Nos estamos quedando ciegos

Hoy en día es raro que ninguno de nosotros tenga un móvil, ya sea iphone o android. ¿Os acordais cuándo tuvisteis vuestro primer móvil? A mi me lo regalaron por mi comunión, y si pudiera volver a ese momento no aceptaría ese regalo. Cuando empezamos a usar ese primer móvil nos comunicábamos por sms, y si queríamos mandar una canción, una foto o un vídeo a alguien lo hacíamos por vía bluetooth o infrarrojos...Además, seguro que para mandar los sms y llamar vuestros padres tenían que haceros una carga de dinero, y, cuando se acababa nos poníamos como fieras. Yo me acuerdo que me metían solamente 5 euros de recarga y los acaba en nada por mandar sms, aunque luego conseguí que me metieran 10.  A día de hoy todos, o casi todos, tenemos un contrato que incluye llamadas o sms gratis (depende de las preferencias de la persona) y datos móviles, y con la existencia del wifi nos olvidamos de gastar dinero cuando queremos mandar un mensaje por cualquier red social, enviar un correo, etc. 

Parad un momento a pensar en la dependencia que teníais con ese primer móvil y la que tenéis ahora. Si pensamos únicamente en ese primer movil olvidándonos que ahora tenemos uno, comprobaremos que sí que había basante dependencia, pues estábamos atentos a mandar o a contestar sms a las persona, aunque aún socializábamos mucho más con nuestros padres, nuestros amigos, etc. sobre todo cuando nos quedábamos sin dinero para mandar esos mensajes y no quedaba otra. Y además, no pasábamos toda la noche atentos al móvil, ni siquiera dormíamos con él pegados! Si lo comparamos con el presente, vemos que la dependencia es tal que hemos llegado al punto de comer atendiendo al móvil, de andar por la calle atendiendo al móvil, de estar estudiando y atender al móvil, de estar con los amigos y atender al móvil, de hacer un trabajo de clase y atender al móvil, de poner el móvil a nuestro lado para dormir y de mirarlo antes de quedarnos dormidos, como bien me comentó yasmina en una de las entradas que subí sobre instagram. El uso de los móviles ahora mismo ha hecho que, aunque estemos con gente, estemos más solos que nunca (como dijo Antela en esa misma entrada también, aunque se refería a otra cosa, pero para esta reflexión también vale). 

¿Qué pasa con la socialización entonces? Debemos recordar que la socialización es un factor clave del ser humano, que la vamos desarrollando conforme pasan los años, pero por naturaleza somos seres sociales.Como bien dije, ese primer teléfono no arruinaba tanto la facultad de socializar, no arruinaba el poder disfrutar de un buen rato con tus amigos viendo juntos una puesta de sol, no nos dejaba tan ciegos...

 

Comentarios

  • Sofía Veiga

    Buena entrada Jenni. Estas mismas cuestiones me las plantee yo en la ultima expositiva. Parece mentira el poco tiempo que ha pasado desde que tuvimos móvil por primera vez y todo lo que nos ha cambiado. Ahora resulta extraño ver a alguien sin móvil y aquellos que no tienen redes sociales sufren algun tipo de problema de socialización. 

    Yo creo que esto irá a peor, por lo que veo en los jóvenes y niños. Y la verdad me entristece porque yo he pasado la mejor infancia que pude imaginar y todo ello sin teléfono móvil, puesto que lo tuve más tarde que mis amigas, y a parte con las que me pasaba el día jugando eran mis vecinas y no necesitábamos ningun teléfono para comunicarnos. 

    Es triste que esto sea así, pero por desgracia seguira a no ser que cambien muchas mentalidades y formas de educar.

  • Jennifer

    Hola Sofía ! Está muy bien que hayas podido disfrutar de tu infancia plenamente, pues yo como bien he puesto en mi entrada, he tenido móvil desde muy pequeña y fui la primera de mis amigas y en menos de un año cambiaba de móvil. Me considero que he sido una persona hasta ahora muy enganchada a él. Ultimamente ya estoy pasando de él, lo uso para contestar mensajes importantes durante el día, y en la noche después de cenar contesto los demás. Y además ya dejo el teléfono bastante apartado de mi. Me llama la atención porque muchas veces estoy en la cocina con mis compañeras y estoy hablando pero no me escuchan, sólo oyen que estoy hablando, pero no escuchan y son cuatro personas con las que estoy compartiendo ese momento. Y es en ese momento cuando veo que no hay comunicación, que no hay socialización porque solamente estamos juntas físicamente pero nada más. 

  • Natalia

    Buenas noches chicas. Yo me acuerdo que cuando tuve mi primer móvil ya todos mis amigos lo tenían. Si hablo desde mi propia experiencia tengo que decir que yo nunca dependía de un teléfono móvil para comunicarme con mis amigos, en parte porque tenía un uso muy limitado, ya que mis padres no me permitían utilizarlo por más de unas horas determinadas.

    Yo tengo dos posturas sobre este tema. Por un lado creo que a través de las redes sociales sí que es posible socializarnos, ya que nos comunicamos con más gente, hacemos amigos a través de ellas...pero por otro, también creo que no es la misma socialización que si se queda físicamente, si se explora juntos....Si tuviera que elegir me quedaría sin duda alguna con esta última pues las experiencias vividas son muy diferentes.

  • Antela

    Buenas noches, Jenni! Me ha gustado mucho tu entrada, me ha dado mucho que pensar. Yo tuve mi primer móvil con 12 años, 3 años más tarde que la mayoría de mis amigas. Ese primer móvil me duró 4 años (algo impensable hoy en día, ya que los propios móviles están preparados para empezar a estropearse después de 2 años) y lo utilicé bastante menos de lo que he utilizado el que tengo ahora, a pesar de que tiene poco más de un año. Aquel primer móvil era muy simple, sólo servía para llamar y mandar mensajes, literalmente, no tenía ni cámara. Aún así, yo no lo utilizaba apenas ni para eso, ya que para quedar con mis amigas solía llamar al teléfono fijo. 

    En los últimos años, esto ha cambiado. Es cierto que yo hablo mucho menos por Whatt´s App que la mayoría de la gente y que, aunque tengo Twitter o Facebook, nunca publico nada. Aún así, siempre llevo el móvil conmigo a todas partes, aunque lo suelo apagar por las noches y procuro no atenderlo cuando estoy comiendo.

    Personalmente, lo que más me preocupa es, sobre todo, la temprana edad a la que los niños andan con el móvil. Porque ahora es perfectamente normal que con 8 años tengan uno ya; y no se trata precisamente de uno simple como el que teníamos nosotros, sino que ya tienen Whatt´s App y pueden acceder a todo tipo de juegos, etc. Lo peor de todo esto es que estas nuevas generaciones, al contrario que la nuestra, no ha llegado a vivir esa experiencia de quedar con sus amigos y jugar al aire libre con juguetes, pelotas, o incluso simplemente con palos que encontraban o utilizando únicamente su propia imaginación. 

    Los nuevos móviles son muy útiles para muchas cosas y nos ofrecen muchas posibilidades, pero nos están haciendo olvidar una parte esencial de nuestra naturaleza como es la necesidad del contacto y la presencia de otras personas. Nos aportan nuevas experiencias pero nos privan de muchas otras que son tanto o más importantes. 

    Y todo esto sucede sin que nosotros nos deamos cuenta.