¿Contrato móvil o Educación?

Llevo un tiempo queriendo hacer esta entrada que me ha hecho reflexionar sobre gran parte de la asignatura de Tecnología educativa.

¿Recordáis el día en el que os regalaron vuestro primer teléfono móvil?, yo sí, tenía a penas 10 años y se me había encaprichado tanto que mis padres acabaron por acceder a comprarme uno. El hecho de habermelo comprado conllevaba un serie de responsabilidades, por ejemplo, la de la recarga del saldo, mi móvil no tenía ninguna tarifa y evidentemente no era de contrato, por lo tanto yo era la responsable de recargar mi saldo y tenía que ahorrar mínimo 5 euros por semana para poder utilizarlo.

Al ver la noticia en Telecinco pensé, ¿a qué viene tanto movimiento por un simple teléfono móvil?. quiero decir ¿por qué supone un peligro tan grande?, y caí en la cuenta, aquel móvil que yo tenía, que supongo que todos tuvimos antes o después, no nos exponía del mismo modo al mundo o a la sociedad de la información. Utilizabamos el dispositivo móvil para mandar sms, para hacer llamadas o dar toques (XDXD) y como mucho para comprarnos un politono superchulo. Sin embargo, ¿que es lo que pasa ahora que tanto aterra a los padres, a los policías y al resto de la sociedad?, lo que pasa es que la tecnología ha avanzado tanto (y la sociedad con ella) que nos permite acceder a cualquier contenido y a cualquier información en cualquier parte del mundo.

El contrato entre padres e hijos presenta una gran utilidad, permite una supervisión de la actividad de los jóvenes para evitar cualquier situación peligrosa, ya que aunque la mayoría de chavales no son cibercriminales, como hacía referencia Chema Alonso en mi entrada sobre los hackers, existe otra gente en la red que sí que los es y que puede aprovecharse de la inexperiencia de los mismos en su beneficio. Reconozco que soy una miedica y que las nuevas tecnologías a veces me aterran, implican un gran peligro si no se hace un uso correcto de ellas. Este contrato supone por lo tanto un establecimiento de límites para los menores mientras no conocen el funcionamiento de la red, que no una intrusión en los asuntos más íntimos y personales, aquí ceden las dos partes padres e hijos.

Estoy de acuerdo con esta iniciativa que propone el cuerpo de la policía, en el momento en el que la sociedad avanza el resto ha de saber avanzar con ella adaptándose del modo más adecuado posible. A pesar de mi actitud positiva respecto a esta medida existe algo que me lleva de nuevo a la reflexión y me hace volver atrás ante mi posición, la identidad digital.  

Al pensar en Identidad Digital pensé en la entrada de mi compañera Isabel Gulías, en su entrada ella hacía referencia a una reflexión propia que me encantó, y esque cuando nace un bebé nosotros, actualmente, podemos subir una foto a las redes sociales y comenzar de este modo a construír su identidad social desde el minuto 0 de vida. Bien, pues teniendo en cuenta esto ¿no se puede interpretar este contrato como un acto de persuasión en lo que a la identidad digital de cada uno se refiere?. Nosotros hemos tenido el derecho de explorar nuestras identidades sociales al igual que el resto de la gente debería tenerlo, no creo entonces en estes contratos sino en una educación que permita conocer los beneficios y peligros de la sociedad actual, la sociedad de la información y el conocimiento. Este modelo de educación proporcionado por toda la comunidad es lo que se necesita para evitar los robos de identidad, el ciberbullying, los delitos cibernéticos...

La red es demasiado grande, nadie puede controlarla ni conocerla en toda su inmensidad pero si que es posible llegar a alcanzar un notable conocimiento de lo que se debe y no se debe hacer en ella. Día a día utilizamos nuestros dispositivos móviles, smartphones, tablets, ordenadores... para acceder a Internet sin conocer el modo adecuado de hacerlo. Pero si nosotros lo seguimos haciendo sin conocer lo peligros que conlleva, ¿cómo no lo van a hacer también los más pequeños?.

Reflexionemos sobre lo cotidiano, sobre lo que vemos, cada vez queremos hacernos mayores antes y lo publicamos todo para darlo a conocer, chicos y chicas de 14 años en un botellón o tu prima pequeña dándose el lote con el chico guapo que ha terminado Bachiller, ¿es eso lo que queremos para nuestra identidad social?, ¿es lo que queremos para SU identidad social?, NO. Esta perdurará por siempre en la red, no desaparecerá, de modo que los contratos pueden ser efectivos aiempre y cuando permitan explorar la identidad digital de los más jóvenes evitando publicar y acceder a contenidos que suponen una mancha en nuestra futura identidad. 

