La tecnología nunca podrá remplazar el amor.

 

Me gustaría compartir con vosotros este vídeo que he encontrado por la red social Facebook y me ha recordado, como comenté en entradas anteriores, a  lo que Internet y el nuevo mundo tecnológico nos puede ofrecer y lo que, por otro lado, también nos puede arrebatar.

En este caso, se puede comprobar la necesidad del bebé de tener contacto físico con alguno de sus progenitores, mientras que los padres en un primer momento deciden solventar sus llantos recurriendo a los dibujos, y tras no lograrlo, a través de la imagen virtual de su madre. Con lo sencillo y natural que es cogerlo en brazos o estar junto a él o simplemente prestarle esa atención que está pidiendo a gritos, pero no, preferimos complicarnos sin necesidad, recurriendo a este tipo de técnicas que creemos que van a resultar mucho más eficaces. Personalmente, pienso que todo esto permite reflexionar acerca de cómo realmente se está cuidando y educando, tanto a los bebés como niños/as, adolescentes, etc., sustituyendo algo tan esencial y especial como es el cariño y calor de un ser humano por algo tan frío como pantallas virtuales que pretenden crear algo que se queda, solamente,  en un acercamiento a lo que es la realidad.  Lo mismo ocurre, como ya comenté en otras ocasiones, con las relaciones de pareja o simplemente con el uso que le damos a la comunicación digital situándola por encima  del  cara-cara, ya que nos parece más fácil y cómodo que salir a la calle y entrar en contacto con alguien.

Me parece muy triste que realmente esto esté ocurriendo, quizás no tan exagerado como se muestra en el vídeo, pero sí, ésta es nuestra sociedad actual. La revolución de tanta innovación en tan poco tiempo, nos desconcierta, hace que deseemos sacarle el máximo provecho consiguiendo que nos facilite, e incluso, que nos exima de nuestras responsabilidades, sin darnos cuenta de que hay cosas que los nuevos avances nunca podrán remplazar. Pensamos que por dejar a los niños todo el día viendo la televisión o  jugando con la Tablet estamos haciendo bien porque se entretienen y por un momento “son felices”, pero realmente, ¿dónde queda el cariño, el amor..., que siempre ha existido y todos necesitamos? 

Comentarios

  • Beatriz Pena Alonso

    Totalmente de acuerdo contigo, Jenny. Nos estamos acostumbrando a una sociedad en la que prima el consumismo material y no el del cariño, y no veo mejor forma de ejemplificarlo que a través de este vídeo (¡que me ha encantado!). Pienso que un aparato no puede ni debe sustituir el acercamiento humano y que el comunicarse a través de los sentimientos  y el contacto físico es vital.

    La educación de los niños y niñas en las nuevas tecnologías no debe ser un sustitutivo de la que aportan los padres y familiares. Dejar a un niño delante del televisor porque "educa" no siempre es la mejor solución, pues sin clasificar lo que se ve, no sabemos realmente que información está recibiendo. No digo que la televisión sea negativa siempre y en todo momento, sino que es necesario que el niño o la niña está acompañado por alguien que le explique, o simplemente que lo acompañe, cuando este ve la televisión (o utiliza cualquier otro medio tecnológico).