Reflexión Final

No he publicado una reflexión inicial sobre la materia. Por ese y otros motivos me gustaría hacerlo ahora que estamos en la recta final del curso. Y esta vez quería hablaros sobre lo que he obtenido y me ha aportado la materia, añadiéndole mi opinión al respecto.  

En primer lugar, la verdad es que el amor-odio que siento hacía la tecnología no ha cambiado creo que prácticamente nada. ¡Adoro la tecnología! Sí, podría escribir una oda a la tecnología. Nací y viví en su crecimiento más intenso y ahora los niños y niñas de las nuevas generaciones ya nacen completamente rodeados por ella. Por una parte, la tecnología nos hace la vida más fácil, nos entretiene, nos enseña, nos informa, nos conecta con los demás, acorta distancias e incluso salva vidas. Por eso creo que creo que le debemos mucho. Pero también la odio. Así como nos puede poner en contacto con un montón de personas, lugar o experiencias, también “nos encierra dentro de pantallas”. Nos crea necesidades consumistas y muchas veces nos aleja de la realidad. Pero claro, de esto la tecnología no tiene culpa. Y quien la tiene si no nosotros por no hacer bueno uso de ella? Nosotros, los malditos y maravillosos humanos, que no dejamos de hacernos daño a nosotros mismos sacando lo malo de las cosas buenas y al mismo tiempo, siendo a veces increíbles, haciendo de cosas insignificantes otras maravillosas, aunque este otro amor-odio, es otro tema. 

Soy consciente de que es difícil. Afirmamos, muy convencidos, que la cuestión es “hacer un buen uso de la tecnología”, pero y eso, ¿cómo se hace? Yo me hago una idea, y supongo que  cada uno tendrá la suya. Espero que con el tiempo la vayamos teniendo más clara. En definitiva, los problemas que puedan causar las nuevas tecnologías, no están en sí mismas, sino en nosotros, en el modo que tengamos de aprovechar lo que nos ofrecen. 

En segundo lugar, dejando de lado las adulaciones, pienso que he aprendido mucho con la asignatura, no solo de “manera práctica”; he descubierto muchos recursos y herramientas que no conocía y que me abren un montón de posibilidades de hacer cosas y, lo que es mejor, despiertan ideas nuevas y originalidad, algo que todo ser creativo quiere encontrar. Todo lo que se crea viene influido por algo externo y en este caso todo lo que he aprendido me va a servir para seguir aprendiendo. La cuestión no es solo que  ese algo externo haga nacer nuevas ideas; si no que también de una manera un poco más “teórica” pero profunda me ha hecho ser más consciente de ciertas cosas. Reflexionando como nativa y residente digital, pienso que las nuevas tecnologías forman parte de mi vida de una manera transcendental y de la cual no era realmente consciente y menos de todo lo que estas nos deparan en el futuro, tanto positiva como negativamente. Por eso, reiterándome, creo que lo más importante que he aprendido es que durante toda mi vida, y sobre todo la profesional no debo dejar de formarme, cambiar, criticar, dudar y aprender de todo lo que me ofrece la tecnología y que esto es lo que un profesor debe inculcar a sus alumnos, los ciudadanos del mañana, para que ellos lo hagan mejor y de verdad alcancemos el ansiado progreso.