Las Apps como herramientas de aprendizaje.

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Sin duda, las nuevas tecnologías pueden satisfacer una gran variedad de nuestras “necesidades”. Sí, “necesidades” entre comillas, porque cuanto más va pasando el tiempo, más funciones innovadoras deseamos que posean las herramientas que se construyen, más pedimos, más ambiciosos nos retornamos. Pero... realmente no son necesidades, solo ideales que nos hacen más “felices” porque permiten que nuestras actividades se vuelvan más sencillas y rápidas, le otorgamos nuestra labor para no tener que ser nosotros mismos quien las llevemos a cabo.

Las nuevas tecnologías han originado y siguen originando cambios en las últimas décadas, influyen en, prácticamente, casi todos los ámbitos de nuestras vidas: la forma de relacionarnos, el uso del tiempo libre y ocio, etc. 

Uno de los artilugios que ha revolucionado el mundo es el móvil, pero no me refiero al móvil tradicional, no no, el nuevo móvil táctil con millones de funciones, y como no, si nos parece pequeño su tamaño y lo queremos un poco más grande, ahí está la Tablet para satisfacer, como dije, “nuestras necesidades”. Hoy en día,  estos dispositivos móviles gracias a sus peculiares características nos pueden aportar mil cosas, desde lo que se consideraba como básico en nuestra vida, como puede ser la agenda o el despertador,  hasta poder escuchar la radio o nuestra música favorita, comunicarnos con quien queramos mediante las redes sociales, leer, divertirnos con juegos de todo tipo, etc.

Esto es un claro ejemplo de que los teléfonos móviles han aparecido antes en el ámbito del hogar y del ocio que en el ámbito educativo. La gran cantidad de funcionalidades que desarrollan se debe en mayor parte a la creación de aplicaciones, esas que instalamos constantemente y que casi siempre utilizamos para todo, menos para aprender, aunque con las Apps adecuadas es posible sacarle mucho partido a este utensilio tecnológico.

Como señala Arantón (2012), una aplicación móvil (App) viene a ser un pequeño programa que se puede descargar de la Web (en muchas casos de tiendas on-line) para posteriormente ser instalado en el móvil o tableta, a través de conexión a Internet. Suelen ser gratuitas, pero también las hay de pago, lo que se considera uno de los negocios más florecientes.Actualmente disponemos de  Apps para multitud de funciones y usos: comunicación, educativas, de negocios, musicales, juegos y ocio, fotografía, simuladores, etc. 

Las Apps como herramientas de aprendizaje resultarían mucho más efectivas en este proceso educativo, donde desde los más pequeños hasta las personas adultas podrían aprender de forma dinámica y divertida, ya que cuando uno se lo pasa bien aprende más.  Por lo tanto, se puede decir, que la educación a través del entretenimiento es la clave. Estas aplicaciones posibilitan el aprendizaje en general (de idiomas: Duolingo, Babel, etc.), la mejora de la motivación y de  habilidades (lógica, memoria..), etc. Añadir también, que se puede realizar en cualquier lugar y momento, no como la enseñanza tradicional que siguen ofreciendo las escuelas, la cual debe llevarse a cabo  en un aula, lo que limita espacio-temporalmente el proceso de enseñanza-aprendizaje.

Como sabemos, resultaría raro que alguien no tenga un móvil en sus manos, por lo que el dominio de éste ya está logrado, solo falta saber aprovechar todo lo que nos está ofreciendo en cuanto a lo que educación se refiere. Se podrían introducir como metodología educativa o como apoyo o complemento fuera de lo que se trata en el aula. Se podría obtener fácilmente y con éxito, respuestas positivas por parte del alumnado, ya que están acostumbrados a utilizarlo, e incluyendo esta nueva forma de aprender (sencilla y entretenida) junto a otros elementos y factores que deberían ser renovados, quizás esto sea un paso que permita ponernos en camino para impulsar una educación “de ahora” dejando atrás la tradicional, una educación adaptada a los cambios que se están produciendo y a la sociedad en la que vivimos.

En definitiva, el aprendizaje móvil debe formar parte de las nuevas alfabetizaciones del siglo XXI, aunque no debemos olvidarnos de que muchas de las aplicaciones son mejorables a nivel educativo y más concretamente didáctico, ya que sería necesario incluir a profesionales de la educación, además de programadores y diseñadores. Los profesionales de la educación podrían aportar sus conocimientos sobre el ámbito en el que trabajan y los programadores y diseñadores formados en su campo se ocuparían del resto, de esta forma también se estaría contribuyendo a fomentar la Sociedad de la Información y el Conocimiento. Es decir, se lograría un proceso de enseñanza-aprendizaje óptimo si se recurriese a una metodología mixta, donde se pudiesen adquirir conocimientos no solo de materiales como libros, enciclopedias o revistas en las que participen profesionales competentes en diferentes ámbitos (ya sea en formato papel o digital), sino también, de una forma divertida, a través de las nuevas Apps. Aun así, todavía queda un gran camino que recorrer (García y Barbáchano, 2012).

 

REFERENCIAS  BIBLIOGRÁFICAS: 

Arantón Areosa, L. (2012). Web 2.0 y aplicaciones móviles (App). Enfermería dermatológica,  6 (17), 44-47.     Recuperado de https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=4175793

García García, A. y Barbáchano Rey, R. (2012). Las Apps en el aula del siglo XXI. Comunicación y Pedagogía. Nuevas tecnologías y recursos didácticos. Recuperado de http://www.centrocp.com/las-apps-en-el-aula-del-siglo-xxi/#