¿Más o menos comunicación?

Durante la sesión expositiva de ayer, 30 de marzo de 2016, la profesora Adriana Gewerc nos lanzó una primera pregunta introductoria a la temática que trataríamos en esa sesión: "¿existe más o menos comunicación que en la época de vuestros padres y vuestras madres?" Personalmente, yo fui una de esas personas que no levantó la mano para situarse en el "más" ni en el "menos" y, gracias a estas dudas, he decidido publicar esta entrada para reflexionar con vosotros y que vosotros reflexionéis conmigo si queréis. 

Desde mi punto de vista, no existe un más o un menos claramente identificables en una etapa o en otra. Para mí, existen más y menos en ambas etapas. Como hemos comentado en clase, la comunicación tecnológica nos facilita en diferentes situaciones el hecho de comunicarnos. No obstante, también nos resta comunicación analógica, ya que, recogiendo comentarios que han hecho mis compañeros y compañeras en clase durante el transcurso de las distintas sesiones, a través de la comunicación tecnológica nos animamos a decir cosas que no haríamos a través de la comunicación analógica; sin embargo, estamos alcanzando un punto en el que si estamos tomando un café con nuestros amigos y amigas, empleamos más la comunicación tecnológica, hablando por whatsapp con otras personas que no están presentes en ese café, en lugar de comunicarnos analógicamente, de tú a tú, con los que están a nuestro alrededor.

Por lo tanto, retomando esa pregunta inicial de "más comunicación antes o ahora" creo que es bastante complicado de emitir una sentencia correcta, puesto a que creo que existen contradicciones como las que he mencionado anteriormente. Además de esto, estoy segura que las personas tendrán diferentes puntos de vista en cuanto a esta cuestión, puesto que las habrá que prefieran comunicarse tecnológicamente y otras analógicamente. Me declaro de las segundas, sin duda alguna. 

No obstante, si analizamos más detenidamente la cuestión de la comunicación tecnológica en lo referido a la Educación, encontramos un vacío en el proceso de enseñanza-aprendizaje, ya que como comentamos en la sesión expositiva, nosotras mismas no hemos obtenido unas pautas de cómo comunicarnos en este ámbito, si no que, más bien, hemos sufrido un autoaprendizaje. Esta situación, añadida al hecho de que la comunicación tecnológica está introducida ya de una forma palpable en nuestras vidas y en nuestro día a día, presenta un claro reto a la Educación. Como expone Daniel Cassany en su publicación "De lo analógico a lo digital. El futuro de la enseñanza de la composición" es innegable el hecho de la necesidad de incluir este tipo de comunicación en el currículo escolar, sin embargo, continuan las discusiones en torno al cómo llevar a cabo esta inclusión. En concreto, sobre el peso que debe tomar en las aulas la alfabetización digital.

En cuanto a esta última cuestión, Cassany nos plantea una convivencia entre lo analógico y lo digital, ya que como él mismo afirma "la llegada al aula de la calculadora no significó el abandono de la enseñanza de las operaciones básicas de cálculo". ¿Os sentís capacitados y capacitadas como futuros agentes de educación a la hora de implantar esta alfabetización digital en el currículo académico de vuestros educandos? Creo que es una temática en la cual todos y todas debemos formarnos profundamente y no dejar de reflexionar sobre ella. ¿Qué pensáis vosotros?

 

Cassany, D. (2000). De lo analógico a lo digital. El futuro de la enseñanza de la composición. Revista Latinoamericana de Lectura, 21. Recuperado de: http://www.labev.uerj.br/textos/De%20lo%20analogico%20a%20lo%20digital_Daniel%20Cassany.pdf