La adicción a Internet.

Vivimos en un mundo en que empieza a ser difícil diferenciar entre constructos sociales y auténticos trastornos mentales, siendo un claro ejemplo el increíble aumento de diagnosticados con TDAH en los últimos años, debido a nuestra ferviente necesidad de etiquetarlo todo y buscarle una cura rápida y fácil (en este caso, con medicamentos).

Esto me hizo reflexionar cuando encontré el libro "Adicción a Internet y redes sociales", que propone un tratamiento psicológico a estos problemas y prácticas concretas para su superación. Me pareció fascinante este planteamiento de la dependencia hacia las nuevas tecnologías y aún más la fundamentación teórica de la obra, que deja claro que el propio criterio diagnóstico aún está en discusión, enfrentándose las opiniones de aquellos que ven la adicción a Internet como una problemática real y grave y los que la tachan de simple conducta excesiva.

Según afirman Chóliz, M. y Marco, C. (2012), esta alarma social se debe al papel central de Internet en la vida del adolescente, que se deja absorver por este perturbando el resto de aspectos y ámbitos de su vida social  y familiar; buscando ellos la recuperación ante este problema de adicción cuando son incapaces de dejar de utilizar Internet. 

Tal como determina Echeburúa, E. (2011), Internet y las redes sociales (especialmente el abuso de estas) pueden causar en el cuerpo y mente humanas los mismos efectos que las drogas estimulantes; alterando el estado de ánimo y la conciencia y causando síntomas de abstinencia en caso de no tener la opción de estar conectado.

En cuanto a la función social de las redes, estas no sólo facilitan sino que cambian los parámetros clásicos de las relaciones interpersonales, especialmente en adolescentes, que en las relaciones a través de las redes sociales encuantran plataformas en que hacerse visibles y opciones de encuentros sociales que producen menor ansiedad que los de la vida real (cubriendo así necesidades psicológicas propias de esta etapa del desarrollo).

Como es lógico, estos problemas se prevendrían fácilmente mediante un uso controlado de las nuevas tecnologías desde el primer momento, para lo que sería necesaria una educación en el uso de Internet y las redes sociales, lo que impediría realmente que los usuarios cayeran en su abuso.

Esencialmente el punto de control está en la comprensión de que Internet es esencial para muchas actividades cotidianas y en muchas áreas sociales, teniendo guardado un lugar indiscutible en nuestras vidas, pero dejando claro que no debe apoderarse de estas ni esclavizar nuestros propios actos a través de la dependencia.

 

 

REFERENCIAS

Chóliz, M., y Marco, C. (2012). Adicción a Internet y redes sociales. Madrid: Alianza Editorial.

Echeburúa, E. (2011). Prólogo. En Chóliz, M., y Marco, C., Adicción a Internet y redes sociales (pp. 11-15). Madrid: Alianza Editorial.

Comentarios

  • Cristina Seijas

    ¡Hola Inés! 

    Estoy de acuerdo contigo. Creo que volvemos al tema que hemos tocado muchas veces en las clases la necesidad de formación para el uso de las nuevas tecnologías como es internet y todo lo que este conlleva. Considero que la laguna es tan grande que el no estar preparados y preparadas nos trae una serie de problemas, muchos de ellos evidentes y visuales y muchos otros ocultos, de los que ni siquiera nos damos cuenta.

    Un saludo.

  • Ines Dono

    ¡Gracias por comentar, Cris! Tienes mucha razón en lo de los problemas de los que no nos damos cuenta, yo misma me sorprendí hace unos días cuando me quedé sin batería volviendo a casa y seguía sacando el móvil del bolsillo cada cierto tiempo para comprobar si tenía algún tipo de notificación como un acto reflejo.