EDUCACIÓN + TIC´s

Os recomiendo para este tema el visionado del vídeo de mis compañeras Andrea Iglesias, Ana Morala..."Querido yo a los 22".


Europa Press, (2015). Día Mundial de Internet.La policía propone un contrato entre padres e hijos para para el buen uso de Internet.Madrid: Mediaset. Recuperado el 21/05/2015 de:

 http://www.telecinco.es/informativos/sociedad/Policia-propone-contrato-menores-Internet_0_1988700055.html

Morala, A. (2015). "Querido yo a los 22" [AVI]. Recuperado el 21/05/2015 de:

Gulías, I. (2015). Identidad digital [Mensaj en un blog, Stellae]. Recuperado el 21/05/2015 de: http://stellae.usc.es/red/blog/view/140049/identidad-digital

 

Comentarios

  • Belén Quintana Río

    Como todo en esta vida, hay que tener cuidado con lo que se hace, todo acto trae consigo consecuencias. Con la tecnología no es diferente. Es verdad que su característica de interrelaciones e inmensidad facilita que si cometemos un error, es muy dificil arreglarlo. No creo que haya que llegar al extremo de "los niños no pueden utilizar teléfonos móviles ni ordenadores". Creo que sería peor. Es cuestión de ir creciendo a la par que ella, de introducirla en la mayor parte de ámbitos de nuestra vida, como puede ser la educción. Si e educa desde pequeños, tanto en casa como en las esculas, en lo que es está bien o mal, lo peligroso y lo seguro, lo daniño y lo favorable... creo que podremos conseguir ciudadanos críticos que sepan salvaguardar su identidad digital.

  • Ana Maria Martinez Gonzalez

    Al igual que Belén pienso que se debería fomentar una educación, tanto en casa como en las escuelas, que muestre los beneficios, al igual que los peligros que tiene internet, las redes sociales...  En relación a lo del contrato, pienso que es una buena forma de controlar a los más pequeños, pero siempre y cuando se cumpla para poder evitar manchar nuestra identidad digital.

  • Rocío Rodríguez Estévez

    Estoy completamente de acuerdo con vosotras chicas, la educación sin duda es la clave y la base de todo. Gracias:).

  • Cristina Martínez Álvarez

    Penso do mesmo xeito ca vós, na educación está a clave pero non tan só nas escolas senón que hai que ter un traballo continuo e conxunto co ámbito non formal (familia, amizades, grupo de iguais...) xa que é o lugar onde os rapaces e rapazas pasan a maior parte do seu tempo.

    Que cada persoa coñeza a importancia que ten colgar unha foto na rede e as consecuencias que isto pode levar consigo é de gran importancia para que comecen a actuar de xeito diferente e entendendo o motivo.Na rede existen multitude de perigos dos que en moitas ocasións os pais/nais non son conscientes por iso non supervisan o manexo que os seus fillos fan das redes sociais e internet.

    Por todo isto, penso que a clave está na educación e non na restricción posto que o uso das tecnoloxías non ten porque ser negativo para un menor si está supervisado e controlado; simplemente o descoñecemento é o que nos leva moitas veces a actuar de xeito inconsciente, carrexando problemas.

  • Iria Vilar San José

    O problema coa educación respecto ás TIC é que a xeración máis nova adoita ter máis coñecemento sobre elas que as anteriores. Aínda lembro unha clase de Antropoloxía da Educación na que se falara dos cambios que se produciran no mundo nas últimas décadas e que provocaran que se dese unha situación única na historia: por primeira vez os máis novos estaban a ensinar aos seus maiores.

    Está claro que, coma futur@s educador@s, temos que afondar no coñecemento das TIC, pero é moi posíbel que os chamados millenials, entre os que eu non me atopo, sempre estexan un paso por diante nas novidades que vaian xurdindo. Así que creo que o noso papel debe ser o de axudarlles a desenvolver unha visión crítica do emprego das TIC.

    Neste sentido, prefiro con moito a educación que o contrato móbil, aínda que non son tan inxenua coma para pensar que @s nen@s e adolescentes van ser tan reflexiv@s coma para non porse nunca en risco, así que supoño que marcar un certos límites en relación coa súa propia seguridade tamén pode ser preciso.