Sin caretas ni ventanas

El hombre como parte de la sociedad siempre trata de aparentar una imagen, llegar a un ser idílico para sí mismo se convierte en un objetivo día a día. Desde que salimos de casa a primera hora de la mañana tratamos de que los demás vean en nosotros lo que nosotros queramos y nos preocupamos por ello. Desde combinar la ropa, la manera en la que caminamos o el aspecto físico forman un todo que queremos transmitir al mundo.

Las redes sociales funcionan como una ventana perfecta de nosotros al mundo. A través de ellas podemos analizar fríamente y aparentar la vida que nos dé la gana. En mi opinión en mayor o menor medida todos lo hacemos, porque es una ventana en la que nosotros decidimos lo que enseñar. En la vida real somos más transparentes de lo que nosotros mismos pensamos, nuestros iguales reúnen una cantidad de información (tanto consciente como inconsciente) de todos nuestros movimientos, nuestro modo de hablar, nuestro tono o nuestras caras.

Aún así, considero que la mayor parte de la gente utiliza las redes sociales de un modo saludable. Se considera este modo de uso cuando las redes no se convierten en una parte esencial y necesaria de tu vida, son un complemento y una forma de comunicación. Cuando la personalidad no cambia entre las redes sociales y la realidad, y saben solucionar sus problemas sin tener que recurrir a estos medios. Por ejemplo cuando estás enfadado con alguien y para que todo el mundo lo sepa,  escribes una indirecta o directamente algo en su muro de Facebook. Se considera un modo saludable cuando el concepto de intimidad no se pone en entredicho, cuando hay espacio a que este exista.

Otra de las obsesiones de esta década del siglo XXI parece la encarnizada lucha por los "likes". Estos se convierten en una competición contigo mismo y con los demás en busca de refuerzo psicológico. En mi opinión denota inseguridad y necesidad de aceptación, aunque a todos nos gusta gustar, el conflicto aparece cuando afecta notablemente a tu autoestima.

En conclusión, las redes sociales son una realidad al orden del día pero al igual tecnología no deben arrancarnos nuestro factor humano como ser social. Detrás de una pantalla no somos nosotros verdaderamente, somos lo que nosotros queremos ser o lo que creemos que queremos ser. 

Comentarios

  • Laura Salgado Ferreira

    Tu con este post tamén pretendes influir en quen o lee, polo tanto cuestionar a finalidade do que publicamos non me parece preocupante para nada, si estou totalmente dacordo no tema da busca obsesiva de agradar co que publicamos, pero non cres que isto tamen sucede na realidade? quero dicir, estamos educados de tal forma que teñamos que comportarnos de determinada maneira en cada ámbito ou situación, e se o que presentas non é obsesión senón costume? eu mesma moitas veces calco "me gusta" por costume, polo mero feito de deixar constancia de que o vin ou que estou dacordo con algo, e non porque me agrade especialmente.
     

  • Alberto Villaverde

    Está claro que al ser humano le gusta agradar, a nadie le gusta no gustar. Con este post trataba de resaltar la importancia que se le da a día de hoy a gustar por las redes sociales alejándose de la realidad pues tener 900 amigos en facebook no implica que tengas realmente ni uno en la realidad. Y un nivel más es cuando tu vida comienza a cambiar para gustar por redes sociales.

    Hay un tema sobre el que también he reflexionado que le llamo el populismo de los likes. Si tu subes una foto tirado en el sofá y viendo la tele no va a tener los mismos likes que si subes una con unos perros en un paisaje bonito con un cuerpazo y un novio/novia guapísimo. Hasta qué punto tienes un perro, vas al gimnasio a trabajar un cuerpazo y tienes un novio guapísimo porque realmente lo quieras, o por conseguir un puñado de likes y por consiguiente lograr el triunfo social de esta década?

    Gracias por comentar y subscribete!