educación como víctima

Después de la sesión con Nusa, en la que nos mostró la realidad de Siria y cómo funcionaba el sistema educativo de su país antes de la guerra civil que lo asola, el trasfondo de sus palabras se tornó revelador a la par que demoledor: la volatilidad del presente, y como a raíz de un conflicto que no es tuyo y del que no has sido avisado se pierde todo tu contexto en favor de la nada.

Pero este conflicto no es algo aislado en Oriente Próximo, es una de las múltiples revueltas populares que comenzaron durante 2010 en Túnez y que se extendieron por Argelia, Mauritania, Sáhara Occidental, Arabia Saudí, Omán, Yemen, Libia, Líbano, Kuwait, Sudán, Jordania, Siria, Egipto, Irak, Irán Marruecos y Palestina, dando lugar a lo que hoy conocemos como la Primavera Árabe. Este movimiento, si bien ahora se caracteriza por lo bélico que lo enmarca, comenzó como una serie de protestas democráticas y sociales que se oponían a las duras condiciones de vida arraigadas en el desempleo y la imposición de regímenes autoritarios y corruptos. Este hecho rompió con la tradición revolucionaria de esta zona, que partía de la tradición de revueltas sangrientas para la ocupación del poder mediante dictaduras o regímenes ligados a esta forma de gobierno.

Centrándonos en el contexto de Siria, lo aquí sucedido difiere en gran medida de países vecinos como Túnez y Egipto, en los que las protestas en favor de la democracia triunfaron. En el año 2011 se iniciaron una serie de protestas pacíficas en contra del gobierno y en especial del presidente Bashar al-Asad. La represión violenta de las manifestaciones por parte del gobierno provocó que una parte de la sociedad civil y sectores del ejército se alzaran en armas formando el llamado Ejército Libre de Siria. Avanzando en el tiempo, y situándonos en el año 2013, la violencia en el país aumentó y los combates se vivían con mayor crueldad, teniendo sus principales focos en las ciudades de Damasco, Alepo y Raqqa, en las que la mayoría de los muertos eran civiles. En relación con este hecho, una noticia de UNICE F hace referencia a los bombardeos de escuelas en estas ciudades, y a la posible premeditación de los mismos:

Aunque hay informes contradictorios sobre la escala exacta de los cierres de escuelas, solamente entre enero y diciembre de 2014 se produjeron 68 ataques contra escuelas en todo el territorio sirio, según los datos de que dispone UNICEF. Estos ataques mataron e hirieron a cientos de niños. Se teme que las cifras reales aumenten, y hay indicios de que algunos de los ataques pueden haber sido deliberados. “

Con ello, 670.000 estudiantes de enseñanza primaria y secundaria inferior han interrumpido su educación, número que aumentará dada la continuidad del conflicto. La posibilidad de que los ataques hayan encontrado en los centros educativos su foco de atención puede llevarnos a pensar en que las escuelas están siendo consideradas como motores de reproducción ideológica: los niños que allí asisten en un futuro serán hombres que deberán posicionarse a favor o en contra de uno u otro combatiente. En relación a esto, Michael Houellebecq dispara una frase reveladora en su última obra,  Sumisión: “quien controla a los niños controla el futuro… la única cuestión capital es la educación de los niños”. En tiempos de guerra, la mejor forma de controlar la educación de los niños es destruirla, incluyendo a los partícipes de la misma así como a todos los agentes responsables, siendo estos profesores y profesoras. Se asegura pues un porvenir desastroso para esta sociedad, en la que los individuos se caracterizarán por una  formación integral negligente derivada de la ausencia de sistemas educativos sólidos.

Ante esto, me planteo una de las preguntas sugeridas por Nusa durante la sesión: “¿Qué significa ser un profesor en una guerra?” Es difícil contestar a esta pregunta en base a supuestos, en lo que yo haría en una situación de tal calibre a la que solo me puedo acercar por empatía y de la que el sufrimiento que me puedo imaginar que podría sufrir está a años luz del real.  Ahora, me gustaría contestar a estar pregunta en cuanto a lo que me gustaría para los partícipes de la educación, desde los niños a los adultos involucrados en los procesos educativos, y al profesor como figura de valentía ante una situación tan adversa. Ser profesor en una guerra supone tenerlo todo en contra, la ausencia de infraestructuras tanto físicas como mentales para hacer de la enseñanza un hecho vital propicio y significativo en todos los sentidos, hacer de la enseñanza algo relevante en unos tiempos en los que se coloca en un segundo plano. La búsqueda de los niños del conocimiento que tanto ansían debe hacer del profesor un artista, un creador de procesos educativos en las peores condiciones, puesto que cualquier contexto puede ser educativo en la medida en el que nuestra óptica lo transforme para tal fin.  Como bien reflejaron las imágenes expuestas por Nusa, en las que un profesor hacía de un descampado acompañado de unos pupitres y unas sillas un aula para los niños, la creatividad para el aprovechamiento de los pocos recursos existentes debe tornarse como fundamental. Los niños no son culpables del medio del que se encuentran, y sólo deben ser el objeto del deseo de los profesionales educativos de crear personas mejores y justas para un futuro del que serán la clave.

“Se deben respetar las escuelas como zonas de paz y refugios seguros para los niños, donde puedan aprender sin miedo a morir o sufrir lesiones” UNICEF.

 

 

Fuentes de Información:

-Houellebecq,M.(2014). Sumisión. Madrid: Anagrama Editorial.

-http://www.unicef.org/spanish/media/media_78365.html

-http://www.unicef.es/actualidad-documentacion/noticias/los-ninos-de-siria-siguen-teniendo-suenos

-http://www.unicef.es/infancia/emergencias-ayuda-humanitaria/crisis-en-siria

-http://sociedad.elpais.com/sociedad/2013/04/13/actualidad/1365871554_874487.html

 

 

Comentarios

  • Borja Lapido Tubío

    A nivel xeral, un bo achegamento á situación de Oriente Medio Julián, e ao maior coñecemento do concepto de "Primavera Árabe", e a nivel particular achegarnos a Siria mediante a túa perspectiva e información obtida.
    Coincido contigo totalmente co que dis no primeiro parágrafo, a situación de Siria non é un tema que interese para a prensa deste país, se a situación que se vive en Siria tivese intereses de calquera tipo relacionados con España estaríamos saturados de imaxes televisivas e reportaxes en todo tipo de medio de comunicación e redes sociais; esta situación é como moitas, non se ten un coñecemento porque non nos chega a suficiente información nin da forma mais axeitada.
    Respondendo a pregunta: qué significa ser un profesor nunha guerra? Pois a miña resposta á similar á túa, sen estar no contexto e na situación, neste caso ou en calquera, non se debe de dar unha resposta clara, o que si podo dicir é que o profesor ten que deixar o seu carácter mais rigoroso educativamente falando e tratar de explotar o seu lado mais humano e emocional, non só pa dar clase, senón que tamén para poder facer de "oasis" a eses alumnos que ven a escola como un mundo no que saír desa terrible realidade na que viven inmersos.