TIC's para el aprendizaje de idiomas

Cuántas veces hemos escuchado decir “El año que viene me apunto a la escuela de idiomas…” o  “El año que viene contrato a una profesora nativa de inglés”. Son frases que la mayoría de nosotros ha escuchado o, seguramente, ha dicho. En la mayoría de casos estas frases se quedan en nada, bien por pereza o bien por falta de recursos económicos. Estas son las razones más comunes por las que estas acciones no se llevan a cabo. Mucha gente no quiere ir por el desembolso que puede suponer tanto la escuela de idiomas como el desplazamiento hasta el lugar en el que se imparta, la falta de tiempo físico o el elevado coste que puede suponer una profesora nativa.

Y yo me pregunto, con la tecnología que hoy en día tenemos… ¿por qué no utilizamos esa tecnología en este ámbito? Las TIC’s nos ofrecen múltiples oportunidades para aprender idiomas, para mejorarlos e incluso para corregirlos si nuestro nivel ya no es el de principiante. Nos podemos plantear si esta tecnología puede sustituir la labor que en un futuro no muy lejano muchos de nosotros podemos desempeñar, pero yo no lo veo así, si no que veo a las TIC’s como un elemento más de ayuda y de apoyo de gran calidad y eficacia.

El uso de las tecnologías en la enseñanza de idiomas nos permite adaptarnos a las necesidades, intereses, estrategias de aprendizaje y estilos de enseñanza que consideremos oportunos. Internet nos da la posibilidad de escoger entre una amplia gama de programas que se adapten a nuestro estilo de aprendizaje, así como el diseño y la elaboración de un gran número de material complementario. Podemos encontrar múltiples programas que nos permiten seguir una autoevaluación continua e ir controlando nuestro proceso de aprendizaje. Algunos de estos programas exigen realizar intervenciones que nos permiten escuchar y observar nuestros propios errores, pudiendo usar esta información a modo de feed-back para perfeccionarse.

Son múltiples las posibilidades que nos ofrecen las TIC’s para aprender o mejorar un idioma, pero ninguno de ellos será lo suficientemente bueno si no ponemos interés por nuestra parte.

 

Viéitez López, María